La Dirección de Identidad y Misión, junto con el Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo Académico, puso en marcha un programa formativo, dirigido a docentes de la institución, que busca fomentar la educación sensible y de excelencia a partir de un sistema de aprendizaje jesuita con varios siglos de existencia. Las inscripciones para la segunda cohorte tendrán lugar en el segundo semestre del año
Hace dos años que el programa formativo Laboratorio Paradigma Pedagógico Ignaciano (LPPI) comenzó a gestarse en la UCAB, con la intención de fortalecer la preparación de los docentes ucabistas en el modelo de enseñanza de la Compañía de Jesús.
La iniciativa tiene como meta fomentar la actualización de los planes de estudio del profesorado y contribuir a la educación con excelencia y sensibilidad ignaciana.
El programa, que cuenta con el apoyo del Vicerrectorado Académico, es responsabilidad de la Dirección de Identidad y Misión (DIM) y se desarrolló junto con el Centro de Investigación, Innovación y Desarrollo Académico (CIIDEA).
En diciembre de 2025 egresó formalmente la primera cohorte del LPPI, conformada por 22 docentes (de pre y postgrado) y directores de Escuelas de la sede Montalbán de la universidad.
Los participantes recibieron un certificado del Centro Internacional de Actualización Profesional (CIAP) tras completar un programa de seis sesiones teórico-prácticas conducidas por César Muziotti, S.J., director de la DIM; Tibaire Labrador, directora del CIIDEA; Desireé Popolo, coordinadora académica de la cátedra Identidad, Liderazgo y Compromiso, y el vicerrector académico, José Francisco Juárez.
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Paradigma Pedagógico Ignaciano: cinco claves para una formación de excelencia
Según explicó César Muziotti, los facilitadores del Laboratorio Paradigma Pedagógico Ignaciano dictaron una serie de conocimientos teórico-prácticos basados en los principios del Ratio Studiorum, manual jesuita que favorece la educación bajo cinco puntos clave: contexto, experiencia, reflexión, acción y evaluación.
El contexto -explicó el sacerdote jesuita- permite situar la enseñanza en la realidad del alumno; la experiencia vincula la teoría con vivencias prácticas; la reflexión es un proceso metacognitivo de transformación personal; la acción invita a aplicar lo aprendido en soluciones reales y la evaluación, que no cierra el proceso, es el motor que reinicia un nuevo ciclo de aprendizaje circular.
De acuerdo con Muziotti, este sistema es impartido en Europa por los jesuitas desde mediados del siglo XVI y proporciona herramientas para que cada docente las incorpore sus planes de clase, «bajo una lógica de gran estrategia» que busca dignificar al ser humano desde la ciudadanía y promueve la preparación de profesionales con una visión de servicio.
«Si los profesores ucabistas consiguen captar la lógica del paradigma pedagógico ignaciano, entonces los alumnos podrán observar desde sus respectivas realidades y áreas de trabajo las mejores maneras de aportar a la sociedad de manera integral», comentó el educador, que aclaró que el programa rescata las demandas del mundo actual y las propias exigencias de los estudiantes.
“Eso ayuda a los estudiantes a ser ciudadanos, profesionales que tienen al mismo tiempo una mente crítica con sentido de realidad y no dejan de tener un corazón compasivo (…) una sensibilidad y empatía especial que les permite aplicar con excelencia los conocimientos adquiridos en la universidad”, agregó.
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Lo que sigue para el LPPI
El profesor César Muziotti adelantó que está en conversaciones con Marcelino Bisbal, director de abediciones, para plasmar en un libro parte de los conceptos del LPPI. «De esa forma, otros docentes y miembros de la comunidad universitaria podrán revisar parte de los fundamentos educativos ignacianos», sostuvo.
Indicó que el programa se abrirá durante el primer semestre de cada año académico. Con ello, cree que los docentes podrán organizar su contenido de acuerdo con los pasos ignacianos y ofrecer a sus alumnos experiencias significativas, a partir de estudios «inspirados por la excelencia y la profundidad».
“Siento que poder comprender la inspiración ignaciana que hay detrás de este modelo pedagógico es un plus al modo de enseñar, no solo dentro de la UCAB, sino en el modo como los contenidos transforman el ser de cada docente. Yo creo que es mucho lo que se gana, lo que se suma en calidad personal y profesional en cada docente que participa en este taller”, apuntó.
Muziotti comentó que las inscripciones para la próxima cohorte del Laboratorio Paradigma Pedagógico Ignaciano se anunciarán oportunamente por los directores de Escuela y por la Dirección de Gestión de Talento de la universidad.
Invitó a la comunidad académica a seguir la cuenta @UCABMagis en Instagram para mantenerse al tanto de todas las iniciativas de la DIM.
♦Texto: Grace Lafontant León/Fotos: Manuel Sardá (retratos padre Muziotti) y cortesía Desireé Popolo (clases LPPI)
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