Convocada por la Facultad de Teología de la UCAB y el ITER, la actividad combinó perspectivas antropológicas, teológicas y éticas en torno a la humanidad, su esencia e identidad, frente a lo que la Iglesia considera un cambio de época signado por los desafíos de la inteligencia artificial (IA)

La Semana Teológica 2026, iniciativa organizada por la Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y su  Instituto de Teología para Religiosos (ITER), se enfocó en aportar reflexiones multidisciplinarias, filosóficas y cristianas, sobre humanidad, Iglesia y su relación con la tecnología, con énfasis en los retos que impone la inteligencia artificial (IA).

Con un programa de nueve ponencias, que se desarrollaron del 23 al 26 de febrero en el auditorio del Colegio Cristo Rey, en Caracas, la edición 44 de este evento fue «un puente entre lo que vive la sociedad y la Iglesia» en una realidad cada vez más digitalizada, según destacó el director del Postgrado de Teología de la UCAB, Néstor Briceño.

«La gran pregunta es si nosotros como cristianos, como teólogos, podemos convivir con estas nuevas tecnologías; qué desafíos, aportes y situaciones problemáticas podemos encontrar a lo largo de esta historia que estamos desarrollando con la gente, en conexión con nuestro Señor. A veces nos quedamos perplejos ante muchas cosas que nos presenta la sociedad, pero hoy estamos llamados a entrar en comunicación con estos temas y conociéndolos podemos ayudar en esa reflexión necesaria«, apuntó el sacerdote a El Ucabista

La IA y su esencia instrumental 

En la apertura de la Semana Teológica 2026, el filósofo y director del Centro de Investigación Teológica de la UCAB y el ITER, Nelson Tepedino, aludió al documentó que publicaron el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación el 14 de enero de 2025, con el título Antiqua et nova (antigua y nueva), Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, en el que el órgano de la Curia de Roma distingue el concepto de inteligencia referido a la IA y la capacidad del ser humano, en un marco de reflexión relacionado con la tradición filosófica y teológica de la Iglesia.

«El título del documento apunta, en mi opinión, a la dirección correcta: el problema de la relación entre la inteligencia humana y la así llamada inteligencia artificial. El problema de fondo es si esta tecnología es realmente inteligente. Si así fuera, no estaríamos frente a una herramienta más, sino frente a un artefacto que, eventualmente, podría sustituirnos. La inteligencia es una de las notas sustantivas del ser humano, así que el gran problema aquí es de naturaleza filosófica, antropológica y más profundamente teológica. Qué es realmente la inteligencia«, acotó Tepedino.

Haciendo un repaso de ideas y nociones de los filósofos Martin Heidegger y Xavier Zubiri, Tepedino indicó que en la época actual, en la que «se tiende a equiparar la inteligencia con capacidad de cálculo», es oportuno diferenciar entre el pensar calculador y el pensar contemplativo y meditativo «que favorece que el hombre pueda realizar su más alta vocación, que es su apertura al ser».

«Me parece que eso no lo podrá hacer nunca la inteligencia artificial porque va contra su esencia instrumental«, remarcó Tepedino.

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Una dirección antiesencialista

Vía Zoom, la filósofa y profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), María Guadalupe Llanes, presentó su ponencia titulada «Transhumanización o deshumanización? ¿La tecnología amenaza la esencia humana?», en la que señaló que la humanidad está en una suerte de carrera «hacia la mal denominada perfección«, que en el fondo denota «el ancestral temor a la nada, a la muerte, al desvanecerse en la tiniebla eterna, y también un desprecio al cuerpo físico por su condición finita y frágil«.

Algunos entusiastas, pensadores actuales, aspiran a una supuesta superación de lo humano en medio de la tecnología, en particular los movimientos filosóficos relacionados con el transhumanismo y el posthumanismo, que pretenden predecir el futuro ineludible de nuestra especie como la última posibilidad cierta de evolución humana, según ellos”, puntualizó la filósofa.   

Llanes también consideró necesario advertir sobre el «cambio de época» que impulsa la tecnología y en particular la IA.

Aludió al contenido del documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y del Dicasterio para la Cultura y la Educación, que destaca la nueva situación, a propósito de la IA, que «lleva a la humanidad a cuestionarse se identidad y su papel en el mundo», pues un objetivo de esta tecnologìa es el de «imitar la inteligencia humana que la ha diseñado».  

