Las III Jornadas Internacionales de Historia de la UCAB reunieron a 10 investigadores para analizar el movimiento que, en 1826, condujo al fin de la nación instaurada por Simón Bolívar, que incluía los territorios de Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador. En el evento, el historiador Elías Pino Iturrieta refutó la narrativa que califica este proceso como «traición al ideal bolivariano» y lo reivindicó como el hito que permitió el nacimiento de la república
«Bien sabéis que así no quería Bolívar la patria». Con esta sentencia del escritor y periodista Eloy Guillermo González, el historiador Elías Pino Iturrieta, individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, abrió las «III Jornadas Internacionales de Historia 2026» de la UCAB.
El tema central del evento fue La Cosiata, movimiento separatista que en 1826 impulsó la desaparición de la Gran Colombia, nación americana que instauró Simón Bolívar en 1819 y que incluía los territorios de lo que hoy son Panamá, Venezuela, Ecuador y Colombia.
Pino Iturrieta dio inicio al encuentro organizado por el Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la universidad, que reunió en formato hibrido –los días 21 y 22 de mayo– a 10 especialistas, nacionales e internacionales, para debatir sobre los alcances de este proceso, dos siglos después de haber ocurrido.
Durante su exposición, el historiador cuestionó cómo la visión construida en torno a la figura de Simón Bolívar ha impedido que La Cosiata sea estudiada de forma objetiva y diversa por los investigadores contemporáneos.
«Pese a su importancia, un movimiento primordial para la revolución republicana todavía carece de estudios diversos y equilibrados, sobre cuyo motivo, se pueden imaginar, quizás sea su presentación como una traición a los ideales del Libertador (…) Estamos ante una oportunidad aquí entre nosotros para sugerir claves susceptibles de eliminar la ceguera y las interpretaciones que han predominado sobre los hechos que nos sacaron deColombia para llevarnos a Venezuela», declaró el historiador.
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La Cosiata: una «rectificación de importancia» y no una «torcedura histórica»
En su libro La Cosiata: Páez, Bolívar y los venezolanos contra Colombia, publicado en el año 2021, Pino Iturrieta ofrece una revisión crítica sobre estos hechos y expone los factores geográficos, económicos y de identidad política que los impulsaron.
A propósito esta investigación, el docente señaló la necesidad de alejar este hito de la «simplificación escolar venezolana» que cataloga al movimiento separatista como una «torcedura histórica» producto de la «traición de José Antonio Páez a Simón Bolívar».
Para el académico, el fin de la Gran Colombia (que terminaría de concretarse en 1830 con la instauración de Venezuela como república y la asunción de José Antonio Páez como su primer presidente) debe verse como una «rectificación de importancia», impulsada por políticos y soldados que «leyeron con lucidez las circunstancias de la época».
«Si consideramos los sucesos partiendo de las necesidades y las expectativas de los hombres de entonces, son eminentes los boquetes en el techo de la historia dorada o los agujeros en su piso, algo que seguramente compartamos los historiadores profesionales, pero que no llega hasta la sensibilidad de los individuos crecidos en el seno de una manipulación gigantesca de la memoria», aseguró.
Pino sostuvo que La Cosiata no fue un hecho aislado. Detalló que ya existía una «acumulación de tensiones previas», como las críticas en la prensa, que anunciaban el fin de la Gran Colombia, hecho que terminaría de concretarse en 1830 con la instauración de Venezuela como república y la asunción de José Antonio Páez como su primer presidente constitucional.
Asimismo, indicó que el detonante geopolítico principal fue el rechazo venezolano a las medidas tomadas desde Bogotá, convertida en capital y centro de poder de la alianza grancolombiana.
«Uno de los motivos es el encumbramiento de Bogotá como capital de la república, dejando a Caracas en situación de dependencia, después de las proezas de sus hijos en la guerra, después de que remacharon y remacharon, en semanarios y corrillos, que los llaneros tuvieron que batirse en Boyacá para echar al virrey y a su corte. Venezuela, de ser pionera continental de la independencia, había perdido una preeminencia ganada a pulso para que la ciudad de La Sabana la superviniera», declaró.
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Buscar nuevas claves que disuelvan «interpretaciones sesgadas»
Elías Pino Iturrieta cuestionó además la tendencia a juzgar los procesos del siglo XIX bajo dogmas políticos contemporáneos, señalando que la memoria histórica «ha sido sometida a un sesgo que censura los caminos alternos al proyecto bolivariano», desdibujando procesos históricos que también son parte de la identidad nacional.
Por ello, enfatizó la necesidad de que la academia proponga «nuevas claves que disuelvan las interpretaciones sesgadas», para que la sociedad civil comprenda el nacimiento de la república desde las verdaderas necesidades de los hombres de la época.
«El hecho de que el movimiento venezolano en 1826 se presente o se observe, no solo como una modificación de los planes hechos para Colombia, sino especialmente como un ataque contra el fundador de la Gran República, bastó para que las plumas del futuro y sus lectores formaran batallones de defensa contra la perfidia y no batieran palmas en torno a lo que se consideró como un episodio subalterno, cuya existencia no merecía, ni merece, reflectores (…) Quizás no sea esta la oportunidad de proponer un barrido general de recuerdos, sino solo la de sugerir pistas para una comprensión más plausible del hecho que nos convoca (…) Tal vez así podamos redondear una labor inalcanzable desde la segunda mitad del siglo XIX: la comprensión apacible del nacimiento de la república», dijo.
Otras miradas sobre un proceso de «profunda relevancia histórica»
Además de Pino Iturrieta, otros nueve investigadores nacionales e internacionales compartieron datos y análisis sobre La Cosiata y sus implicaciones.
Por Venezuela, los ponentes profundizaron en las alertas previas al quiebre y las dinámicas internas del conflicto.
Las investigadoras ucabistas Migdalia Lezama y María Soledad Hernández se enfocaron en el examen de la prensa caraqueña y grancolombiana de esos años.
Asimismo, Luis Daniel Perrone (UCV-UCAB) desenterró los conflictos militares en torno a la postura contra La Cosiata del general José Francisco Bermúdez, prócer de la Independencia y aliado de Simón Bolívar; Fernando Falcón (UCV) también abordó aspectos militares del movimiento, mientras Carlos Rodríguez Souquet (UCAB) examinó el rol de la Iglesia católica a lo largo del proceso separatista.
Del lado internacional, Veronique Hébrard, de la Universidad de Lille, Francia, analizó si el movimiento de 1826 funcionó como un «laboratorio» de la identidad venezolana.
Por su parte, Edda Samudio, profesora de la ULA e integrante de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) de Panamá, expuso el impacto de La Cosiata en el istmo ante la crisis de la Constitución de Cúcuta (fundamento jurídico de la Gran Colombia).
Entretanto, Santiago Cabrera Hanna, de la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador), se refirió a las soberanías territoriales y consensos regionales que llevaron a la creación del Estado ecuatoriano en 1830.
El director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB, Tomás Straka, manifestó su entusiasmo por haber llevado adelante estas jornadas con un tema que, dijo, tiene profunda relevancia histórica para el país, dos siglos después de haber ocurrido.
«La Cosiata es uno de los hechos, de los procesos más complejos, más polémicos, más difíciles de aprender y de comprender para la historiografía venezolana, pero que está en la base de la construcción de nuestro Estado Nación, de nuestra república actual, de nuestra nacionalidad», remarcó.
♦Texto: Mariana Pérez Guerra/Foto: Manuel Sardá
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