El Centro de Estudios Políticos y de Gobierno expuso los posibles escenarios políticos, económicos, sociales e internacionales que marcarán el primer semestre del próximo año. Según un estudio de opinión pública presentado durante el evento, casi el 80% de los venezolanos piensa que «es necesario» un cambio político en el país
Una inflación que superará el 300% en bolívares y casi el 20% en dólares, un modesto crecimiento económico del 2,6%, un contexto nacional e internacional marcado por la incertidumbre y una población que intentará mantener su nivel de vida actual, aunque conserva la esperanza de cambio político, conforman algunos de los escenarios para Venezuela en la primera mitad del 2026.
Así lo advirtieron los expertos que participaron en «Prospectiva Venezuela 2026: I Semestre», evento organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG UCAB), quienes presentaron sus análisis del contexto económico, social, político e internacional para los primeros seis meses del año próximo.
La actividad, realizada a casa llena el jueves 20 de noviembre, fue encabezada por el director del CEPYG, el psicólogo Ángel Oropeza; el economista y director de la consultora Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros; el sociólogo y profesor de la UCAB, Luis Pedro España, y los internacionalistas Elsa Cardozo y Félix Arellano.
Miembros del cuerpo diplomático, empresarios y representantes de diferentes sectores de la sociedad civil asistieron a escuchar las exposiciones.
También estuvieron presentes el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Jesús González de Zárate; el provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela, Alfredo Infante, S.J.; los cardenales Diego Padrón y Baltazar Porras, y el exrector de la UCAB, Luis Ugalde, S.J.
En sus palabras de bienvenida, el rector de la UCAB, Arturo Peraza, S.J., afirmó que es necesario abrir espacios de debate en el país y que eventos como éste son una muestra de ese esfuerzo. Recordó que la universidad y la Iglesia católica trabajan unidas en pro de la democracia y los derechos humanos.
«En el caso de Venezuela, la Iglesia está unida porque en general persigue los mismos objetivos. Tenemos una doctrina común, que es la Doctrina Social de la Iglesia, y eso es fundamental, porque detrás de ella hay un universo de valores que todos y cada uno de nosotros tiene como fundamento, como son la democracia y el respeto a los derechos humanos. Los principios institucionales son elementos no negociables para la Iglesia y para la universidad, y eso se ha sostenido a lo largo de todos los documentos», declaró.
Economía con bajo crecimiento y alta inflación
«Sin cambios estructurales, el comportamiento de la economía en 2026 se verá complicado». Con esta idea, Asdrúbal Oliveros ofreció sus perspectivas sobre el panorama financiero y productivo en el país para el inicio del 2026.
Entre las proyecciones más destacadas, Oliveros estimó que el crecimiento del Producto Interno Bruto caerá del 4% en 2025 a tan solo el 2,6% en 2026. Esto debido a un posible crecimiento del consumo de tan solo 3,5% en el sector privado y de 8,4%, en el sector público, así como a un incremento de 2,4% en la producción manufacturera.
En la actividad real, agregó que el consumo será importante en sectores como alimentos y salud, habrá mejora en las ventas comerciales y en el sector servicios, y se registrará una leve contracción en las importaciones.
«Si se logra un cambio político, el crecimiento económico podría superar el 5% y desaparecería el riesgo inflacionario», señaló Oliveros.
El director de la consultora Ecoanalítica indicó que el año próximo también estará marcado por una aceleración inflacionaria, tanto en bolívares como en dólares, con tasas que rozarán el 320% en moneda nacional y casi un 20% en divisas.
Además, el mercado cambiario seguirá afectado por la brecha entre la tasa oficial y la paralela, con un aumento de las operaciones de compra-venta vía criptomonedas. Comentó que la tasa oficial del dólar se ubicará en Bs. 980,00 al cierre del próximo año, como consecuencia de una política cambiaria «errática», que ha generado «una desaceleración del consumo privado y una caída del crédito bancario».
Niveles de desigualdad social se profundizan
Para el profesor Luis Pedro España, sociólogo e investigador de la UCAB, en un contexto nacional marcado por fuerte subidas de precios, estancamiento de oportunidades y los altos niveles de incetidumbre, el panorama general de las familias venezolanas para el año 2026 se centrará en un esfuerzo colectivo para «tratar de mantener el nivel de vida actual».
España advirtió que la alta inflación estimada para 2026 va a significar una caída en el poder de compra para los estratos medios y bajos de la población. Detalló que la caída del ingreso familiar podría ubicarse entre un 10% y 30% en promedio.
