La respuesta a las necesidades de la población migrante y refugiada en el marco del COVID-19 ha sido insuficiente e inadecuada en materia de alimentación, salud, transferencias monetarias, vivienda y protección de la condición migratoria. Así lo revela un sondeo realizado por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, entre organizaciones que brindan apoyo a la población venezolana en 16 países.
“Las personas migrantes y refugiadas provenientes de Venezuela son parte de un sector especialmente vulnerable en el marco del COVID-19, por lo que requieren mayor atención durante la emergencia”, afirmó Ligia Bolívar, coordinadora del estudio, quien agregó que, en la mayoría de los casos, la respuesta de los Estados no ha estado a la altura de las circunstancias.
El estudio destaca la poca cantidad de mecanismos de respuesta impulsados directamente por iniciativa de los Estados. Salvo en el área de la condición migratoria que, por la naturaleza de la materia, las decisiones corresponden exclusivamente al Estado, en el resto de las áreas los países, en el mejor de los casos, han dictado directrices e impulsado algunas iniciativas, pero dejando buena parte de la responsabilidad de ejecución en manos de las organizaciones de la sociedad civil, las cuales están operando con fondos de la cooperación internacional.
(Ver también: 42% de los migrantes venezolanos perdió su empleo y 31% ha pensado retornar, revela OVM UCAB)


Excelente trabajo. Felicitaciones!!!