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Revisar el pasado del Caribe desde nuevas perspectivas propuso historiadora de la UCAB

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En el marco del encuentro “El Caribe, memoria compartida”, celebrado en el Centro Cultural UCAB, la profesora Dora Dávila  invitó a abordar la historia de esta región cambiando la visión tradicional que toma como canon los registros oficiales de España, Gran Bretaña y «otros grandes imperios», y darle protagonismo a la «diversidad social anónima que no aparece en los archivos»

Para la profesora Dora Dávila, doctora en Historia e investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UCAB,  resulta pertinente revisar el pasado venezolano y caribeño con miradas más amplias, es decir, cambiando la perspectiva tradicional que toma como canon a España, Gran Bretaña y «otros grandes imperios», y darle protagonismo al rol que tuvieron otras figuras tradicionalmente pasadas por alto e, incluso, subestimadas.

“Estamos hablando de una cultura sumergida, como la llamó el historiador jesuita Miguel Batllori, una diversidad social anónima que no aparece en los archivos (…), principalmente el colectivo de mujeres y niños, que está absolutamente invisibilizado”, señaló la investigadora.

Dávila hizo esta advertencia como parte de una conferencia que dictó durante el encuentro “El Caribe, memoria compartida”, evento que organizaron conjuntamente el IIH UCAB, el Goethe Institut, la Alianza Francesa y las embajadas de Francia, Países Bajos y Trinidad y Tobago.

La actividad, realizada en el marco de las Semanas Latinoamericanas y del Caribe (SALC)  que promueve el gobierno francés, tuvo lugar en el Centro Cultural UCAB el pasado 27 de mayo; incluyó charlas, una sesión de escucha y análisis de música del Caribe francófono, degustación gastronómica y un taller de entrenamiento escénico inspirado en el carnaval de El Callao, manifestación cultural del estado Bolívar con fuerte influencia trinitaria. 

Además de Dávila, los también historiadores Claudio Briceño (experto en geohistoria e investigador del IIH UCAB) y Lovell Francis (alto comisionado de Trinidad y Tobago para la República de Sudáfrica) compartieron sus reflexiones para entender el Caribe desde dos perspectivas.

Briceño abordó el tema de los límites marítimos de Venezuela; por su parte, Francis, quien intervino vía telemática, hizo un recuento histórico sobre cómo los conquistadores españoles forjaron los inicios de su país (que  luego pasaría a manos de los británicos) y cómo la presencia africana tomaría cuerpo y definiría la identidad trinitaria.

«Los españoles pensaban que El Dorado podría encontrarse en Trinidad (…) pero estaban equivocados. Mientras tanto, miles de esclavos africanos eran traídos para trabajar», dijo el académico y diplomático, quien destacó que, pese a la compleja relación entre los españoles y trinitarios, la herencia sigue siendo de gran valor para ellos.

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Priorizar las culturas sumergidas del Caribe y América

En su ponencia «Mujeres, contrabando y archivos imperiales»,  la profesora Dora Dávila explicó que, generalmente, la historia de América, El Caribe y Venezuela se ha centrado en los grandes capitales, comercios y eventos del período colonial español.

Sin embargo, considera que ha quedado en el olvido una “cultura sumergida” que ofrece “una visión y cultura popular; de una presencia social diversa y grande”.

A juicio de la investigadora, se trata de un silencio deliberado del archivo oficial. “Me refiero a los historiadores que vamos con miradas oficiales. Hay que tener cuidado con eso porque quien va con esa mirada ve propiedad, infracción, vagabundos, decomiso. (…) por esa razón, hay que invertir la mirada hacia lo social”, destacó.

Para hacerle frente, sugirió cambiar el enfoque metodológico. Es decir, “tenemos que estar allí, tratar de darle visibilidad a muchos de estos silencios. Por ejemplo, las poblaciones marginadas ¿dónde están, cómo las veo? Ese es parte del trabajo que estamos haciendo”.

A lo largo de su conferencia, y siguiendo sus líneas de investigación que incluyen a mujeres y afroamericanos, discurrió sobre el caso particular de las marchantes o regatonas, mujeres que, al margen de la ley, vendían y trasladaban productos desde las costas venezolanas a islas cercanas, principalmente hacia Curazao.

