La directora de la Escuela de Educación UCAB, Celsa Afonso, considera pertinente la política anunciada por el Ejecutivo para limitar las asignaciones escolares fuera del aula, pero advirtió que será insuficiente «si no se acompaña de una actualización profesional docente y una mejora en las condiciones materiales de las escuelas»

El Día del Maestro de 2026, que se celebra cada 15 de enero en Venezuela, llega con persistentes desafíos económicos y con nuevos retos pedagógicos para los docentes.

A la necesidad de dignificar el salario y las condiciones laborales, ahora se suma el decreto de regulación de las tareas escolares, anunciado por el Ministerio de Educación a finales del año pasado.

Según afirmó el ministro Héctor Rodríguez en diciembre, la medida busca «disminuir el impacto negativo que generan en las familias y garantizar el tiempo libre de niños, niñas y adolescentes», y sus lineamientos pretenden «asegurar que las tareas sean realmente útiles, claras, respeten un tiempo máximo de ejecución y no sustituyan el proceso pedagógico en el aula». 

Para la directora de la Escuela de Educación de la UCAB, Celsa Afonso Dos Santos, esta medida es necesaria, aunque dejó claro que cualquier reforma pedagógica tendrá pocos resultados si no se incorporan mejoras estructurales al sistema educativo. 


«Este decreto representa un paso necesario, pero insuficiente, si no se acompaña de una actualización profesional docente y una mejora en las condiciones materiales de las escuelas. Por otra parte, la medida de que los niños y jóvenes trabajen menos debe compensarse con el tiempo necesario para el descanso, para el deporte y para la cultura, siempre y cuando reciban un acompañamiento pedagógico de alta calidad dentro del horario escolar», dijo.

La académica recordó la existencia de una «crisis sistémica» que requiere atención inmediata, bajo un enfoque de corresponsabilidad nacional, «especialmente tras la pérdida de más de 166.000 docentes por condiciones salariales críticas».

«Sin salarios dignos, cualquier reforma pedagógica en Venezuela será insuficiente», recalcó la docente, que reiteró lo que expertos y dirigentes gremiales vienen diciendo desde hace varios años: cualquier avance en el sector solo será posible mediante una «acción conjunta y coordinada entre las familias, la sociedad y el Estado».

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Regulación de las tareas: necesidad de un nuevo paradigma pedagógico

La profesora Celsa Afonso reconoció la amplitud del proceso de consulta que ejecutó el Ministerio de Educación para diseñar la política de regulación de las tareas escolares. 

Detalló que participaron en el debate más de 68.000 niños y adolescentes, junto con sus padres y representantes; más de 2.400 directores de escuelas y liceos, así como 69 expertos profesionales pertenecientes a universidades (incluida la UCAB), academias nacionales, gremios y organizaciones de la sociedad civil.

«La consulta tuvo como consenso mantener y regular la asignación de tareas», dijo Afonso, con base en varios ejes centrales, entre ellos prohibir las asignaciones de contenidos que no hayan sido vistos en el aula, pasar de la cantidad a la calidad, fomentar la autonomía del estudiante e impulsar el apoyo de los padres «sin que ellos terminen haciendo la labor del estudiante».

«La tarea debe entenderse como un esfuerzo coordinado entre estudiantes, padres, docentes y equipos directivos. Está demostrado que la sobrecarga no genera mayor aprendizaje, sino agotamiento cognitivo. Al enfocar las tareas en competencias específicas y útiles, el estudiante muestra mayor disposición, lo que previene saturación o aburrimiento. Al reducir el volumen de trabajo, el docente puede priorizar actividades donde el alumno aplique lo aprendido en su entorno real. Además, la autonomía se fomenta enfrentando retos que el estudiante sea capaz de resolver por sí mismo», mencionó la directora de Educación UCAB.

Afonso Dos Santos insistió en que esta discusión no es nueva. «Históricamente (desde los años 50 en Europa), se ha debatido la utilidad de las tareas. La tendencia global no es eliminarlas, sino resignificarlas».

