Recientemente estuvo en Venezuela el sacerdote jesuita español, Juan José Etxeberría, vicerrector de comunidades universitarias de la Universidad de Deusto.  El teólogo, filósofo y doctor en Derecho Canónico condujo en la UCAB varios talleres de formación con representantes de distintas dependencias de la universidad, dirigidos a explorar una práctica propia de la Compañía de Jesús en todo el mundo: el Discernimiento en Común.

La metodología de trabajo –impulsada por la congregación jesuita desde hace más de 40 años- tiene como objetivo guiar la toma de decisiones importantes relacionadas con la planificación apostólica de las distintas instituciones de la red, a partir de una reflexión grupal basada en la oración, el análisis concienzudo de los datos de la realidad y la búsqueda del consenso.

“No toda decisión requiere un discernimiento en común  –escribió el padre Sosa en una carta enviada en 2017 a los miembros de la congregación-. El discernimiento en común es para buscar y hallar la voluntad de Dios en asuntos importantes en los cuales no está totalmente claro qué hacer, cómo hacerlo, qué es mejor o cómo hacerlo de la mejor manera posible».

Para obtener algunas luces sobre esta pedagogía, El Ucabista conversó con el padre Exteberría .

 

 

¿En qué consiste y por qué es tan importante este método de trabajo para la Compañía de Jesús?

“En los últimos tiempos se le ha dado mucha importancia dentro de la Compañía a la idea de que, en diferentes momentos o procesos que viven las instituciones o las personas, sepamos discernir y ver lo que Dios nos dice en nuestra vida, para, desde allí, tomar las decisiones apropiadas.  El discernimiento en común supone una acción conjunta en la que los miembros de un grupo que debe tomar una decisión sobre un tema, establecen un tiempo y lugar para reunirse, en paz y calma, con el fin de disponerse a escuchar la voz de Dios a través de la oración, analizar  los datos de la realidad de un asunto y, en función de eso, discutir alternativas hasta llegar a un acuerdo que establezca el camino a seguir”.

¿Cómo se hace efectiva esta metodología?

“Lo primero es determinar bien el tema sobre el que se quiere discernir y sobre el que se va a tomar una decisión. Es fundamental saber cuáles son las prioridades de discusión para, a partir de allí, comenzar a reflexionar. En segundo lugar, hay que determinar quiénes van a involucrarse en el discernimiento y si tienen capacidad para hacerlo, porque hay que estar preparado emocional, psicológica y espiritualmente.  Las personas deben tener capacidad de escucha al otro, deben estar dispuestas a ponerse a la intemperie para sentir la voz de Dios y analizar la realidad y, desde una lectura creyente, ir vislumbrando en comunidad una solución a un determinado problema, en función de los intereses comunes y de lo que, creemos, será mejor para contribuir a cumplir una misión concreta”.

¿Qué compromiso deben asumir quienes involucran en un proceso de discernimiento en común?

“Debe tener apertura y, sobre todo, muchísima humildad para aceptar la decisión final que se tome. Quien participa en estos ejercicios no puede ir con la premisa de que es su idea la que debe aprobarse. Por el contrario, tiene que entender que la reflexión interior, la escucha y la interacción de grupo son las que enriquecen la perspectiva y ayudan a producir el resultado en comunidad. Por eso, su compromiso debe ser el de acoger como propio lo que haya salido del proceso”.

 ¿Qué tiempo toman estos ejercicios?

“Dependiendo de la decisión a tomar, deben establecerse plazos para cada una de las etapas. Es muy importante que haya espacios de silencio, donde uno pueda reflexionar, rezar y escuchar la voz de Dios, para luego dar paso a la escucha de lo que dicen los demás, a poner los datos sobre la mesa y, por supuesto, a desarrollar las ideas conjuntas. El tiempo varía según la complejidad de la tarea que hay que resolver, pero estos procesos no pueden ser muy largos”.

 ¿Qué busca al final el discernimiento en común?

“Lograr consenso y hacer que ese consenso sirva de base para fortalecer el funcionamiento de las instituciones. El discernimiento en común tiene como objetivo la fraternidad, a través de un resultado que todos puedan asumir. Es un proceso de diálogo abierto y de mucha sinceridad en el que todos aportan pero también ceden, en función de un proyecto común, de una misión superior”.

 ¿Puede esta metodología aplicarse en situaciones de crisis y conflictividad como las de Venezuela?

 

“Por supuesto. En tiempos difíciles, el discernimiento ayuda muchísimo, porque lo primero que hace es que nos escuchemos unos a otros, que oigamos la voz de Dios en nuestro interior, que estemos atentos a los datos de la realidad y que, con todos esos elementos, podamos identificar el origen, pensar la solución y generar esperanza conjunta. Procesos como éste se hacen pensando en el bien mayor, por lo que estoy convencido que aplicar el discernimiento en común en Venezuela ayudaría a generar proyectos y propuestas que hagan que esta sociedad sea más justa, más fraterna, más digna y más unida”.

 ¿Qué mensaje da a los miembros de las organizaciones apostólicas y sociales de la Compañía de Jesús?

“Que no olviden que, hoy más que nunca, necesitamos estar en sintonía con la persona humana y con el llamado que Dios nos hace. En esta sociedad donde se están viviendo tantos conflictos, necesitamos llevar esperanza e ilusión. Por eso, debemos trabajar para que todas nuestras acciones y decisiones se sustenten en la búsqueda del bien de todos y no en el particular. Solo así será posible vislumbrar un futuro mejor para Venezuela”.

*Quienes deseen conocer más sobre el significado, alcances y mecánica del discernimiento en común pueden hacer clic aquí

 ♦Fotos: Manuel Sardá