En ese contexto, la presidenta de la Sociedad Venezolana de Filosofía precisó que es «clara la dirección antiesencialista» en la que se enfocan dos tendencias como el posthumanismo y el transhumanismo.

«Cuando el límite que se diluye es el que separa a la máquina construida por el hombre del hombre ya pensado como máquina, el peligro de la instrumentalización humana acecha. El ordenador se hizo simulando al cerebro, pero el ordenador no puede pretender simularlo en su esencia«, añadió Llanes.

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De la trascendencia a la inmanencia sin individualidad 

En su presentación titulada «La divinización técnica del ser humano. ¿Es el posthumanismo una ideología buenista?», el filósofo Mario Di Giacomo precisó que «el nuevo hombre busca un traje digital convirtiéndose en homodigital».

El profesor de Filosofía Medieval y Filosofía Política en la UCAB y el ITER aseverò que la humanidad transita un «supuesto giro postantropocéntrico», en el que el hombre ya no es centro, sino «agenda global».

«(Se trata de) una ideología (el posthumanismo) que promete un montón de futuros amigables, aunque en sus análisis se habla poco de religión y lo que ha aportado a la cultura. Las posturas pretenden universalizarse sin ninguna profundidad. De la trascendencia saltamos a la inmanencia. La vigilancia ampliada por el componente tecnológico, digital y artificial rompe con la individualidad«, explicó Di Giacomo.

 

El investigador del Centro de Investigación Teológica del ITER apuntó, además, que «el cristianismo facilita un trabajo de reflexión ante la disrupción» del mundo actual.

«Vivimos en red y seguiremos viviendo en red con espacios que no permitirán una libertad real, reduciendo nuestra capacidad crítica y decisoria. Prevalece la ‘soberanía digital’«, agregó el filósofo.

«El algoritmo termina sabiendo más de nosotros que Dios»

Di Giacomo consideró que la humanidad es esclava de sus propios productos, en particular de la tecnología que implica ahora la optimización de la IA. «Sale de nosotros mismos, se hipertrofia como un gran fantasma al cual no reconozco, producto de mi propio intelecto, de mi propia voluntad«.

El exdirector de la Escuela de Filosofía de la UCAB sostuvo que otro rasgo de la realidad tecnológica que amerita de una reflexión colectiva, es la «biopolítica que está ocurriendo en la vida cotidiana».

«La biopolítica implica un panóptico a través del cual una persona vigila nuestras vidas. Ahora, una escala digital implica que eres vigilado en toda la vida cotidiana. Usted se transforma en una fuerza productiva para el capitalismo: sus datos se comercializan y se venden a postores que están en la nube. Tenemos que reflexionar sobre eso: saber si queremos que sepan de nosotros más que nosotros mismos. Pienso que el algoritmo, en última instancia, termina sabiendo más de nosotros que el Dios de la fe«, reflexionó Di Giacomo.

Una programación para el discernimiento sobre la IA  

La Semana Teológica 2026 incluyó también la ponencia de la periodista María Isabel Párraga, jefa de redacción de la Revista SIC, titulada «Los algoritmos y la búsqueda de lo sagrado. ¿Conexión real?».

La programación contó, además, con una presentación del abogado, magíster en Estudios Políticos y director de la Revista SIC, Salvador Pérez, titulada «La dignidad humana y el discernimiento cristiano en la era de la IA».

La filósofa argentina Liliana Irizar, directora de la División General de Investigación, Innovación y Promoción Humanista de la Universidad Sergio Arboleda (Colombia), integró el grupo de especialistas invitados y denominó su ponencia «Discernir sobre la IA desde la sabiduría del corazón».

Por su parte, el director del Postgrado de la Facultad de Teología de la UCAB, Néstor Briceño, profundizó en los desafíos e implicaciones del uso de la IA para el desarrollo de la Teología Espiritual y Pastoral en el mundo actual.

Quienes deseen escuchar todas las ponencias de la Semana Teológica 2026 de la UCAB pueden visitar el canal de YouTube @PostgradoITER.

♦Texto: Jesús Abreu Mena/Fotos: Manuel Sardá


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