Escritores invitados a la FLOC compartieron ideas sobre literatura, crisis y resiliencia

Los cuatro autores que visitan Venezuela traídos por las embajadas de Holanda y de España conversaron con El Ucabista sobre las inquietudes que los mueven como artistas y seres humanos

Escritores invitados a la FLOC compartieron ideas sobre literatura, crisis y resiliencia

Se los ve de un lado a otro en el campus de la UCAB, en Montalbán, atendiendo con generosidad tertulias, conferencias, entrevistas y presentaciones junto a autoridades, estudiantes, profesores y visitantes de la IV Feria del Libro del Oeste de Caracas.

Traídos en exclusiva para la FLOC por la Embajada del Reino de los Países Bajos (invitado de honor de la feria) y la Embajada de España, los escritores Janny van der Molen, Kader Abdolah, Verónica Aranda y Roberto Cabrera están compartiendo su quehacer artístico con los venezolanos a la vez que descubren el país a través de la fiesta cultural impulsada por la UCAB.

Durante la jornada inaugural de la FLOC,  El Ucabista tuvo oportunidad de conversar con ellos. Además del amor por la literatura, todos comparten una cosa: su impresión por lo que ellos consideran resiliencia en tiempos de crisis.

Poesía, fotografía y redes sociales: hablan los españoles

El escritor, poeta y fotógrafo español, Roberto Cabrera, explicó que las crisis deben verse como una oportunidad a “todos los niveles: a nivel personal, creativo. Por más paradójico que suene, tenemos que darles la bienvenida porque todo avance lleva detrás una crisis superada”. Aunque no le pareció prudente ahondar en la situación política de Venezuela, señaló cualquier crisis o es superada o “te hunde”.

Para la poetisa y filóloga española Verónica Aranda, autora del libro Dibujar una isla, las crisis agudizan el ingenio. “Lo vemos en el siglo de oro en España. De ahí surgen Quevedo, Cervantes”.

Lo que Aranda ha ido asimilando “poco a poco” le comienza a impresionar. Estar en una situación como la que afronta Venezuela, explica, y ver que la universidad tiene una editorial a pesar de los obstáculos y que la Floc está tan viva, le parece “épico”. 

Es la primera vez que ambos escritores están en Venezuela. Ambos arribaron a Caracas el 24 de noviembre y ya este lunes, 25, se estrenaron en una actividad que tuvo lugar en el estudio de televisión de la universidad,  en la que fueron entrevistados por alumnos de la Escuela de Comunicación Social.

 Cabrera es fotógrafo tardío, una vocación casi secreta, “subterránea” que surgió desde muy dentro de él. Pero admite que poco a poco esa pasión se ha ido equiparando con la literatura. “Ya casi conviven de igual a igual. Y eso me ha llevado a una situación de bicefalia creativa que, aunque extraña, es apasionante, y que vivo desde la precariedad, pues tanto la literatura como la fotografía son demandantes las 24 horas”. 

La sensación de una buena foto no dista de la de un buen texto, expresó. “He encontrado paralelismos. No soy un creador diferente como fotógrafo a como soy como escritor. Ese paralelismo que he encontrado es una visión fragmentaria de la vida, del espacio. Eso está presente en mi literatura y en mi fotografía”. 

Entiende este proceso creativo como algo que requiere maduración, tiempo, reflexión y sobre todo atención. Una dinámica amenazada por la inmediatez de las redes sociales. “Las redes no son ni buenas ni malas; su uso es lo que las define. Y lo que está pasando hoy en día es que a muchos jóvenes les cuesta mantener la atención en una sola cosa. Me preocupa porque, por ejemplo, el discurso de un libro requiere meses, semanas de atención, de lectura. La inmediatez puede ser una vorágine que nos está arrastrando a la insustancialidad”. 

Aranda aseguró que las redes tienen sus cosas positivas y resalta que han facilitado un intercambio a nivel mundial, una red de poesía cuyo alcance no hubiese sido posible si se dependiese únicamente de las editoriales.

