En el marco de la IV edición del programa formativo experiencial que lleva adelante el Voluntariado UCAB, cuatro líderes socialmente responsables compartieron lo que han aprendido de su relación con las comunidades para optimizar el impacto de sus esfuerzos
El pasado 4 de marzo se reunió, en el Centro Cultural de la UCAB, un panel de expertos convocado por la Dirección de Proyección y Relaciones Comunitarias (DPRC) de la Extensión Social UCAB, que abordó, durante dos horas y desde cuatro miradas distintas, el tema de la vocación de servicio.
La actividad forma parte del programa experiencial «Afuera de la Colmena», que coordina el Voluntariado UCAB, que busca ofrecer herramientas a los estudiantes ucabistas que realizan actividades como voluntarios para que se conviertan en constructores de tejido social, en concordancia con el liderazgo ignaciano que promueve mundialmente la Compañía de Jesús.
La formación para esta IV cohorte está concebida para cumplirse en seis sesiones teórico-prácticas y cinco sesiones de actividad de campo en comunidades de las parroquias Antímano y La Vega, cercanas al campus de la UCAB en Montalbán.
Reunidos en el auditorio «Nohemí Irausquín», intercambiaron ideas el padre Yovanny Bermúdez, S.J., socio de la provincia venezolana de la Compañía de Jesús y ex director del Servicio Jesuita a Refugiados; Yenny Ojeda, gerente de Desarrollo Comunitario de Fundación Empresas Polar; Eduardo Rengifo, director general sectorial de Gestión Social de la Alcaldía de El Hatillo, y la profesora Verónica Neto Da Silva, coordinadora académico-administrativa de Extensión Social y del Voluntariado de la Escuela de Administración y Contaduría.
Liderazgo social ucabista: ir más allá de cumplir un requisito
El vicerrector de Identidad, Desarrollo Estudiantil y Extensión Social de la UCAB, Néstor Luis Luengo, intervino para complementar, desde su perspectiva institucional, lo expuesto por los panelistas.
Luengo destacó –ante el auditorio mayormente estudiantil– que la Extensión Social se sustenta en las propias capacidades académicas de la UCAB como productora de conocimiento, pero no exclusivamente, pues para alcanzar el «propósito superior» de la Compañía de Jesús, que es el bienestar social, hay que ir más allá de cumplir un mero requisito.
Recalcó que la formación que brinda la universidad en materia de liderazgo (con las cátedras Identidad, Liderazgo y Compromiso I y II, obligatorias para todas las carreras) persigue potenciar las capacidades cooperativas a lo interno y fortalecer las alianzas y el liderazgo cooperativo a lo externo.
Luengo ponderó que los distintos equipos de la Extensión Social ucabista han desarrollado la capacidad de «gestionar tensiones y adaptarse a contextos volátiles» nacionales, así como adaptarse para innovar, basados en el diálogo interno y externo. «Sin esa capacidad de innovación no podríamos hacer el trabajo que hacemos», recalcó.
El vicerrector también señaló que la Extensión Social se caracteriza por «la cercanía entre el cerebro y el corazón» que une la capacidad técnica de la universidad con el espíritu «que hace que siempre haya gasolina en el tanque».
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El liderazgo social es una relación bidireccional
La introducción al intercambio con los invitados estuvo a cargo de Andrea Rada, coordinadora del Voluntariado UCAB. La moderación correspondió a Rafael Poleo, coordinador de Organización Comunitaria de la DPRC.
Rada compartió con los estudiantes su reflexión sobre la vocación de servicio que aflora «cuando dejamos de preguntarnos ¿qué gano yo?, para empezar a disfrutar de la respuesta a la pregunta ¿cómo puedo aportar valor aquí?».
Los invitados respondieron inquietudes sobre lo que hacen, cómo cosechan el impacto social de sus proyectos, cómo descubrieron y desarrollaron sus vocaciones de servicio y reflexiones personales sobre cómo se sienten respecto a los objetivos que sus corporaciones les exigen. El público también participó telemáticamente con sus preguntas.
También estuvieron presentes estudiantes de la cátedra Ética Profesional, a cargo del profesor Miguel del Valle Huerga.
La coordinadora académico-administrativa de Extensión Social y del Voluntariado de la Escuela de Administración y Contaduría, Verónica Neto Da Silva, dejó sentado que todas las actividades de la extensión social universitaria forman parte «del ADN ucabista con perspectiva ignaciana» y que desde su fundación, en 1953, la UCAB nunca ha actuado como un ente aislado.
Desde su experiencia con la responsabilidad social universitaria y los 17 años del Voluntariado de la Escuela de Administración y Contaduría, Neto afirmó que la UCAB desarrolla sus programas «para vivir la relación con el otro» y se procura que el trabajo se haga «desde el servicio o para el servicio con visión de futuro».
