Ser cristiano en tiempos del Estado Islámico

Cada día, la organización terrorista organiza secuestros, atentados y asesinatos. Los miembros de las comunidades religiosas cercanas a esta que sobreviven deben sufrir luego la pérdida de sus hogares y quedar en condición de refugiados  

Ser cristiano en tiempos del Estado Islámico

Desde el 2003, en el Medio Oriente, más específicamente en la zona de Irak, Siria y en algunas partes de los países adyacentes, se ha ido consolidando el califato del Estado Islámico. Este grupo terrorista está conformado, en su mayoría, por suníes extremistas, su objetivo es imponer en estos territorios un Estado donde se viva según la interpretación que este grupo hace del Corán, esto pasa por la eliminación violenta de las poblaciones que no sean aliadas.

El Estado Islámico perpetra asesinatos, decapitaciones, secuestros y torturas a cristianos (en sus distintas variantes como católicos, protestantes, asirios), musulmanes chiitas y sunitas, judíos, entre otras religiones consideradas por esta organización terrorista como una amenaza o un obstáculo para su objetivo.

En Irak, según datos del Centro de Inteligencia Americana, hay un 99% de población musulmana —la cual se divide en chiitas (60%-65%), sunitas (32%-37%)—, cristianos (0,8%), hindúes (0,1), budistas y otras religiones con un menor porcentaje.

Este grupo extremista y fiel creyente en la yihad, decreto religioso de guerra para extender la ley islámica de Dios, ha sido autor de innumerables violaciones a los derechos humanos y de la pérdida de los hogares de diferentes religiosos, tanto musulmanes como de otras religiones, sin remordimiento alguno.

LAS CIFRAS

Según William Warda, de la Alianza de Minorías Iraquíes, en una entrevista para el diario ABC de España, desde el año 2003 han sido asesinados más de 1.100 cristianos, 700 de ellos por causas religiosas.

En el documental Nasarah (nazareno), del periodista Fernando Haro, se retrata la situación de los cristianos en Siria y se menciona que, desde hace diez años, un millón y medio de cristianos se ha visto en la obligación de abandonar sus hogares en Irak y Siria.

La situación no solo afecta a los cristianos católicos. En el caso de los asirios, antes del conflicto en Siria había unos 200.000 y en estos últimos años la cifra se ha reducido a entre 15.000 y 20.000, según los datos expuestos por Ashur Girwargis, presidente del Movimiento Patriótico de Asiria, a la agencia Efe de noticias.

Por otro lado, el párroco de la iglesia de San Elías, en Erbil, Irak, Douglas Bazi, en una entrevista para la Agencia Católica de Información (ACI), destacó que el problema de Oriente Medio es territorial. Los grupos musulmanes sunitas y chiitas pelean por el territorio, y la mayoría de ellos también ha sufrido las consecuencias del califato del Estado Islámico.

 

LOS REFUGIADOS

Esta situación de violencia y persecución ha dejado a numerosas familias sin hogar, teniendo que recurrir al refugio como principal opción. Alex Montiel, coordinador de Incidencia del Servicio Jesuita a Refugiados de Venezuela (SJRV), destaca que actualmente el número de refugiados en todo el mundo es de, aproximadamente, 48 millones de personas, las razones suelen variar según el punto geográfico.

En América Latina, son los conflictos políticos y la pobreza los que generan refugiados. En el caso de África, se debe fundamentalmente a temas humanitarios. En cambio, en los países del Medio Oriente la situación de traslado de familias enteras y la búsqueda de refugio se da por conflictos religiosos.

Respecto a la postura de la Iglesia, el coordinador del SJRV menciona que esta rechaza las acciones violentas y extremistas del Estado Islámico, debido a que apela a la muerte de miles de seres humanos para la consolidación de su califato. Montiel retoma las declaraciones del papa Francisco, haciendo un llamado a la resolución de los conflictos por medio de la palabra: “No importan las diferencias, la violencia no es la respuesta”.

Opina que estas acciones y masacres manchan al islam como religión, pues estos crímenes no son cometidos por la gran mayoría de musulmanes, que repudia estos hechos, sino apenas por una minoría.

En cuanto a las personas afectadas, el integrante del SJRV subraya que es vital no volver a victimizarlas, debido a que han sufrido un trauma al perder sus hogares, por lo tanto su atención debe tener un enfoque optimista: mantener la fe y agradecer el don de la vida.

 

SECUESTRADOS

El jesuita francés Jacques Mourad dedicó sus últimos momentos de libertad ayudando a refugiados en la iglesia San Elian, en Homm, Siria. Justo entonces fue secuestrado por tres encapuchados. Él no es el primer cristiano secuestrado por extremistas en esta región.

En febrero de este año, los radicales islámicos secuestraron a 254 asirios. Además, exigían 100 mil dólares para liberar a cada rehén, según datos de la iglesia asiria y Assyrian International News Agency.

Según testimonios de víctimas que han podido ser rescatadas, liberados o han escapado por cuenta propia, como el padre Douglas Bazi, describen que son vendados, golpeados, constantemente amenazados con matarlos, son encadenados, se les colocan grilletes, son privados de comida y agua, en el caso de las mujeres la mayoría son violadas o vendidas como esclavas sexuales.

Por los momentos, organizaciones, iglesias, el Vaticano, países, jefes de Estado y un sinfín de voluntarios hace sus mejores esfuerzos para rescatar y atender a los afectados por las acciones del Estado Islámico.

♦ KATHERINE GONZÁLEZ