¿De dónde viene el amor?

El psicólogo Héctor Vivas comenta qué es el amor, de dónde viene, cuál es el primer amor y cuáles son los efectos que desencadena en el organismo humano

¿De dónde viene el amor?

El amor, un sentimiento que la gran mayoría de los seres humanos sienten en algún momento de sus vidas. En muchos casos, es sinónimo de felicidad y en otros, quizá, no tanto. Dado que esta semana se celebró el día del amor y de la amistad, decidimos hacer un reportaje referente a este tema que a tantas personas les apasiona.

Según el diccionario de la Real Academia Española, el amor es aquel sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

Yéndonos un poco más a los psicológico, llegamos al psicólogo Héctor Vivas, del Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano (CADH), quien define el amor como la “capacidad de proteger al otro de nosotros mismos”. Una definición bien particular e interesante.

Cabe acotar que el amor es algo muy complejo que necesita ser pensado claramente.

Vivas comenta que hay diversos tipos de amor, entre los cuales destaca:

  1. Amor pasional o romántico: Referido más hacia la parte erótica, donde las personas se sienten en una pequeña “locura” por ver al otro ser. En este amor, a los entes se les dificulta concentrarse y constantemente están pensando en el otro ser. Lo que más se quiere es lograr la intimidad, a través de la pasión.

  2. Amor compañero: Este tipo de amor está asociado al deseo de estar juntos. De cuidarse y protegerse mutuamente. Aquí la principal preocupación es obtener la felicidad y el bienestar del otro, a través de la intimidad y del compromiso.

  3. Amor fatuo: Está enfocado en la pasión y el compromiso, sin la necesidad de que se tenga mucho tiempo de pareja ara que aflore la intimidad. Este amor se ve cuando parejas que tienen poco tiempo juntas contraen nupcias.

El primer amor, desde el Psicoanálisis, es hacia la madre. Este es el primer vínculo afectivo. Posteriormente se van creando diversos vínculos, tal como el de las aptitudes, “dónde uno aprende a amar”.

HORMONAS DEL AMOR

El psicólogo acota que el amor despierta y libera diversas hormonas que regulan los neurotransmisores  del las personas. Entre las que destaca la serotonina, hormona que ejerce influencia sobre el sueño y se relaciona también con los estados de ánimo, las emociones y los estados depresivos. También afecta el funcionamiento vascular, así como a la frecuencia del latido cardiaco.

Por otro lado, se encuentra la dopamina, la cual tiene muchas funciones en el cerebro, incluyendo papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje.

Por último, aunque en menos cantidad, se encuentra la adrenalina, producida por las glándulas suprarrenales, la cual incrementa la frecuencia cardiaca, así como la respiratoria; dilata y contracción la gran mayoría de los tejidos, estimula la glucogenólisis, incrementa la lipólisis y las contracciones musculares.

En resumen, Héctor acota que el amor genera un bienestar físico, relacionado a la calma por estar con esa persona especial. Principalmente por el hecho de poder estar y sentir cerca de ese amor.

¿AMOR O CAPRICHO?

El psicólogo del CADH establece que el amor implica tolerar la decepción de que la otra no es tan perfecta como se imaginaba; esto sucede a medida que pasa el tiempo, porque te das cuenta de los defectos e integras todo lo bueno con lo malo. “Al final te terminas enamorándote de todo el paquete”

Por su parte, el capricho está asociado más hacia el carácter sexual. Esto, en muchos casos, suele ser algo momentáneo.

EL SEXO, ¿ES IMPORTANTE?

Con respecto a este factor, para determinar si es fundamental o no en una relación, el psicólogo Vivas acota que el componente sexual es clave, pero no limitativo. Una relación íntima con otra persona implica un vinculo que, posteriormente, generará un sentimiento importante en cada ser.

Por lo antes expuesto, Héctor acota que “el sexo y el amor deberían ir de la mano, pero como toda regla siempre habrá sus excepciones”.

♦Luis E. Martínez