«En la medida en que me relaciono con el otro me estoy reconstruyendo. No se trata de ayudar al otro, es una relación bidireccional (…), el impacto se mide en la reconstrucción, en la reinvención de la persona (…) Esto no se trata de asistencialismo ni filantropía», explicó Neto.
Asimismo, la profesora recomendó a la veintena de estudiantes que integran la IV cohorte de Afuera de la Colmena que «vivan la universidad» y participen en el mayor número de espacios que la UCAB ofrece como actividades extracurriculares, pues allí desarrollarán mejor sus habilidades blandas.
«Las empresas están buscando un perfil integral de egresados con vivencia de extensión social», dijo Neto en referencia a los reclutadores de talento.
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El corazón de la UCAB está en las comunidades
El padre Yovanny Bermúdez recordó dos pilares del quehacer de las 22 obras de la Compañía de Jesús en Venezuela, que son fe y justicia, puestas en práctica desde 1916, cuando los jesuitas volvieron a Venezuela.
A lo largo de estos 110 años, la Compañía ha establecido una alianza con distintos sectores y organizaciones «que ha significado que podemos caminar de la mano, juntos, porque este país nos interesa (…) esto de la labor social impacta porque nos hemos tomado a este país en serio», insistió el sacerdote, que recordó los 71 años que acaba de cumplir la red de escuelas de Fe y Alegría, nacida como una iniciativa del Voluntariado de la UCAB con el padre José María Vélaz.
Mencionó la pasarela peatonal, que comunica el campus de la UCAB en Montalbán con las comunidades de Antímano y Carapita, al otro lado del río Guaire, y expresó que «el corazón de esta universidad no está aquí, está allá (…) Eso nos ha hecho poner el corazón en el país».
Dejó claro el padre Bermúdez que su vocación sacerdotal le da una perspectiva muy clara de la noción de servicio, pero recordó que su trabajo en la frontera entre Venezuela y Colombia y las historias personales de los desplazados por la violencia armada le enseñaron que el liderazgo es, donde sea que se esté, hacer lo mejor. «El liderazgo es una alianza que se transforma en el servicio, liderazgo para dar vida, una vida impactada y transformada» .
Perspectiva empresarial del liderazgo social
La mirada corporativa del liderazgo social la ofreció Yenny Ojeda, quien recordó que Empresas Polar cuenta con una política de compromiso social desde su creación en 1941, lo que pone a la persona en el centro de la transformación.
Agregó que, en 1977, con la creación de la Fundación Empresas Polar (FEP), quedó más claro el objetivo de generar capacidades y contribuir al desarrollo del país.
Con el apoyo a la «educación con sentido y propósito», señaló que los programas de la FEP impactan a las personas, de modo que descubren sus propias capacidades de las que muchos dudaban. Mencionó que las iniciativas de Polar involucran más de 90.000 horas de formación y 33.000 comunidades atendidas.
Admitió que en su tarea como gerente de Desarrollo Comunitario algunos procesos pueden resultar difíciles, «pero cuando te conectas con el resultado, sabes que vale la pena».
También insistió que cualquier persona que lo desee puede poner su vocación al servicio de lo social y ponerse a la altura de las demandas del país.
Actores públicos como «bisagra que conecta realidades»
La tertulia de «Afuera de la Colmena» culminó con la intervención de Eduardo Rengifo, quien aportó la perspectiva del quehacer social desde un despacho del sector público. El funcionario admitió que, tradicionalmente, el impacto de los programas sociales que se hacen desde el Estado suelen medirse en votos.
Lamentó que la palabra «política» se ha vuelto incómoda, pero aborda su tarea como el establecimiento de puentes sin ofrecer asistencialismo.
«Como actores públicos somos una bisagra que conecta realidades», señaló el director general sectorial de Gestión Social de la Alcaldía de El Hatillo, quien dijo que desarrolla su tarea sin mezquindades, aprendiendo a ser gestor de procesos humanos y entendiendo que él está de paso en el cargo.
Habló de un programa para estudiantes del cuarto año de educación media, llamado «Líderes del Mañana» que ha aproximado a jóvenes de entornos socioeconómicos muy diferentes para que entiendan sus propias realidades y reconozcan las habilidades mutuas, sin menosprecios, de modo que comprendan que hay ventanas de oportunidades que no son iguales para todos y que muchas no tienen que ver con la falta de talento.
Sobre su propia experiencia, relató que se dio cuenta de que si quería mejorar la realidad del municipio donde vive no podía hacerlo desde la apatía.
«Una sociedad es un equipo y se construye todos los días. No hay respuestas correctas, pero el equipo puede indicar el mejor camino a seguir», destacó.
♦ Texto: Elvia Gómez/Fotos: Ricardo De Sousa y Estefanía Rodríguez
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