El nuevo sabor del periodismo

Hay una creciente incursión de periodistas en el mundo de la gastronomía. Pero no es una fuente nueva; se halla en constante renovación y es cada vez más importante para dar cuenta de la historia y cultura de una sociedad

El nuevo sabor del periodismo

“Equivocadamente, algunos ven a esta fuente como algo ligero, leve y sin trascendencia. El periodismo del sabor goza de virtudes y fortalezas que van más allá de esa mirada reduccionista de ser escritores glotones”.

Eso dice Adriana Gibbs, redactora de gastronómica en el diario El Universal desde 1999, en su ponencia “Periodismo gastronómico a fuego lento”. Gibbs intervino en el encuentro El Periodismo ahora es Gourmet, ¿te Atreves a Probarlo?, organizado por la Universidad Bicentenaria de Aragua.

La gastronomía, no solo en Venezuela sino a nivel mundial, ha sido un punto de referencia esencial para descubrir la cultura de los pueblos. Además de aportar diversidad y sabores exquisitos al paladar, cumple la función de ilustrar sobre costumbres, métodos de producción, gustos, recursos y aspectos relacionados con la evolución de una sociedad.

A partir de allí, cocineros, críticos y periodistas se han dado a la tarea de dar a conocer las bondades que ofrece la comida a sus comensales. En Venezuela, son decenas los periodistas que se han dedicado a esta labor debido al interés que ha surgido en gastrónomos y comensales de conocer nuevos platos, aunque no necesariamente nos refiramos a platos elitescos.

Craig Clairborne, quien comenzó a escribir artículos para la revista Gourmet y se convirtió en el primer crítico gastronómico del New York Times en 1957, fue el hombre que le dio vida al periodismo gastronómico contemporáneo. Desde temprano, Clairborne cimentó las bases de la reseña gastronómica: ética, constancia, anonimato y revisión de datos son las características esenciales de un periodista de esta área.

Para Vanessa Rolfini, periodista egresada de esta casa de estudios, y quien escribe para Historias de Sobre Mesa, en El Universal, y la revista Bienmesabe; la creación de nuevos restaurantes ha colocado a la gastronomía en boga. Por esto, la gente empieza a comprender mejor, empieza a interesarse, a formarse, a incursionar en las redes. Y así se forma un tejido donde la cocina encontró un nicho.

Cristina Reni, quien también egresó como periodista en 2011 y actualmente trabaja en Italia para el reconoció chef Massimo Bottura, comenta que el tema está en boga:

“Hay un bum de la gastronomía y en el periodismo también hay un aumento de personas a las que les interesa este mundo, y llevan blogs”.

Comenta Rolfini:

“Porque a la gente le gusta comer, probar, conocer. Si hay interés, debe haber alguien que lo refleje, la función de un periodista es contar la historia, adaptarla al canal y ponerla al servicio de la gente. La gente quiere saber quién está detrás del pastelito, por qué utiliza esos ingredientes y no otros, de dónde viene quien lo realiza, cómo llegó aquí. El periodismo terminó abriendo todo un canal para eso”.

 

LA FORMACIÓN DEL PERIODISTA

Academias nacionales e internacionales, colegios de periodistas y escuelas procuran adaptarse a las tendencias y enseñar a periodistas a abordar este universo. El periodismo gastronómico, al igual que el político, el económico o el deportivo, requiere experiencia y formación.

Sasha Correa, comunicadora social ucabista, considera que las ventajas que obtuvo de la carrera para dedicarse a esta área están ligadas a la formación académica. Considerando que el periodismo gastronómico es ejercido en muchas oportunidades por personas que nunca se formaron ni como reporteros ni como escritores, hay una necesidad de capacitación.

Rolfini explica:

“Saber cuáles son las tendencias, por qué se convierten en tales. El periodista entiende el canal, yo sé que Instagram no es Facebook y que Facebook no es Twitter, y que todos tienen sus exigencias, su formato, su público. Eso lo entiende un periodista porque está formado para eso. Además, es importante la línea editorial, el lenguaje, y no dejar de hacer las mismas preguntas que hacemos los comunicadores sin importar en donde estemos: qué, cómo, cuándo, dónde”.

Correa, quien cuenta con una larga trayectoria en esta área, pues ha sido directora de Mesamérica —una de las principales organizadoras de eventos gastronómicos en México—  editora de las revistas Cocina y Vino y de la Guía Exceso Cocina y Vino, coordinadora del Salón Internacional de Gastronomía y del Festival Gourmet Internacional, explica que el campo de trabajo de un periodista en este ramo es amplio: conceptualizar y armar contenidos estratégicos y especializados para comensales, cocineros o restaurantes; editar libros, organizar congresos, trabajar en proyectos sociales, convocar talleres de capacitación o dedicarse a las relaciones públicas.

 

EN VENEZUELA

Cada venezolano que se siente a la mesa conoce el plato que se va a llevar a la boca. Sin embargo, la perfección, la historia detrás del plato, el origen, los ingredientes y un sinfín de cualidades más son las que los periodistas gastronómicos ofrecen a la audiencia. Detrás de cada bocado se cocina una historia diferente, y aún más con la influencia que de gastronomías internacionales en la propia.

Correa considera que esta especialidad es todavía incipiente:

“Son contados los periodistas que de verdad asumen un rol serio dedicado a lo gastronómico, la mayoría se queda en el margen de la crítica, la cobertura de hechos sociales o turísticos, visitas a restaurantes, lanzamientos  de productos gastronómicos. Creo que puede darse mucho más si se asume esta fuente como una tan importante o delicada como la política, económica o cultural. Al final, la gastronomía es un espejo ideal para ver el reflejo de una sociedad, por tanto, puede ser apenas el pretexto para contar grandes historias. Hay un gran terreno aún desierto en Venezuela”.

Noor Pérez

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