#TBTUCAB: Recordando al hermano Lanz

Creador de la coral y la estudiantina de la universidad, Gregorio Lanz se dedicó durante décadas a la formación espiritual de los estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello y el Colegio San Ignacio de Loyola, a través de la promoción de la música, la cultura y la solidaridad

#TBTUCAB: Recordando al hermano Lanz

En esta oportunidad, la sección fotográfica #TBTUCAB está dedicada a uno de los personajes emblemáticos de la universidad, con cuyo nombre fue bautizado uno de los auditorios más importantes del campus y a quien se le realizaron en vida varios homenajes por su gran labor como jesuita, promotor cultural y guía de juventudes.

Gregorio Francisco Lanz nació en 1906 en España y llegó a Venezuela en el año 1929, para cumplir el rol de docente en el Colegio San Ignacio de Loyola, donde por décadas formó a varias generaciones de jóvenes que, años después, cumplieron roles importantes dentro del país, uno de ellos fue el expresidente, Rafael Caldera. 

Posteriormente, Lanz se incorporó a la UCAB, donde fundó la coral y la estudiantina universitaria, agrupaciones que coordinó durante más de 20 años.  

La fotografía que abre esta nota data de 1981 y en ella se puede apreciar al religioso recibiendo un reconocimiento por su encomiable labor con los estudiantes. 

 

En esta segunda imagen se observa a Lanz estrechando la mano de los integrantes de la Coral UCAB, agrupación que creó en 1964 y tuvo a cargo hasta su fallecimiento, en 1985.

La gráfica deja ver no solo la alegría del jesuita sino de todos los coralistas, quienes lo calificaban como el «inspirador insustituible de la coral», según reseñó  El Ucabista en una semblanza. 

 

En esta fotografía, el jesuita presenta a los integrantes de la estudiantina de la universidad. La música era una de sus más grandes pasiones. De hecho, durante su trayectoria, compuso 192 piezas, entre ellas una en homenaje a Simón Bolívar,  otra para el Papa Juan Pablo II e incluso una en honor a los reyes de España.

El de 1981 fue uno de los últimos tributos que recibió el religioso. En 1987, dos años después de su fallecimiento, la UCAB bautizaría con su nombre el auditorio ubicado en el módulo 2 del edificio de aulas. 

Las personas que conocieron a este emblemático personaje lo calificaban como generoso, laborioso y optimista. Así describió su espíritu el hoy fallecido sacerdote Gustavo Sucre, quien fuera secretario de la UCAB: “…Ese optimismo tan permanente, tan sensato, tan a prueba de dificultades, es inexplicable sin una vida interna absolutamente entrada en Dios, como la del Hermano Lanz”. 

♦Lesslie Mendoza