Tieztos: El gusto y la sensibilidad por la naturaleza

Hasta finales de febrero podrá disfrutarse en la Sala TAC de Trasnocho Cultural la exposición Tieztos, del artista caraqueño Víctor Hugo Irazábal, en la cual el creador invita a reconstruir la memoria a partir de fragmentos de la naturaleza y el mundo cotidiano. La muestra es organizada por el Centro Cultural Carlos Guillermo Plaza de la UCAB

Tieztos: El gusto y la sensibilidad por la naturaleza

Desde finales de noviembre, el público caraqueño puede apreciar en la Sala TAC de Trasnocho Cultural (Paseo Las Mercedes) la exposición Tieztos, muestra del artista plástico Víctor Hugo Irazábal (Caracas, 1945) organizada por el Centro Cultural  Padre Carlos Guillermo Plaza de la UCAB en conjunto con Trasnocho. 

En la exhibición, puede apreciarse una recopilación de piezas de distinto formato, creadas por el comunicador visual y docente a partir de la intervención de objetos cotidianos (o tiestos) como libretas de trabajo, instalaciones y pinturas, para reconstruir historias acerca de ideas, personas y emociones y hacer planteamientos de antropología, arqueología, semiótica y diseño, con la naturaleza como uno de sus principales motivos creativos.

El pasado 27 enero, varias personalidades del mundo académico y artístico venezolano se dieron cita en la sala TAC, para acompañar al artista en la presentación del catálogo de la exposición.

La directora del centro cultural de la UCAB, Mabel Calderín; el curador de la muestra, Humberto Valdivieso;  el crítico de arte, Víctor Guédez, y el director de abediciones, Marcelino Bisbal, fueron algunos de los presentes en este acto.

Las palabras de presentación del catálogo estuvieron a cargo de Bisbal, quien no solo se paseó por la trayectoria del artista (Premio Nacional de Artes Plásticas 1999) sino que reafirmó la trascendencia de su obra.

“Toparnos con el trabajo de Víctor Hugo Irazábal…es una gracia del pensar y el trabajar en medio de la tormenta. Bien nos lo expresaba el cronista mexicano Carlos Monsiváis cuando su Méjico natal se encontraba en el caos y el des-orden: Todo se construye a pesar de todo y contra todo”, mencionó el también investigador de la comunicación.

 

 

La exposición Tieztos de Víctor Hugo Irazábal estará abierta hasta el próximo 27 de febrero. En el marco de la exhibición se estarán realizando charlas, visitas guiadas y talleres.

Para más información están disponibles las cuentas de Twitter @ccultural_ucab, @SalaTAC1 y @trasnochocult. 

Los interesados en conocer más sobre la obra del artista, pueden visitar su página web oficial:

http://victorhugoirazabal.com/

A continuación, el discurso completo ofrecido por Marcelino Bisbal, disponible para descarga aquí:

 

EL GUSTO Y LA SENSIBILIDAD POR LA NATURALEZA

I

El trabajo artístico de Víctor Hugo Irazábal, al menos desde comienzos de la década de los noventa, como nos lo recuerda la crítica Federica Palomero, ha estado ligado a la tierra, a nuestra geografía, a nuestros ríos… y a la naturaleza en general. Según Federica, Víctor Hugo Irazábal

 

… se ha vuelto nuestro pintor del Amazonas, así como Manuel Cabré fue y sigue siendo el maestro del Ávila. Muy pocas veces en la historia del arte, y en Venezuela, se puede identificar tan estrechamente a un artista con un lugar: solo cuando este es la razón de ser única de su pintura, cuando todas sus energías, todos sus anhelos se cristalizan en aquel lugar.

 

Es que Víctor Hugo tiene un gusto y una sensibilidad muy especial por la naturaleza y lo que de ella nace y extraemos los humanos. Con razón Irazábal ha citado en muchas ocasiones esta idea del físico y filósofo alemán Werner Heisenberg: “Lo que nosotros observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación”. Este pensamiento lo podemos ver en sus últimos trabajos. Por ejemplo, en Abrasiones (2011) que

 

… está constituida [como bien nos lo expresa Irazábal] por una serie de signos metafóricos, nacidos de la relación directa con la naturaleza en mayúscula: Amazonia y la memoria ancestral que los antiguos dejaron grabadas sobre las piedras: Petroglifos. Memoria que hoy se mueve en las profundidades de la selva sobre la piel desnuda de los Yanomamis. Planteamiento contemporáneo que en la pintura retoma maneras de expresar diluidas en el tiempo, como la abrasión y la encáustica, interactuando con materiales actuales.

