La reelección del presidente actual, una oposición casi inexistente, una comunidad internacional variante, la sociedad civil fragmentada y la radicalización del gobierno gracias a los pasos agigantados de la Asamblea Nacional Constituyente son algunos de los escenarios complicados que se avecinan luego de los comicios a celebrarse el próximo 20 de mayo.

Así lo plantea Juan Manuel Trak, investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (CEP UCAB), quien desde su experiencia académica  ve con preocupación cómo la situación de crisis pareciera anclarse en el país.

 

¿Cuáles son los escenarios probables sobre las elecciones del 20 de mayo?

«El escenario más probable es que se dé la elección en los términos en que fue convocada por el gobierno y por el Consejo Nacional Electoral (CNE). En ese contexto,  si los candidatos que adversan a Maduro (fundamentalmente Bertucci y Falcón) decidieran retirarse  es muy probable que el gobierno siga con el proceso electoral y buscará ratificarse mediante una elección casi de partido único. Si ese escenario, que es muy poco probable que ocurra, llegara a materializarse, el gobierno tendría una crisis de legitimidad muy importante, sobre todo ante la comunidad internacional, y probablemente abriría una negociación a unas nuevas elecciones a mediano plazo, o bien la Asamblea Nacional Constituyente tratará de cambiar las reglas de elección del presidente y tendremos alguna otra forma de escoger a quién nos gobierne.

Otro escenario es que se den las elecciones y se presenten dos situaciones: Primero, que los dos candidatos unan fuerzas y con eso puedan realmente competir contra Nicolás Maduro en términos de preferencias electorales, asumiendo que no hay ningún tipo de condicionante. La segunda es que vayan separados. En cualquiera de los dos casos, si Maduro gana -que es lo más factible- el gobierno va a tener una oportunidad de profundizar y radicalizar el proceso político que lleva adelante; muy probablemente se tendrán noticias de la Asamblea Nacional Constituyente (que ha estado muy callada) y en ese proceso constituyente veremos cambios importantes en lo que es nuestro sistema político».

 

¿Cuáles serían esos cambios que se presentarían en el sistema político?

«Estos cambios serían hacia un sistema mucho más cerrado y mucho menos democrático. Pero ocurrirán en una negociación o con algún tipo de consentimiento de la nueva oposición, es decir, la oposición representada por Henri Falcón y los partidos que lo han apoyado, además de Bertucci que ha sido una sorpresa electoral en estos días».

 

Frente a esta nueva oposición ¿Qué pasaría con la Mesa de la Unidad Democrática?

«Terminaría de desaparecer lo que es la MUD. En este escenario, teniendo el holgado resultado, probablemente veamos al gobierno avanzando hacia la sustitución de la Asamblea Nacional, bien sea porque algún proceso judicial decida que es nula o porque se convoquen unas nuevas elecciones legislativas; es decir, va a existir algún escenario para sacar al parlamento del juego político y dejar simplemente a los actores que participaron en la elección del 20 de mayo.

Otro escenario probable, si Maduro gana y dependiendo de cómo sea esa victoria, es que se trate de institucionalizar a la nueva oposición surgida de los comicios. Si se convocara un nuevo proceso electoral, en un contexto que ya han ilegalizado a partidos políticos importantes, en donde han inhabilitado a políticos como Capriles Radonski, Leopoldo López y María Corina Machado, toda esa oposición tradicional quedará excluida del juego político y entonces van a surgir estos partidos que apoyaron a Falcón y Bertucci en las elecciones».

 

¿Qué papel jugará la comunidad internacional?

«La comunidad internacional no es algo homogéneo, son múltiples actores, bien sea Estados nacionales u organizaciones multilaterales que tienen diferentes objetivos. Tenemos al Grupo de Lima que ya afirmó que no van a reconocer las elecciones, eso es una parte importante. De los países vecinos, Brasil, Colombia, México y Perú fijaron la misma posición, pero aquí hay que tomar en consideración que estos países son democráticos y en algún momento va a haber elecciones. Colombia tiene un proceso electoral pronto, existe la probabilidad de que ocurra una segunda vuelta y que gane el Uribismo; entonces se verá una Colombia más beligerante de lo que ha sido ya Santos.

En el caso de México las elecciones son en julio, quizá gane el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador; entonces veremos a México mucho menos alineado con la posición del Grupo de Lima; probablemente salga de este grupo y tenga una posición mas conciliadora frente al gobierno de Venezuela.

Países como Brasil van a tener unas elecciones en una crisis político-institucional. Es decir, la comunidad internacional se mueve. En un principio no reconocerán las elecciones del 20 de mayo, pero en la medida que se vayan generando cambios de gobierno, como en los países democráticos normales, esas posiciones van a ir cambiando y el ánimo de la comunidad internacional va a ir bajando.  Estados Unidos seguirá con un discurso muy frontal contra el gobierno de Maduro, pero al que le hace contrapeso China y sobre todo Rusia, que son aliados importantes del Estado.

En resumen, dependiendo  de cómo se mueva el escenario internacional, veremos una comunidad que quizá va a ir moderando su discurso y quizás aceptando que este no es un gobierno democrático pero es lo que hay. Existen intereses económicos, políticos y regionales que hay que preservar y quizá lo que quede sacrificado sea la democracia, en aras de tratar de contener la diáspora de esta oleada de venezolanos que están saliendo hacia las fronteras y que está generando problemas importantes en las naciones vecinas».

 

¿Qué ocurrirá con el Frente Amplio?

«El problema con el Frente Amplio es que la estrategia la ha delineado tarde y parece ser muy poco conocida y efectiva, de modo que ha sido básicamente liderado por los partidos, partidos a los que la gente les está pasando la factura de no haber sido eficaces desde que se asumió la Asamblea Nacional en 2016; ese voto de confianza no fue retribuido por parte de la oposición y, como han sido los que han liderado el Frente Amplio, esta organización no pareciera tener mayor futuro si no hay un cambio en la forma como se está haciendo la política. Yo no veo un Frente Amplio liderando un proceso de cambio o de movilización política en busca de esas elecciones que ellos mismos piden y ahí yo le veo un futuro corto; además, su base electoral se ha ido con Falcón o se ha ido del país».

 

¿Existe la posibilidad de una movilización por parte de la sociedad civil?

«Es difícil saber. En este momento la sociedad civil está muy fragmentada, muy molesta con lo que está padeciendo la gente día a día. Las protestas que uno ve son puntuales, por falta de servicios, por el CLAP, por los bonos. Están asociadoa a problemas de satisfacciones puntuales y no hay un liderazgo político capaz de articular todas esas quejas en un movimiento que trate de cambiar el comportamiento del Estado o de cambiar el gobierno. Creo que también hay mucho miedo. En 2014 y 2017 el gobierno mostro su peor cara, demostró que era capaz de matar y torturar, de hacer una represión indiscriminada, y creo que la gente tiene miedo de participar en protestas. El otro factor es que en la situación de crisis actual, la gente busca resolver el día a día para no morirse de hambre en vez de movilizarse, porque cuando ocurrió esta movilización el costo fue muy alto para muchas personas».

♦Texto: Lesslie Mendoza/Foto de apertura: Edgiannid Figueroa