La UCAB celebró con misa el Día de las Madres

La ceremonia estuvo encabezada por el padre Gerardo Hernández, quien agradeció la ardua labor que hacen las progenitoras como figura de influencia en sus hijos. El encuentro culminó con una presentación musical

La UCAB celebró con misa el Día de las Madres

Profesoras, personal administrativo y obrero de la Universidad Católica Andrés Bello se reunieron, el viernes 11 de mayo, en la Capilla María Trono de la Sabiduría en una misa de acción de gracias por el Día de las Madres.

La eucaristía fue preparada por la Dirección de Identidad y Misión junto a la Dirección de Cultura de esta casa de estudios.

El sacerdote Gerardo Hernández fue el encargado de encabezar el oficio religioso, en el que ofreció palabras de amor y agradecimiento a las mujeres homenajeadas y recordó su influencia fundamental en la formación de las nuevas generaciones.

 

“Lo sagrado de la maternidad y de nuestras madres lo llevamos todos. La fe se aprende y se hereda. Dar a otros sin esperar nada a cambio, eso lo aprendemos de la madre”

 

Además de la misa, las damas ucabistas recibieron una serenata. Las homenajeadas expresaron su gratitud por el tributo y reivindicaron la importancia del ejercicio de la maternidad.

“Es lo más grande. Madre no es solo la que tiene un hijo sino la que adopta, la que lo cría, la que lo cuida, o sea, es darle a otra persona lo mejor para hacerla también la mejor, para si misma y para la sociedad”, señaló Debbie Méndez, coordinadora académica de la Escuela de Ingeniería Civil,

 

Leticia Marius, miembro del comité organizador de la actividad, también expresó compromiso de esta casa de estudios con las madres.

“Anualmente nosotros les hacemos algún tributo. Primero es una misa, por la connotación de tiene de ‘acción de gracias’, y luego algún detallito, puede ser un brindis, algún pasapalo. En esta oportunidad quisimos hacer un agasajo musical para que, en medio de las circunstancias tan difíciles y áridas, pudieran sentir un gran cariño”.

En esta oportunidad, también se le otorgó a las presentes un dije de cristal con una frase de la escritora británica Virginia Woolf,  como símbolo del ánimo necesario para los tiempos que corren.

 

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