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José Carlos Blanco en lección inaugural de Derecho: «No existe voluntad para que la tecnología también llegue a la justicia»

La Facultad de Derecho abrió oficialmente su año lectivo con una clase magistral en la que se abordaron las realidades que la modernidad impone al ejercicio de la profesión y la aplicación de justicia. Por un lado, la presión de la tecnología y la IA, por el otro, las limitaciones de un país donde hay un Estado de derecho deficiente y jueces sin formación apropiada. Ante estos retos, los docentes de la UCAB llaman a afrontar la profesión con optimismo

La Facultad de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello ha logrado revertir la tendencia a la reducción de su número de alumnos y en el recién iniciado período 2023-2024, por primera vez tras varios semestres se abrieron dos secciones en el comienzo de la carrera, confirmó su decano Jesús María Casal.

Casal presentó un balance de las innovaciones que se han venido aplicando en la Escuela de Derecho y los centros e institutos de investigación que conforman la facultad, bajo la directriz del plan estratégico UCAB 20-23, que apunta a la internacionalización de esta profesión.

Esto lo comentó en la introducción de la lección inaugural del año lectivo, que se realizó el jueves 19 de octubre, en el auditorio Hermano Lanz del campus Montalbán, en modalidad híbrida, lo que permitió la participación telemática desde la sede de la universidad en Guayana.

Como conferenciante estuvo el profesor José Carlos Blanco Rodríguez, docente de la UCAB Guayana en las materias Filosofía del Derecho y Derecho Procesal, quien tituló su clase magistral  «Perspectivas de la justicia y el derecho para el siglo XXI».

El evento estuvo encabezado, además de Casal, por la directora de la Escuela de Derecho de Caracas, María Lidia Álvarez, y por los estudiantes Teresa Raymond y Danielo Yánez, representantes ante el Consejo de Facultad.

Lo moderó la profesora Isaura Pacheco y asistieron como invitados, entre otros, José Antonio Bonvicini Rua, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Santa María, y Lorena Díaz, coordinadora de Relaciones Internacionales de esa misma universidad.

También asistieron varios individuos de número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, como el exdecano de la Facultad de Derecho de la UCAB, Salvador Yannuzzi Rodríguez; Luis Cova Arria y José Getulio Salaverría.

Los estudiantes Teresa Raymond y Danielo Yánez, representantes ante el Consejo de Facultad, hablaron sobre el reto que significa optar por formarse en derecho en el siglo XXI; sobre el deber de retribuir a la sociedad lo que la universidad les da, así como estudiar «lo que es y no lo que debe ser«, en referencia a las realidades que se imponen.

«Más importantes que las leyes son los jueces»

El profesor José Carlos Blanco desarrolló una amena exposición donde contrapuso opiniones de diversos autores sobre las perspectivas del derecho y la justicia en la actualidad y cómo se ve y se verá impactada por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).

Se preguntó «¿qué significa ser justo en un mundo globalizado?» y dijo que, a la luz de modernos desarrollos jurídicos, como los relativos a los derechos humanos, hay que pensar en nuevas formas de justicia.

Especial atención dedicó al problema del «distanciamiento entre los juristas y la realidad social».

En el caso concreto de Venezuela, afirmó que aquí «no existe carrera judicial», la formación de los jueces es precaria y a veces la adquieren por experiencia y otros por cursos que no cumplen con la necesaria calidad.

«De poco nos sirve profundizar en estudios del derecho si el conocimiento va a estar sometido a manos improvisadas, ese es el gran reto», comentó.

Citó un dicho de esa profesión según el cual «las leyes son importantes, pero más importantes son los jueces; un buen juez aplica bien hasta las malas leyes, pero un mal juez echa a perder la mejor ley del mundo».

Cuestionó que en el país «no existe voluntad para que la tecnología también llegue a la justicia». Relató cómo, durante el confinamiento producto del covid-19, los abogados pudieron acceder desde sus teléfonos al acto procesal. «Parecía que el primer mundo quería llegar (a Venezuela), pero se volvió al despacho presencial», se lamentó, al punto de que le informaron que para tener acceso a un expediente un abogado debe esperar una semana. «Si estamos al margen del progreso nos vamos a quedar al margen de la modernidad», reflexionó Blanco Rodríguez.

Sobre la aparición de la IA, dijo que él ha incorporado a sus clases, «como un alumno más«, al chat GPT, al que somete a las mismas asignaciones que a sus alumnos de carne y hueso.