“Detrás de esas flotas imperiales imponentes hay una marea y un comercio que es muchísimo más dinámico”, reseñó al referirse a estos personajes que, aseguró, merecen la atención de los historiadores.

La profesora sugirió aprovechar la tecnología actual para realizar nuevas investigaciones. Apuntó que la inteligencia artificial y los archivos digitales, junto con repositorios de documentos oficiales, representan un «horizonte sin límites» y unas herramientas historiográficas capaces de traducir, revisar, poner en línea y democratizar las fuentes para saldar una deuda con el pasado.

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La Isla de Aves, El Caribe y un alerta limítrofe

Con la mirada puesta en la geografía histórica, el profesor Claudio Briceño se refirió a la conformación de los límites marítimos de Venezuela y la relación de estos con El Caribe. Apuntó que en 1942 se firmó con Gran Bretaña (posteriormente Trinidad y Tobago) el primer tratado del mundo sobre la delimitación del lecho marino.

«Más tarde, en 1961 Venezuela se suma al Derecho del mar, pero tenemos ciertas reservas en cuanto a la generalidad de los artículos de la delimitación de áreas marinas por parte de las Naciones Unidas. Eso nos ha traído inconvenientes, todavía pendientes, con Colombia (con la Guajira) y pronto con Guyana», afirmó sobre esta legislación que, entre otros puntos, tiene implicaciones sobre la explotación de recursos marinos y submarinos.

Briceño alertó que la Isla de Aves, dependencia federal ubicada a casi 500 kilómetros al norte de Margarita y considerada el punto más septentrional del país,  podría enfrentar un cuestionamiento de su estatus jurídico internacional por parte de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO).

Esta entidad, siguió el profesor, ha objetado que el territorio insular  sea tomado como referencia para establecer límites marítimos, lo cual -dijo- podría poner en riesgo la soberanía de Venezuela sobre miles de kilómetros.

«Este pequeño territorio insular que países caribeños buscan degradar a una simple roca (que según el Derecho del Mar significa que es incapaz de albergar asentamientos humanos o actividad económica) le ofrece a Venezuela una extensión sobre el Caribe que supera los 800.000 km² y comprende la zona económica exclusiva, la plataforma continental (ambas se extienden 200 millas desde la costa), zona contigua (24 millas) y el mar territorial (12 millas)», afirmó Briceño.

El historiador recordó que en Isla de Aves funciona una estación científica, a cargo de la Armada venezolana, dedicada a la investigación de la vida silvestre, en particular de aves y tortugas, la cual se erige como bastión de la presencia nacional en El Caribe.

“Ojalá la base científica esté mantenida y los biólogos haciendo estudios porque esta isla es un centurión de nuestra geopolítica fronteriza”, dijo.

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Por más eventos para examinar la identidad caribeña

El director del IIH UCAB, Tomás Straka,  explicó que “El Caribe, memoria compartida” fue el primer evento que adelanta la UCAB, junto a diferentes instancias internacionales, pensando en la relevancia de esta región para Venezuela, para su «identidad, gastronomía y las dinámicas históricas y culturales».

Su expectativa es concretar otros encuentros e investigaciones en torno a diferentes temas relacionados con el territorio caribeño y su vinculación con el país.

«Existe un conjunto de dimensiones fundamentales para entender a Venezuela; por eso, queremos desarrollar y potenciar estas oportunidades de intercambio, para desarrollar proyectos importantes para nuestro desarrollo y cultura. Este es un primer paso que estamos dando en esa dirección», indicó el doctor en Historia.

Entretanto, Thomas Schaumberg, director del Goethe-Institut en Caracas, reafirmó el compromiso de esta institución y de los aliados en este proyecto por conectar a Venezuela con países del Caribe y actores europeos históricamente presentes en la región.

«Somos un tipo de facilitador de espacios para el intercambio, diálogo y entendimiento. (…) Esta es una invitación para reflexionar sobre nuestra responsabilidad compartida como actores europeos en esta región. Hablamos de historia de colonialismo y también de culturas postcoloniales, y es quizás también una oportunidad de redefinir nuestras relaciones y resaltar lo común y enriquecedor que creó esa mezcla cultural y turística en esta región», afirmó.

A continuación una galería con fotos del evento: 

♦Texto: Grace Lafontant León/Fotos: Manuel Sardá


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