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Conectando el desarrollo con los derechos humanos

Llevaba apenas dos semanas en Bélgica cuando se produjo esta conversación. Estaba hasta ahora en la Universidad de Ottawa, en el departamento de Relaciones Internacionales. Vino como profesor invitado a la Universidad de Amberes, se reunió con el decano y apareció la oportunidad del posgrado en Desarrollo Sustentable y Derechos Humanos. De una vez le propusieron el cargo de director. De inmediato dijo que sí. Esos estudios, en esas materias, están asociados en una concentración junto a ciertas maestrías.

Nelson está contento, desde luego. Dice:

Ahora me toca una gran responsabilidad. Estoy muy activo. En noviembre es la fecha límite para las inscripciones. Luego hay otra fecha en enero para los que buscan una beca. Hay un convenio con el equivalente al ministerio de educación de aquí, mediante el cual se gestionan becas para estudiantes latinoamericanos [y de otros países].

En esta universidad se habla holandés y francés, pero la oportunidad para Dordelly surge pues se decidió que este máster sea en inglés, lo cual le favoreció. En estos momentos se está promocionando el programa; Dordelly tiene un personal encargado de la “social Media.

Aparte, coordina el trabajo de los profesores en esta área. Ya están listas las materias y sus objetivos, el área curricular. Y maneja un presupuesto para el funcionamiento; o sea, responsabilidades administrativas y académicas.

Hay profesores invitados de India, Asia y África. Nelson debe buscar y contactar también profesores norteamericanos. Él mismo dará clases (algo así como “Derecho en países en vías de desarrollo”), pero empezará hacia febrero de 2017. Afirma que hay un pilar en estos estudios: no se puede atender el desarrollo de los países descuidando los derechos humanos. La Unión Europea quiere apoyar a los países en desarrollo y, al mismo tiempo, promover el respeto a los derechos humanos. No habrá negociaciones comerciales con un país que viole los derechos humanos; de modo que el programa va en esa dirección. La universidad de Amberes tiene muy cerca las instituciones de co-gobierno europeo.

Así, Dordelly-Rosales como personalidad representativa es perfecto: viene de un país, precisamente, que busca su desarrollo en medio de una situación política crispada; ha recibido una educación dentro y fuera de su país que conecta desarrollo y derechos humanos. “Mi enfoque en investigación siempre ha sido usar el Derecho como una herramienta para el desarrollo. Cuadra con el programa”.

 

LA FAMILIA EN AMBERES

Tiene 33 años, una esposa, un nené y todo el entusiasmo del mundo. Tratará de que las becas que se ofrecen desde Bruselas para estudiantes de Derecho en varios países del mundo, incluso latinoamericanos, pero no de Venezuela, se den también para su país. Quizás en un futuro cercano pueda haber algún tipo de convenio, incluso, entre la UCAB y la Universidad de Amberes.

Se le pregunta qué le diría a los estudiantes ucabistas que quieran emular sus pasos. “Disfruté muchísimo mis años en la UCAB”, contesta. “Fui miembro del Consejo Universitario, estuve en la Cátedra de Honor… Fue mi segunda casa, después de mi hogar. Siento que es mi familia académica, por decirlo de alguna manera”.

Y agrega:

¿Qué les puedo decir yo a quienes estudian ahora? Que no crean que al terminar la carrera se terminan los estudios; por el contrario. El momento en que se te otorga el título te están dando una llave para abrir otras puertas. El mundo de los derechos humanos, sobre todo en este momento histórico que vive Venezuela, es muy importante. Hay que incentivar a los muchachos a trabajar en esa área.

Allí confiesa su admiración por lo que hace el Centro de Derechos Humanos de la UCAB. En general, llama a los estudiantes de hoy: que aprovechen su tiempo. Que lo que estudian ahora les va a ser muy útil sobre todo si van a hacer una maestría o cualquier estudio de postgrado  en el exterior.

Esa es la idea. Que el estudiante que se forma en estos países en vías de desarrollo, salga y obtenga conocimientos afuera que le permitan ayudar a su país.

Su esposa se llama Katherine Thatcher y sí, está ligada familiarmente a la dama de hierro inglesa. Se conocieron en Ottawa. Ella es traductora, trabaja en cinco o seis idiomas. Actualmente labora para el parlamento europeo, de modo que este reciente nombramiento para Dordelly les va de perlas. Por cierto: acaban de tener a su primogénito, un muchachito nacido en Amberes, mitad inglés, mitad venezolano. Así es el mundo global de hoy.

 

♦ Sebastián de la Nuez

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