 “Por otro lado, este intercambio y estas interacciones suelen estar caracterizadas por la inmediatez. Hay poco espacio para la reflexión. Se hace poesía comercial que se basa en el número de seguidores de Twitter y no en un contenido serio, riguroso, reflexivo. Y es por eso las editoriales también se sirven de esto, pues uno de sus objetivos es monetizar. Es algo que tenemos que aceptar que está ahí pero que en realidad tiene poco que ver con la poesía. No es una amenaza; va por otro lado”.  

La madrileña admite que la calidad de la poesía en general sí se puede ver perjudicada, “pero es mejor que a la gente le llegue esto de las redes a que no les llegue nada, a que no lean nada, a que estén con la consola haciendo nada”. Afirmó que hay que fomentar la poesía de verdad; que en los planes de estudio se inviten poetas a las aulas, que se demuestre que la poesía sigue viva. “Eso tiene que ser desde la escuela. Es como la música clásica: hay que tener ciertos instrumentos, cierta formación para entenderla, pero es desde la infancia que se trata”. 

Voces de Holanda. Del exilio y la literatura para niños

Junto a Aranda y Cabrera, asistieron a la Floc Kader Abdolah, periodista y escritor holandés de origen iraní que tuvo que huir de su país natal, y Janny Van der Molen, también periodista, teóloga y especialista en literatura infantil.

Abdolah dice que quedó impresionado con lo que encontró en la Ucab. El autor de La casa de la mezquita pensaba que no quedaba nada en Venezuela, dijo entre risas. “Pero lo que me he encontrado es mucha gente animada, gente bella en esta universidad”. 

Lo que aprecia Van der Molen va en la misma línea. Dijo que siente optimismo, mucho coraje frente a las dificultades que atraviesa el país. Símbolo de ello, aseveró, es la dinámica de la Floc, la actividad a la que fue invitada y por la que asegura está encantada.

 Abdolah explica que el exilio lo obligó a convertirse en un mejor escritor. Siempre tuvo en mente serlo, desde antes de huir del extremismo y la situación política de Irán en 1988. “Cambiar de lengua me hizo cometer muchos errores. Tenía que escribir y borrar, borrar, borrar. Se me hizo absolutamente difícil, pero me volví más riguroso, más estricto a la hora de escribir porque tenía claro qué era lo que quería. Eso me hizo mejor escritor”. 

Expresa que la dificultad de hacer de la escritura una fuente de ingresos sólida lo llevó a estudiar Física en la universidad de Teherán. Era la única forma de mantenerse y no dejar de lado su pasión por las letras, en la que pudo afincarse definitivamente en Holanda. “Fue una decisión de vida o muerte y no volvería a Irán. Encontré mi hogar en la lengua neerlandesa”. 

El hogar de Van der Molen también es Holanda y cree que dado el bienestar de su país, es aún más importante escribir para los niños sobre temas como la guerra, la religión, la filosofía, “pues al final, el trasfondo de esta literatura, trata sobre sensaciones como el miedo, valores como la amistad, la familia, la esperanza. Buscar que lo abstracto, lo difícil de entender, sea digerible, es el reto, porque los niños saben de qué es lo que estamos hablando. Ellos lo han sentido”. 

La autora de Afuera está la guerra, una biografía de Ana Frank, considera que son temas que no se pueden dejar de lado, “son temas universales”, y prueba de ello es el diario de Ana Frank, símbolo también de la inspiración y la creatividad en medio de una tragedia. “A los niños hay que empezar a hablarles de estas cosas a los 10 u 11 años de edad. Antes no, no lo entenderían, pero definitivamente son temas a tratar desde temprano”. 

Aseguró que encontró su nicho en la literatura cuando tenía 35 años, cuando se hizo madre. “Quería que mis hijos encontraran su inspiración. Quería aportar desde mi lugar como escritora una visión del mundo para que ellos pudieran aprovechar su potencial, por más difícil que les parezca. Mis libros buscan eso, buscan servir y orientar hacia un camino, que no es otro que el de la voz propia”. 

La Feria del Libro del Oeste de Caracas se estará desarrollando hasta el 30 de noviembre. Para conocer la programación completa, los interesados pueden hacer clic en https://ucab.edu.ve/floc2019

♦Texto: Alejandro Benzecry/Fotos: Manuel Sardá