Agregó que los hallazgos de estudios recientes, como la Evaluación Nacional de Aprendizaje (ENA 2025) realizada por el Ministerio de Educación, confirman la necesidad de redefinir los deberes escolares.

«Los datos sugieren que el volumen de tareas no está correlacionado con una mejora en la calidad del aprendizaje, sino con el agotamiento cognitivo. Según la ENA 2025, el 46% de los estudiantes (en grados como 3ero, 6to y 1er año) dedica más de dos horas diarias a las tareas. Esta sobrecarga consume el tiempo necesario para el descanso y la recreación», apuntó la experta.

La profesora también se refirió a investigaciones documentales y reportes testimoniales de padres y alumnos según los cuales las tareas están produciendo una «fractura» en la relación enseñanza-aprendizaje fuera de las aulas.

«El 67% de los alumnos requiere apoyo permanente de sus representantes para cumplir con sus deberes. Ante la falta de herramientas didácticas en el hogar, el 30% de las familias venezolanas se ha visto forzada a ‘tercerizar’ la educación contratando servicios de tareas dirigidas, lo que no solo representa una carga económica adicional, sino que anula la autonomía del estudiante», apuntó la educadora.

El reto: transformar las tareas de «carga repetitiva» a «aprendizaje significativo»

La directora afirmó que el decreto del Ministerio de Educación representa una «invitación formal a un cambio de paradigma pedagógico» que supone «transformar las tareas de carga repetitiva a evidencia de aprendizaje».

«Ya no se trata de repetir contenidos en casa, sino de asegurar que cada actividad enviada sea útil y significativa. La calidad educativa se verá fortalecida si logramos que las asignaciones se conviertan en retos creativos que estimulen no solo la parte académica, sino también la inteligencia social y emocional del estudiante», mencionó Afonso.

Sin embargo, la profesora adviritió que, para ser exitosa, esta política «debe trascender el papel» y «no puede limitarse a un enunciado administrativo». Entre otros riesgos críticos que podrían comprometer sus metas, mencionó la escasez de maestros calificados y la falta de atención a sus necesidades de formación y actualización didáctica.

«El éxito de cualquier reforma o resolución dependerá de que no dejemos al maestro solo. Sin acompañamiento, formación y salarios dignos, cualquier intento de mejora será insuficiente», reflexionó.

 

Tareas escolares

En nombre de la Escuela de Educación de la UCAB, ofreció algunas recomendaciones, entre ellas garantizar que la regulación no sea punitiva, sino orientadora.

«Más allá de vigilar el cumplimiento del decreto, las autoridades deben analizar si las tareas están logrando los objetivos de aprendizaje y contribuyendo al bienestar integral del estudiante», comentó la experta, que pidió implementar mecanismos de medición rigurosos.

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Exhortó a los maestros a realizar un diagnóstico de las fortalezas y de sus alumnos antes de asignar los deberes. «La tarea debe servir para profundizar o aplicar, utilizando metodologías activas que trasciendan la repetición mecánica».

Por otra parte, llamó a brindar «espacios para que los docentes actualicen su didáctica». En este sentido, aseguró que la UCAB seguirá trabajando en iniciativas como el Congreso de Innovación Educativa, para «crear una red de aprendizaje donde se compartan recursos, experiencias y buenas prácticas que permitan operacionalizar el decreto con éxito», puntualizó.

La directora también anunció que la Escuela de Educación ucabista ofrecerá talleres y jornadas de acompañamiento técnico basados en un «Decálogo de Acción Didáctica para las Tareas Escolares» que la dependencia diseñó para este fin.

Recordó que la calidad educativa «no es un destino, sino un proceso que requiere de un pacto social» en el que se deben involucrar familia, escuela, sociedad civil y Estado.

«Desde la Escuela de Educación de la UCAB reafirmamos que diseñar una tarea hoy es un compromiso con el crecimiento integral. Invitamos a ver en este decreto una oportunidad para que cada lección y cada asignación sea, efectivamente, un acto de esperanza». concluyó.

♦Texto: Mariana Pérez/Fotos: Manuel Sardá


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