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Fedosy Santaella: «No podemos ser iguales a la oscuridad»

“No se puede pensar en el futuro sin conocimiento, sin cultura, sin espíritu”. Con esta afirmación,  Fedosy Santaella (Puerto Cabello, 1970) celebra que, en medio de la crisis social y política que vive el país, la Universidad Católica Andrés Bello haya insistido en llevar adelante la tercera edición de su Feria del Libro del Oeste de Caracas, la cual se realizará del 26 de noviembre al 2 de diciembre.

El licenciado en letras por la UCV -autor de más de una docena de obras de narrativa y ganador de premios como la Bienal Internacional José Rafael Pocaterra (2004) y el Premio Internacional Novela Corta Ciudad de Barbastro (España-2016)-  también agradece ser parte de esta fiesta, porque volverá a pisar los pasillos de la UCAB, donde fue docente de las escuelas de Letras y Comunicación Social.

“Es reconfortante saber que aún existe un lazo entre la universidad y yo. Aunque no es mi alma mater, le debo mucho a la Católica Andrés Bello. Que este respetable recinto todavía me considere parte de su patrimonio, que aún me reciba y me haga lugar con aprecio, es para mí profundamente significativo. Me hace alma eso”.

Considerado uno de los exponentes más reconocidos de la nueva generación literaria venezolana, Santaella está residenciado en México desde hace unos meses y regresa al país, especialmente invitado por los organizadores de la FLOC para cumplir dos tareas:

El 28 de noviembre presentará su primer libro de poemas, Tatuajes criminales rusos (publicado por Oscar Todmann editores) en el que explora la “significación espiritual” del dibujo corporal y le da voz a los tatuajes de delincuentes que realmente existieron y estuvieron en cárceles de la Unión Soviética.

El 29, dictará la clase magistral durante la ceremonia del Día de Andrés Bello, acto en el que las autoridades académicas de la UCAB rendirán homenaje al poeta larense, Rafael Cadenas.

El autor de Piedras lunares compartió, vía correo electrónico, algunas opiniones sobre su oficio y el país. En sus palabras, reivindica el “espíritu insobornable” de Rafael Cadenas, celebra el valor de la poesía contra la soberbia, confiesa cómo sobrelleva el dolor del exilio y pide a los venezolanos resistir al poder abrazando el conocimiento.

 

Ha sido un buen año para la poesía venezolana, al menos por el reconocimiento a Rafael Cadenas. ¿Qué opina sobre el legado del barquisimetano?

“Cadenas es un hombre que ha demostrado que los que más gritan no son exclusivamente —ni de lejos— los más importantes. Ha demostrado que el oficio continuado de la poesía es un acto serio y cargado de espíritu. Ha demostrado que el conocimiento (académico y poético) es un valor fundamental, insoslayable, imperioso de los ciudadanos de una nación”.

¿Qué tiene que decirle Cadenas a la nueva generación de escritores venezolanos, de la cual usted forma parte?

“Yo creo que Cadenas dice con su poesía el valor de un espíritu insobornable, pero también dice con su prudencia, con su parquedad, con palabras necesarias y contrarias a la verborrea dañina cargada de sentimientos baratos del engaño político. Cadenas dice que hay que respetar nuestra lengua y no derrochar palabras inútiles que no hacen sino confundir y darle espacio al dominio de la oscuridad”.

 Precisamente usted se adentra en la poesía en su nuevo libro, Tatuajes criminales rusos. ¿Por qué decidió acercarse a este género?

“Ojalá la supiera. La poesía me resulta un acto de curiosidad casi felina y un grandor que me acontece”.

¿Por qué ese título? ¿Cómo desarrolló el texto y qué encontrará el lector?

  “La poesía es un oficio, un trabajo sí, de arte, pero también de artesano. Requiere en ocasiones de preparación, de investigación. Siempre me ha interesado el tatuaje como una forma de expresión más allá de la palabra; también la relación entre el dibujo y la poesía, que la hay, así lo creo. El tatuaje criminal ruso fue un lugar de saberes que me interesó, no sólo por lo que acabo de decir, sino porque allí también encontré una sobrecogedora forma de resistencia al poder. Me adentré en ese universo, pero entendí, de alguna manera, que no quería escribir propiamente historias, sino tratar, paradójicamente, de llevar al lenguaje las significaciones espirituales de los tatuajes criminales rusos. Fue un asunto del lenguaje hablando de otros lenguajes, del lenguaje tratando de comprender un espacio del mundo. Es decir, fue un asunto de poesía y así lo asumí y lo llevé a cabo”.

En la presentación de su poemario usted define la poesía escrita como una “especie de dibujo luminoso”,  “como un tatuaje que ha sido marcado en la piel más profunda”. ¿Qué tanto puede hacer la poesía –y la literatura- por el ser humano, en un momento en el que reinan los extremismos, la polarización y el aislamiento?

