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#CrónicasPAZando2022: Donde el dinero sí crece en los árboles

Cursante del cuarto semestre de Economía, la joven Rosa Puerta viajó a una comunidad rural del estado Lara. Allí conoció la experiencia de los lugareños, cuya economía depende de un rubro particular: el café como dinero mercancía

Sobre 3 horas de recorrido entre montañas se encuentra un caserío lleno de café, familias de años y hermosos paisajes. Fue ahí donde entendí cómo se puede vivir en humildad siendo capaces de trabajar con esfuerzo y garra.

Para abril de 2022 en Guarico, un pueblo del estado Lara, con cada quintal de café (un saco de 46 kilos) se obtenían $175. En estos momentos la demanda de café se encuentra elevada, debido a que su cosecha corresponde al último trimestre del año. Así como el dólar cambia a diario, las características productivas de este dinero mercancía dan como resultado un valor diferente dependiendo de la época del año en la cual nos encontremos.

 

Me preguntaba, ¿cuánto cuesta un quintal de café en época de cosecha? Aronny, uno de los miembros más jóvenes de la comunidad, nos comentaba que en vísperas navideñas el valor del quintal oscilaba entre $40 y $50. Con dicha cantidad solo pudo adquirir 2 pantalones y un par de camisas para los días festivos. Mientras que, durante meses como abril, es posible adquirir más productos por el mismo quintal de café, debido a la demanda del rubro.

Hay una gran diferencia entre los que se dedican a la agricultura y los que nacen en ella: la decisión de trabajar con la tierra puede venir por alguna herencia, pasión por la cosecha o hobbie. Para los residentes de Santo Domingo (zona alta de Lara) es el día a día; se nace sabiendo que pueden producir su propio dinero, teniendo como patio el terreno, y conociendo la obtención de recursos y herramientas necesarias para su aplicación.

Cabe destacar que, aunque las dificultades de los productores sean para todos, una persona que trabaja en las tierras por decisión y pierde su cosecha puede cambiar de labor con mayor facilidad que una persona que lleva de sangre el café. Para los caficultores la incertidumbre y el trabajo duro son el pan de cada día; según el diario El Impulso, la producción de café en las zonas altas de Lara ha caído en un 60%, lo cual se puede traducir en una reducción significativa de su economía y los ingresos anuales.

De acuerdo con el medio informativo, durante el 2021 se registró un período prolongado de lluvias que no permitió el buen desarrollo del verano, situación que se vio reflejada en los frutos de la cosecha al final del año. Además, cada día se han vuelto más costosos los fertilizantes y bienes necesarios para el buen mantenimiento de los cultivos; por ende, para los pequeños productores la producción se vuelve cuesta arriba.

Aquella población que nace, vive y muere con el café lucha diariamente con impedimentos considerables:

  1. Los problemas económicos, tales como el valor inestable del dinero mercancía, la obtención de riqueza únicamente durante 3 meses, los desafíos del ahorro, la distribución de los quintales durante todo el año y lo riesgoso que representa hacer negocios con prestamistas.
  2. Los problemas culturales: el machismo y las implicaciones que actúan dejando a las mujeres de lado, aun cuando tienen la actitud y aptitud para realizar actividades laborales; las diferencias familiares y las disputas que fomentan el desprecio por aquellos que producen menos cantidad de granos de café, al igual que otras costumbres larenses y campesinas que no les permiten evolucionar.
  3. Los problemas geográficos. El largo camino que se debe recorrer entre montañas y piedras desde el pueblo de Guarico hasta el Caserío de Santo Domingo limitan la educación, las nuevas tendencias y los avances tecnológicos. Es este último punto la razón principal por la cual se realizan transacciones mediante quintales de café. Según el diario La Prensa de Lara, en aquel pueblo las cantidades de efectivo son muy limitadas y surtidas por un solo banco. Además, la falta de internet que restringe la realización de operaciones bancarias y los pocos puntos de venta disponibles hacen que el uso del café como dinero mercancía sea lo más conveniente.

En la dinámica económica de este caserío se puede observar el efecto de la Ley de Gresham. Según ABC Finanzas, esta ley afirma que cuando dos monedas actúan de forma legal en un país y es posible clasificarlas entre una buena y una mala, la mala siempre va a lograr sacar a la buena del mercado. Esto ocurre debido a la valoración y utilidad de los mejores recursos.

De hecho, en Santo Domingo de Lara existe una única bodega que surte a crédito y vende por kilos de café. Es dirigida por la señora Nataly, quien -además de ofertar productos de primera necesidad- también vende el café, pero no sin antes sacar los granos blancos de los sacos, los cuales guarda para su casa y consumo propio. Mientras que el resto, la moneda considerada “mala”, sigue circulando en el mercado.

Sin duda, esta experiencia confirma cómo más allá del bolívar u otras divisas, en muchos poblados venezolanos el dinero «sí crece en los árboles», porque la economía se sigue moviendo gracias a rubros agrícolas particulares como éste: el café como moneda mercancía.

♦Texto: Rosa De Los Ángeles Puerta Ramírez. Estudiante de 4t0 semestre de Economía y participante de PAZando 2022/Fotos: Cortesía Dirección de Identidad y Misión UCAB


PAZando es un programa de inserción social universitaria -organizado y promovido por la Dirección de Identidad y Misión de la UCAB- a través del cual estudiantes de la casa de estudios viajan a distintas comunidades rurales de Venezuela, con el fin de conocer la realidad que viven sus habitantes, intercambiar experiencias y ofrecer apoyo y atención desde sus carreras y área de competencia. El programa forma parte de las iniciativas de la UCAB que apuntan a la formación de profesionales integrales, empáticos, solidarios y comprometidos con los sectores vulnerables.

Este texto es resultado del segundo taller de acercamiento a la crónica breve «RePAZando el cuento», una de experiencias formativas organizada para los participantes del programa -antes de introducirse en las respectivas comunidades- con el fin de prepararlos para dejar testimonio escrito de su viaje.

Para más información sobre PAZando, y otros programas e iniciativas de la Dirección de Identidad y Misión UCAB, está disponible sus cuentas de Facebook e Instagram: @ucabmagis.

#CrónicasPAZando2022: Una huella indeleble

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