Apostolado social jesuita reflexionó sobre situación ambiental

Durante tres días, integrantes de organizaciones como la Fundación Centro Gumilla, Fe y Alegria y la UCAB debatieron sobre el compromiso y las acciones necesarias para enfrentar el deterioro del medio ambiente y sus consecuencias para las comunidades

Apostolado social jesuita reflexionó sobre situación ambiental

Para dialogar sobre el compromiso humano y cristiano ante el drama del deterioro ambiental que sufre Venezuela y el mundo entero, se reunieron varias organizaciones del Apostolado Social de la Compañía de Jesús en Venezuela.

El encuentro, realizado del 24 y al 26 de enero de 2018 en el Jarrillo, estado Miranda, abordó el reto que tiene cada persona en la construcción de una ecología integral, tal como lo plantea el papa Francisco en “Laudato Si”, la Carta Encíclica sobre el cuidado de la casa común, publicada el 24 de mayo de 2015.

La Fundación Centro Gumilla, Fe y Alegría, el Hogar Virgen de los Dolores (HVD), la Parroquia San Alberto Hurtado, la Parroquia Jesús de Nazareth, Causa Amerindia Kiwxi, la Pastoral Vocacional de la Compañía de Jesús, el Movimiento Juvenil Huellas, la Organización Social Católica San Ignacio (Oscasi) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), fueron algunas de las organizaciones presentes.

La formación estuvo a cargo de José Luis Andrade, Salomé Pazos y Monseñor José Ángel Divasson, en representación del equipo que lleva adelante el trabajo de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) en Venezuela.

Trabajar este tema era una deuda pendiente debido a su gran importancia en un contexto donde el país enfrenta una emergencia humanitaria producto del quiebre del aparato productivo, el rentismo y la corrupción.

Belleza y destrucción

La jornada inició con una actividad en la que cada participante debía buscar algo de la naturaleza. Muchos recolectaron plantas medicinales o elementos naturales que los conectaban con recuerdos o pasiones de su niñez. Algunos también recolectaron basura. Todo fue colocado sobre un mapa de Suramérica, donde la región de la Amazonía estaba resaltada. Al finalizar, se colocó una canción sobre el cuidado de la casa común. El espacio permitió conectarse con la belleza de la creación

Luego, José Luis Andrade hizo una presentación sobre la contaminación y las principales amenazas que se enfrentan en este ámbito, información que fue complementada con el video Amazonas Clandestina, la mafia del oro, un reportaje en el que David Beriain recorre el sur de Venezuela, donde se encuentran los yacimientos de oro más grandes de todo Sudamérica. En la serie se tocan temas como la mafia de los sindicatos, la violencia, la participación de militares, la destrucción del territorio, entre otros.

Este día cerró con la misa y la lectura “El sembrador y las semillas” del Evangelio, una metáfora de los dones que se nos dan para ser sembrados en terrenos fértiles que permitan dar frutos.

Cuidado de la casa común y cultivo de la interioridad

En el segundo día fue abordado el contenido de la encíclica Laudato Si. Uno de los elementos en los que se hizo hincapié fue en la Pascua Ecológica, donde el papa Francisco propone: “pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, pasar de lo que quiero al mundo de Dios”. Estas claves llevan a preguntarse: ¿cómo estamos frente a las cosas? Asimismo, alertan sobre la presión del tiempo en la que estamos inmersos, donde constantemente se nos llama a “responder ya”, sin ningún tipo de reflexión previa.

Otro de los elementos de la encíclica, es la Consciencia de Unidad, saber que todo está unido e interrelacionado en este planeta, que todos somos necesarios. Esto implica renovar nuestra relación con la naturaleza. Nos han hecho pensar que estamos separados de ella, ya que constantemente es vista como medio para extraer cosas, tratándola como una despensa particular e inagotable. 

En definitiva, se propone oír el gemido de la tierra, de los pueblos indígenas, de los pobres, de los campesinos, no para que se quede en lamento, sino para que se convierta en reclamo y denuncia que trascienda.

¿Cómo ser puente?

El tercer día inició con el segundo capítulo de La vida por la Amazonía, un seriado documental creado por la Repam. El audiovisual se adentra en la vida de Vicente Cañas -Kiwxi– a través de las voces de quienes lo conocieron y junto a quienes construyó su camino de conversión y lucha por los derechos de las tribus amazónicas en Brasil.

Este misionero jesuita español se inculturó entre los Enawenê-Nawê, y fue asesinado por la defensa de la Amazonía y los territorios indígenas. Su cuerpo apuñalado fue encontrado en su choza solitaria a la orilla del río Juruena, cuarenta días después de su muerte, en abril de 1987.

Por su parte, monseñor José Ángel Divasson, quien estuvo durante 20 años en el estado Amazonas, y actualmente es el director de la Repam en Venezuela, habló sobre esta organización que tiene como misión la protección de la Panamazonía y su trabajo con los pueblos indígenas y grupos vulnerables del territorio amazónico.

Divasson enfatizó que uno de los problemas cuando se habla de la Amazonía es que no se menciona a quienes la habitan; y que precisamente el Papa “pone el dedo en la llaga” cuando introduce el concepto de Ecología Integral, y cómo las personas que han vivido ahí, con sus luces y sombras, han conservado estos ecosistemas.

Ellos representan una sociedad pluriétnica y multicultural que nos da lecciones de cuidado y protección. Citando al cardenal brasilero Hummes: “La Iglesia no habrá cumplido su misión en la Panamazonía hasta que los pueblos indígenas no sean protagonistas de su propia historia”.

Los tres días de encuentro estuvieron impregnados de cantos indígenas, distintas anécdotas y aprendizajes que brindan estos pueblos y de la belleza de la creación, pero también de los impactos sobre la vida producto de la voracidad de la riqueza, que está en todos los estratos sociales.

♦Texto: Minerva Vitti. Jefa de Redacción de la revista SIC/Fotos: Eddy Suárez