El sociologo aseguró que se podrá observar una leve mejora de los servicios básicos en las principales ciudades del país, principalmente en la conectividad del servicio electrico. A pesar de eso, apuntó que las ciudades intermedias y zonas rurales seguirán bajo periodos prologados de racionamiento eléctrico y sufrirán deficiencias en los servicios de recolección de basura y suministro de agua.
En materia de educación, mencionó que las familias con miembros en edad escolar seguirán percibiendo que una educación de mayor calidad y a tiempo completo dependerá del pago de una matrícula.
Para el sociológo, los altos niveles de desigualdad socioeconómica y territorial profundizarán estas realidades.
Entorno internacional turbulento
Según los internacionalistas Elsa Cardozo y Félix Arellano, la prospectiva internacional está marcada por un entorno turbulento, donde destacan tres elementos que seguiran influyendo en el año 2026: una geopolítica multipolar, institucionalidad bajo presión e «interdependencia desafiada y desafiante entre todos los ámbitos».
En cuanto a la geopolítica multipolar, el país enfrenta una situación de fuerte competencia entre diversas potencias, donde los acuerdos son frágiles y se generan tensiones y conflictos por el control y reparto de zonas, temas y recursos estratégicos.
Respecto a la institucionalidad bajo presión, ambos expertos observan un avance de regímenes autoritarios junto con desafíos liberales, debilitamiento y desplazamiento de principios y normas, además de resistencia al cambio y una tendencia a utilizar el multilateralismo para fines políticos.
Y en relación a la interdependencia internacional, dijeron que se encuentra tensionada y retada en diversos ámbitos, que abarcan desde la ecología y la economía hasta la defensa de los derechos humanos.
Cardozo y Arellano señalaron que el gobierno venezolano adoptará una postura de atrincheramiento, acompañada de amenazas de caos, con reducido margen de maniobra debido al no reconocimiento y la desarticulación institucional internacional.
Indicaron que el Ejecutivo nacional seguirá recurriendo a aliados extracontinentales y apelará a principios de no injerencia y paz regional.
De acuerdo con sus análisis, actores globales como Rusia, China, Turquía, Catar e Irán se presentan como intermediarios o mediadores en el conflicto, con intereses geopolíticos y económicos diversos, aunque indicaron que su capacidad de apoyo directo al régimen venezolano es limitada.
«En cuanto a la oposición venezolana se enfrenta una represión gubernamental creciente mientras busca reimpulsar su legitimidad y avanzar hacia una transición ordenada. Su principal reto es movilizar, reconstruir confianza e institucionalidad adentro y ampliar apoyos democráticos internacionales», sostuvieron Arellano y Cardozo.
Posibles escenarios políticos para el 2026
Para finalizar, el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno, el profesor Ángel Oropeza, presentó los resultados de un estudio privado de opinión y percepción pública realizado por la firma Delphos exclusivamente para esta edición de «Prospectiva Venezuela».
Según el sondeo, 77% de los encuestados considera necesario un cambio político en el país. Entre este grupo, incluso quienes se identifican como simpatizantes del chavismo ven ese cambio como una posible vía para resolver los problemas económicos.
La encuesta también revela que, aunque la esperanza sobre el futuro de Venezuela ha aumentado, la mayoría de la población cree que la situación actual ha empeorado.
«Sigue vigente la expectativa, en todos los sectores, indistintamente del espectro ideológico o partidista, de que ‘algo va a ocurrir’ en corto plazo, aunque nadie sepa exactamente qué», indicó el profesor.
Mencionó que entre los venezolanos se mantiene la disposición a la protesta pacífica, «aunque el temor a la represión permanece como el principal obstáculo para llevarla a cabo».
En relación con las sanciones internacionales, dos de cada tres encuestados expresaron no estar de acuerdo con ellas; sin embargo, 61% no las considera la causa principal de los problemas económicos en el territorio nacional.
Ángel Oropeza finalizó identificando cuatro escenarios políticos posibles para el primer semestre del año próximo: 1) mantenimiento del status quo (continuidad de la administración Maduro), 2) crisis sistémica, 3) materialización y consecuencias de una amenaza externa, y 4) negociación forzada.
«Ninguno de estos escenarios es definitivo debido a la alta inestabilidad de las variables involucradas. Lo que para algunos puede parecer el fin de algo, en realidad anuncia el comienzo de otra cosa», concluyó.
♦Texto elaborado a partir de nota de prensa del CEPYG UCAB/Fotos: CEPYG UCAB