“La poesía pone en ridículo toda soberbia, incluso pone en ridículo todo lo ridículo”.

Su clase magistral en la feria estará dedicada a Andrés Bello. ¿Cuál es su vigencia para los jóvenes de hoy y el momento que vive Venezuela?

“Mi conferencia está dedicada al conocimiento, a la prudencia, a la tradición, a la búsqueda de la verdad y a la búsqueda de sí mismo. Eso es, creo, recordar no la vigencia, sino lo que debería ser siempre en cada uno de nosotros”.

(Ver también: Embajador de España: La feria del libro de la UCAB sera espacio de intercambio y diálogo)

 

Está radicado en México. ¿Cómo se vive el oficio de escritor desde el exilio?

“Se escribe adonde se vaya, se escribe al interior de esa tierra que es la escritura y allí está lo vivido. Parafraseando (y falseando) a Cioran y también a Pessoa: la escritura es una patria profunda”.

Forma parte de la legión de venezolanos emigrantes.  ¿Cómo lucha con el desarraigo? ¿Ha encontrado consuelo en la literatura? ¿Qué libro  o libros le han servido?

 “Leo autores venezolanos, como Cadenas, Samuel González o Jacqueline Goldberg. Leí de nuevo al inicio de mi viaje (que aún acontece) a Gerbasi. También leo a Strand, a Zagajewski, a la Szymborska, a Rózycki, a Gamoneda. Y estoy con Sabines, con Nezahualcóyotl y luego con narradores mexicanos excepcionales como Antonio Ortuño, Guadalupe Nettel o Alberto Chimal. Me conecto a la literatura de México, y también con su música, en este caso, a través de la espléndida Lila Downs. La pena se me convierte en poesía, narrativa y música. No dejo que el dolor que me impone el dominio del poder viciado haga estragos; me adueño de ese dolor y lo hago mío y trato de convertirlo en lo que me sostiene. Y camino, y veo, y conozco llevado por el asombro de quien descubre”.

¿Qué mensaje da a los jóvenes escritores y a los jóvenes en general?

“Estamos en tiempos en que la gente parece tener demasiadas seguridades de cosas demasiado mínimas. Quisiera que tuviéramos más bien seguridades de las cosas grandes que realmente valen la pena”.

 Y a propósito de la crisis que vive el país. ¿Qué mensaje da a los venezolanos?

“No sé, es demasiado pretencioso. Pero digamos que la oscuridad tiene hambre de nosotros, y quizás, el asunto, sea no dejarnos tragar y comprender que una forma esencial de resistir es abrazando el conocimiento, la poesía, la cultura. Si no hubiese hombres que todavía están trabajando por esto, ¿qué correría de Venezuela por el orbe? ¿Qué razones tendríamos para seguir? El premio Reina Sofía de Cadenas, por ejemplo, le ha dicho al mundo que el país es algo más delirios de poder. Que hay alma, que hay poesía que resiste, que da la cara. Se lo ha dicho al mundo, sí, y también nos lo dice a nosotros. No podemos ser iguales a la oscuridad”.

La III Feria del Libro del Oeste FLOC UCAB 2018 tiene a España como país invitado, recibirá la visita de los escritores españoles Rafael-José Díaz y José María Pérez Zúñiga  e incluye más de 40 actividades gratuitas para el público caraqueño, entre conferencias, conciertos, talleres, presentaciones teatrales y recitales poéticos.

Se llevará a cabo del 26 de noviembre al 2 de diciembre en el campus de la Universidad Católica Andrés Bello, en Montalbán, en horario de 10 am  a 7 pm.  

La programación detallada puede ser descargada a través del siguiente enlace:

https://elucabista.com/wp-content/uploads/2018/11/PROGRAMACIÓN-FLOC-UCAB-2018-ULT-VERSIÓN-19NOV.pdf

 

Texto Efraín Castillo/Fotos: Vasco Szinetar (apertura) y Andrea Sandoval (interna)

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Sobre Fedosy Santaella

Autor de libros de relatos y novelas publicados con editoriales como Alfaguara, Ediciones B y Bid & Co. Sus dos novelas más recientes, Los nombres y El dedo de David Lynch, fueron publicadas por la editorial Pre-Textos (España). En 2009 fue becario del programa internacional de escritura de la Universidad de Iowa (Estados Unidos). En 2010 quedó entre los diez finalistas del Premio Cosecha Eñe de España. En 2013 ganó el concurso de cuentos de El Nacional (Venezuela). Ese mismo año estuvo entre los nueve finalistas del premio de novela Herralde. En 2016 mereció el premio internacional Novela Corta Ciudad de Barbastro (España). En 2017 obtuvo mención de honor en poesía en la I Bienal Eugenio Montejo (Venezuela). Algunos de sus textos han sido traducidos al chino, al esloveno, al japonés y al inglés.

 

 

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