 

También ese gusto y esa sensibilidad se hace presente en Frágil (2016). Se trata de un trabajo cuyo sentido estético, artístico, está construido desde unas hojas desprendidas del árbol, de la selva, de la tierra… El mismo artista nos decía en esa oportunidad que ese “proyecto es vida y es sensibilidad. La naturaleza se revela insegura y a la vez le otorga sentido y fortaleza al arte”. Remataba la idea expresando:

 

 … el espacio natural, dentro de su constancia, vive una ineludible actividad de cambio. Su fortaleza lleva implícita la fragilidad constante, donde aparecen y desaparecen otras realidades. Producto del proceso vital estamos inmersos en un entorno y un contexto en constante transformación.

 

II

 

En este momento, en este tiempo que estamos viviendo los venezolanos de manera intensa, como testigos de un des-orden y un caos que nos inundan por todas partes y que en la fórmula tal como nos la define Walter Benjamin es un documento de la Civilización pero lo es también de la Barbarie, el toparnos con el trabajo de Víctor Hugo Irazábal y el de otros artistas como él, de escritores y pensadores en general, es una gracia del pensar y el trabajar en medio de la tormenta. Bien nos lo expresaba el cronista mexicano Carlos Monsiváis cuando su Méjico natal se encontraba en el caos y el des-orden: “Todo se construye a pesar de todo y contra todo”.

 

No soy de ninguna manera especialista en arte, ese no es mi oficio. Soy simplemente un espectador a quien le gusta o no una obra artística, una novela, una película, una poesía… en fin, un trozo o una pieza de la creación del hombre. Puedo decir entonces, sin ningún tipo de reticencia, que el trabajo de Víctor Hugo Irazábal me gusta, y me gusta mucho porque me convoca de inmediato al disfrute sencillo y sin rebuscamiento del placer. Al placer de sentir, también con él, a la “naturaleza como apoyo” y sus elementos que son también naturaleza. ¿Es esta una nueva forma de percepción/recepción? Quizás sí, no lo sé, pero es mi manera y forma que sintoniza con el gusto y la sensibilidad de Víctor Hugo Irazábal, mi amigo y compañero, junto con Zulema y sus hijas Mariana y Marvic.

 

 

 

III

 

Gracias querido Víctor por el trabajo hecho, aún no concluido como una vez dijiste. Todavía nos queda mucho por hacer en nuestro querido y sentido país. Aquello que decías en 1996: “Carecemos de una filosofía propia que señale el camino y nos de presencia como continente ante el mundo, que nos identifique como marca, como una señal de identidad que se manifieste en todas las acciones que emprendamos en el amplio espectro social”. Rematabas diciendo que “emprender esta tarea como totalidad, en las actuales circunstancias, es casi una utopía”. Ahora sí creo, querido Irazábal, que pronto será posible de hacer entre todos, como totalidad.

 

Algo importante cristaliza a partir de tu trabajo como artista. Gracias, un gracias que estoy seguro es compartido por todos los aquí presentes, por este nuevo trabajo que has llamado Tieztos con z:

… Estos Tieztos forman parte de mi lenguaje, de mi memoria. Porque la memoria es un cúmulo de fragmentos. Somos fragmentos. La memoria es fragmento. Y el fragmento es reflejo de situaciones y circunstancias. Vivimos en un país fragmentado y la memoria te permite reconstruir. En los sistemas totalitarios lo primero que se pretende destruir es la memoria, los libros, los museos, porque hay que refundar en base a lo que un dictador quiere; lo demás no existió. La memoria tiene la capacidad de recordarte, de mantenerte vivo, de impedir que te pierdas. 

 

Gracias por todo lo que nos has dejado y por lo que falta nos dejes de aquí en adelante…

 

♦Foto apertura: Cortesía El Nacional