Urosa y la prensa libre

El cardenal Jorge Urosa Savino declaró al periódico El Carabobeño que los venezolanos necesitan periódicos independientes para garantizar la libertad de expresión, de lo contrario, se vivirá en tinieblas

Urosa y la prensa libre

Alfredo Fermín / El Carabobeño

El arzobispo de Caracas comparte la preocupación que existe en el estado Carabobo por “la difícil situación que tiene El Carabobeño, que ha sido siempre una fuente de información objetiva y veraz, desde su fundación en 1933″.

Para que se respete el derecho a la información, dice Urosa, los venezolanos necesitamos diarios como El Carabobeño. No puede haber libertad de expresión auténtica sin prensa independiente, insistió. “Un país sin medios independientes vive en las tinieblas”.

El cardenal, quien fue arzobispo de Valencia durante quince años (1990-2005), observó que existe en el país la intención de controlarlo todo y por ello fue creada la Corporación Maneiro, que tiene el monopolio de la importación de papel para los periódicos. Dice:
“Es un monopolio inconstitucional. Ojalá que se entienda la necesidad de suministrarle a El Carabobeño la cantidad necesaria de papel para garantizar su circulación”.

EL CASO EN LA AN

Por otra parte, el diputado Biaggio Pilieri adelantó que la Comisión de Medios de Comunicación de la Asamblea Nacional (AN), de la que es miembro, conocerá en la reunión de este miércoles la crisis que atraviesa el diario El Carabobeño al no recibir papel periódico por parte de la Corporación Maneiro. Por su condición de periodista, el parlamentario siempre ha estado atento a la situación que enfrentan varios medios de comunicación impresos por la imposibilidad de adquirir el papel.

Refirió que planteará el problema en la AN con la intención de que se solucione de manera real, pues la idea es que no sea en forma coyuntural, porque también está en juego la libertad de expresión.

El Pacto de San José, del cual Venezuela es signatario, expresa en uno de sus artículos que cuando los gobiernos no facilitan el papel a los periódicos, se evidencia una clara violación a la libertad de expresión, uno de los derechos humanos fundamentales.

Con información de Gabriela Espinoza Fernández