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Benjamín Scharifker: La universidad del futuro debe ofrecer educación diferenciada

El exrector de la USB y la UNIMET e individuo de número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales ofreció una conferencia en la UCAB en la que señaló que las instituciones de educación superior deben dar un «nuevo salto» hacia la sociedad del conocimiento, la inteligencia artificial y la tecnología; también deben desarrollar fuentes alternas de financiamiento y rendir cuentas a la sociedad

Este 10 de enero fue presentada en los espacios de la UCAB, en Caracas, la conferencia Los fundamentos de la Universidad del futuro, a cargo de Benjamín Scharifker, exrector de la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Metropolitana (UNIMET), e individuo de número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN).

La disertación estuvo enfocada en dos vertientes relacionadas con las instituciones de educación superior: los desafíos pedagógicos y los de gerencia y sostenibilidad financiera .

El seminario, de carácter híbrido, fue organizado por el Postdoctorado en Ciencias y Filosofía de la Educación de la UCAB, dirigido por el profesor Tulio Ramírez, y  contó con la asistencia de unas 150 personas, entre estudiantes y docentes del Postdoctorado y público general, quienes participaron de forma presencial y se conectaron a través de Zoom.

Entre los oyentes estuvieron varias autoridades ucabistas, incluyendo el vicerrector académico, José Francisco Juárez; la secretaria Magaly Vásquez y Luisa Angelucci, decana de la Facultad de Humanidades y Educación. También el rector  y el coordinador del rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV)Víctor Rago  y Luis Millán, respectivamente. 

Formación cada vez más inteligente y especializada

El profesor Scharifker abrió su ponencia con la pregunta “¿La universidad es cosa del pasado?”, interrogante a partir de la cual señaló que esta institución «debe ir al mismo paso de las sociedades y la tecnología».

Para esto, indicó que es necesario «abandonar el actual modelo de gobierno universitario», que se caracteriza por ser centralizado, y abrir paso al «gobierno distribuido en la red de conocimiento, alineado con las grandes universidades del mundo». 

Recalcó que las instituciones de educación superior deben dar «un nuevo salto  hacia la sociedad del conocimiento”, donde la inteligencia artificial y otras tecnologías, como la computación cuántica, permitirán al docente y a las universidades la «implantación de un aprendizaje automatizado y específico para cada estudiante». 

«El interés, la vocación, la manera en cómo piensa cada estudiante es distinta, esos cursos masivos de 200 alumnos deben ser descartados. Tenemos que tener programas de estudio que no estén orientados a la transmisión pasiva de conocimiento, de un profesor hacia un estudiante, sino donde haya una interacción suficiente que permita que se generen los mecanismos de aprendizaje«, puntualizó el individuo de número de la ACFIMAN.

Benjamín Scharifker apuntó que estos cambios supondrán la construcción de «redes neuronales de conocimiento», donde la universidad sirva de integradora de la diversidad de la educación tipo «Speciality». Así, sus aulas estarían «centradas en el estudiante, con aprendizaje basado en proyectos, donde la investigación y los proyectos de extensión estarán a la orden del día».

«Estamos en la época de la revolución tecnológica de la inteligencia, donde se busca la capacidad de transmitir información, es por eso que la educación tiene que ser una actividad diferenciada y no genérica, porque cada actividad en específico va a tener una necesidad distinta. Es decir, ese modelo de educación masificada de educación que que pudo tener éxito en la  época industrial ya perdió vigencia, comentó el exrector de la USB y la UNIMET.

La autosostenibilidad financiera es posible

En la segunda parte de su clase, el profesor Scharifker abordó las líneas maestras que, en las próximas décadas, deberán seguir las universidades para ser autosustentables, uno de los retos más complejos en tiempos de crisis, sobre todo en Venezuela.

El académico expresó que «la experiencia de últimos 30 años en nuestro país« ha comprobado que los  ingresos de las universidades, provenientes de pago de matrículas -en el caso de las privadas- o de presupuestos asignados por el Estado -en el caso de las públicas- ya no son suficientes para garantizar su equilibrio presupuestario y permitirles cumplir eficientemente sus objetivos.

«El objeto de la universidad no es generar dinero, hay otras organizaciones dentro de la sociedad que tienen ese objetivo, como las empresas. Pero la universidad debe generar los recursos para subsistir y eso actualmente no está ocurriendo. Por ejemplo, en las universidades públicas prácticamente el 95% de lo que ingresa proveniente del Estado se utiliza en el pago de personal”, comentó.

Ante esto, explicó con ejemplos de otras casas de estudios en el mundo que sí es posible darle sostenibilidad financiera a esa «universidad del futuro», mediante la diversificación de los mecanismos de obtención de recursos.

Mencionó tres fuentes claves para lograrlo:  un presupuesto anual convencional (matrículas o presupuesto fiscal); la prestación de servicios a terceros privados y el desarrollo de patentes, que generen valor y marca a las universidades; y  la construcción de un patrimonio a partir de inversiones, rentas y fideicomisos.

“En definitiva, las relaciones de la universidad y la sociedad tienen que ver con los propósitos y los recursos que se manejan. Se trata entonces de ver cómo la universidad puede tener las capacidades para ofrecer a la sociedad recursos para poder generar valor, innovación y conocimiento, destacó Scharifker.

El exrector insistió en que las instituciones de educación superior públicas deben dejar de ser un organismo del Estado y adquirir una personalidad jurídica de derecho, a fin de que la «autonomía no solo esté referida a un tema de elección de sus autoridades, sino de administración de sus fondos»,  a la vez que deben rendir cuentas para generar confianza y vinculación con la sociedad.

Finalizó reiterando que la actividad académica, a través de la investigación y la extensión, seguirá siendo la más genuina fuente de valor de las universidades.

Llamó a los rectores, como líderes de gobernanza, a enfocar sus esfuerzos en «elevar el valor de la actividad académica,  procurar recursos y rendir cuentas«.

Unidos por una causa común: la Universidad

Al cierre de la conferencia, se invitó al rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Víctor Rago, a dar unas breves palabras, en las que declaró que, a pesar de que las universidades públicas han sido despojadas «casi enteramente del presupuesto de origen fiscal, no significa forzosamente la extinción de la institución«. Coincidió con Scharifker en la urgencia de obtener fuentes distintas de financiamiento.

«Hay medios indiscutibles gracias a los cuales las universidades pueden financiarse. La autonomía, más que un principio para la defensa de la existencia de las instituciones, es una herramienta para la transformación institucional. La mejor forma de ejercer la autonomía en estos momento en las universidades del sector público nacional consiste en entender que a través de la autonomía podernos impulsar cambios absolutamente necesarios«, puntualizó el rector de la UCV.

Por su parte, el vicerrector académico de la UCAB, José Francisco Juárez, indicó que las casas de estudio superior están obligadas a  transformar su paradigma de funcionamiento.

«Lo que queda claro después de esta presentación es que la Universidad estructuralmente tiene que cambiar, apreciando los cambios del entorno. No puede ser la misma que tradicionalmente nosotros conocemos, si quiere ser una institución que perdure en el tiempo. Creo que hay principios fundamentales que compartimos las distintas casas de estudio del país (como la UCV y la UCAB), por lo que estamos construyendo la oportunidad de sentarnos juntos para, en un corto plazo, empezar a trabajar, mirando como instituciones educativas la posibilidad de hacer un camino juntos«, concluyó el también doctor en Educación.

♦Texto: Mariana Pérez Guerra/Fotos: Gabriel Jaramillo

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