Leyó a la audiencia reunida en el auditorio algunas de las respuestas a las tareas pendientes, incluido un ejercicio clásico de Filosofía del Derecho adaptado a la actualidad, todo para concluir que la IA no puede responder a aspectos éticos y dilemas morales a los que los jueces tienen que responder.

«No, señor, yo no creo que la inteligencia artificial va a sustituir a los jueces en problemas de relevancia jurídica, interpretación, no puede sustituir a la mente humana».

Como docente, Blanco afirmó que a los profesores no les debería preocupar que los estudiantes apelen al uso de la IA para desarrollar sus asignaciones.  «Lo que les debe preocupar es que dejen de pensar por sí mismos«, recalcó.

Dijo que las ideas compartidas este jueves 19 con estudiantes de derecho y docentes de la carrera son parte de un ensayo sobre perspectivas del derecho y la justicia titulado La agonía del derecho, pero agonía entendida «no como antesala de la muerte, sino como lucha permanente por la vida».

Subrayó que son «ideas inquietantes, retos y oportunidades» que deben abordarse porque «no hay que negar la realidad«.

Destacó tres actitudes que observa en el presente sobre el futuro del derecho: el optimismo ingenuo —«el derecho es lo que siempre ha sido«—, el pesimismo resignado —«todo está perdido«—, y la que ve la situación con prudencia, «la que asume nuestro decano (Casal): qué se puede hacer con lo que se tiene y cómo se inserta nuestra disciplina en los nuevos tiempos«.

Superar el pesimismo: ejercer la carrera sí es posible

El decano Jesús María Casal identificó dos factores que, en Venezuela, vienen impactando negativamente sobre la escogencia del estudio de derecho como carrera: la crisis institucional y la ausencia de Estado de derecho, así como la creencia de que los egresados de esta profesión no encuentran oportunidades de empleo en el exterior, lo que se detectó con un estudio propio del Observatorio de Empleabilidad de la UCAB.

Ante esto, invitó a modificar el «enfoque pesimista» y propuso dejar de lado «la crítica sin soluciones y sin la visión jurídica», para permitirles a los estudiantes cursar la carrera «de manera esperanzada, porque sí es posible».

Dejó claro que la UCAB se ha ocupado de proporcionar a sus alumnos y egresados en derecho, programas, alianzas e intercambios que permiten a los jóvenes abogados ejercer desde Venezuela, con vínculos en el exterior, pues ahora están ponderando primero explorar opciones antes de irse del país.

Recordó Casal que la reforma curricular en marcha apuntala la modernización, la internacionalización con la red de universidades jesuitas afiliadas en la Ausjal, la conexión con postgrados y con la realidad del ejercicio profesional. En definitiva, una carrera más competitiva con el plus «de la impronta ucabista de la educación en valores«.

Adelantó también que los egresados de Derecho UCAB tendrán una certificación de inglés jurídico avalada por el CIAP, oportunidad que también tendrán los estudiantes de pregrado a través de un diplomado.

En materia de convenios, precisó que continúa la alianza con la Universidad de Salamanca para tener profesores en la Maestría en Derecho Constitucional y el Doctorado en Derecho.

Están previstos para este año lectivo otros convenios e intercambios con las universidades Católica de Uruguay, la del Salvador (Argentina) y están trabajando en un convenio con la Facultad de Derecho de Deusto. También la Clínica Jurídica de la UCAB tendrá intercambios con su similar de la Universidad Alberto Hurtado de Chile.

Con esta última institución, destacó Casal que se han logrado avances importantes para migrantes venezolanos, residentes en Chile, que han tenido la atención para que sus hijos menores de edad —aproximadamente 60— «en situación potencial de apatridia», recibieran la nacionalidad colombiana y poder entrar a la escuela, gracias a innovaciones legislativas.

También habló del proyecto «Bases para un Plan Nacional para la formación de jueces», desarrollado a través de talleres, y cuyo resultado fue recogido en un libro homónimo publicado por la Fundación Konrad Adenauer. Además, mencionó algunas de las principales líneas de trabajo de la que se ocupan los institutos y centros de investigación adscritos a esa facultad, como son diálogo social, participación democrática, acceso a la justicia y derechos humanos.

Los interesados en escuchar la Lección Inaugural del período académico 2023-2024 de la Facultad de Derecho de la UCAB pueden hacer clic aquí:

♦Texto: Elvia Gómez/Fotos: Manuel Sardá

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