elucabista.com

La Vega evaluó sus experiencias comunitarias exitosas: «Somos testimonio de que sí es posible un cambio en el país»

Habitantes de la parroquia caraqueña compartieron en la UCAB los avances de iniciativas que comenzaron en enero de 2025, acompañados por la Compañía de Jesús, con el fin de construir tejido social y crear espacios seguros para niños, niñas y adolescentes. Adle Hernández, directora de la Extensión Social universitaria, señaló que «cuando un grupo de personas e instituciones se unen con la finalidad de pensar que el cambio es posible, trascienden a sí mismas y se convierten en agentes de transformación»

Con el «compromiso histórico y el acompañamiento incondicional de la Compañía de Jesús», 11 equipos de trabajo —integrados por residentes en las comunidades Las Torres, La Pradera, Las Casitas, Los Cangilones y El Petróleo de la parroquia La Vega, ubicada al oeste de Caracas— mostraron algunas de las experiencias exitosas que empezaron a labrar en enero de 2025, de la mano de la Fundación Centro Gumilla y de la parroquia San Alberto Hurtado, con el acompañamiento del Servicio Jesuita a Refugiados, Movimiento Huellas, Fe y Alegría y la Extensión Social de la UCAB.

Este 3 de junio, el campus de Montalbán acogió a unas 80 personas en el auditorio Hermano Lanz, donde se presentaron detalles de proyectos comunitarios que se concibieron y se están desarrollando bajo la premisa de «la construcción de espacios seguros para niños, niñas y adolescentes, así como la mejora de las condiciones socioambientales», explicó Tahylin Suárez, técnico social del proyecto «Promoviendo Tejido Social Comunitario en La Vega», quien fungió como moderada del encuentro junto con Wilmer Ramírez, coordinador de formación del Centro Gumilla.

Cuando se hizo pública la iniciativa, en abril del año pasado, se anunció como «un esfuerzo conjunto por transformar una comunidad desde sus cimientos, con un enfoque colaborativo y flexible».

 (LEER TAMBIÉN: BECA EXCELENCIA ANDRÉS BELLO: LA UCAB BUSCA JÓVENES TALENTOSOS PARA ESTUDIAR EDUCACIÓN)

Experiencias comunitarias de participación plural

Al encuentro de seguimiento asistieron directivos y representantes de los planteles pertenecientes a la Red Educativa San Alberto Hurtado: Alianza, Andy Aparicio, Luis María Olaso (movimiento Fe y Alegría) y la escuela Canaima (AVEC).

También estuvieron miembros de las comunidades educativas de las escuelas José Vinicio Adames, Bernardina Bustos y Cecilio Acosta, así como del liceo Elba Hernández de Yánez. Algunos de estos institutos prestan sus espacios para los encuentros comunitarios y las actividades de formación y planificación.

Haciendo presentaciones sobre los avances alcanzados, igualmente intervinieron miembros de consejos comunales y comunas El Tiempo de Dios, Simón Díaz, Sueños Posibles, La Fe de El Coronal, Los Cangilones, Cecilia Mujica y Renacer de Bolívar.

Todos los proyectos están en desarrollo y han ido incorporando a más participantes a medida que avanzan.

(LEER TAMBIÉN: ATENCIÓN MÉDICA A COMUNIDADES INDÍGENAS LLEVARÁN LA UCAB Y CAF CON PROYECTO DE TELEMEDICINA)

Ambiente, vialidad y alimentación entre los objetivos

Dos de los proyectos presentados abordan la intervención de saneamiento del medio ambiente. La comunidad de El Coronal adelanta un proyecto ecosocial, que tiene el acompañamiento de la Dirección de Sustentabilidad Ambiental de la UCAB, y que se trata de educar y formar a los vecinos en el manejo de sus desechos sólidos, para planificar calendarios, horarios y lugares para el vertido, así como un plan de reciclaje que produzca dinero para la comunidad.

La Comuna Renacer de Bolívar centra su objetivo en crear un espacio seguro con la atención puesta en la quebrada Los Cangilones, un caudal que en época de lluvias cobra mucha fuerza. Esperan concientizar sobre la basura que lanzan al cauce. Van a formalizar una brigada comunal para la recolección de desechos sólidos y reciclaje.

El equipo de El Tiempo de Dios, en el barrio San José, se enfoca en la demarcación de espacios seguros para los niños, niñas y adolescentes, pues la vía es estrecha y sin aceras. Cuentan con los más pequeños para la identificación de espacios de juego y la sensibilización de sus padres que circulan en motos. Esperan instalar reductores de velocidad y ya tienen un equipo de patrulla.

Entretanto, los miembros de Sueños Posibles, desde la clase de catequesis, se abocaron a la atención nutricional de los menores que quedan solos o al cuidado de terceros con el plan «Como, juego y aprendo». Con la ayuda de una médica, residente en la comunidad, combaten la monotonía alimentaria y el sedentarismo.

El equipo de Bernardina Bustos se propuso combatir el desinterés de los padres y representantes por el desempeño de los niños y jóvenes. Así, diseñaron dinámicas participativas y entretenidas para involucrarlos durante las entregas de las calificaciones.

De una asistencia inicial de siete personas, ya participan en las dinámicas más de 80 adultos que entienden que son parte del aprendizaje.

Este equipo también aspira a motivar a los padres y representantes en el uso inteligente de la tecnología en provecho de la familia.

(LEER TAMBIÉN: DÉCIMA COHORTE DEL DIPLOMADO EN GERENCIA EDUCATIVA Y COMUNITARIA CERTIFICÓ A 170 DOCENTES DE CARACAS, MIRANDA, ARAGUA Y ANZOÁTEGUI)

Hacia un objetivo trasformador

Adle Hernández, directora general de la Extensión Social de la UCAB, dio la bienvenida al encuentro con un discurso metafórico sobre la importancia de las redes, el tejido social y la fortaleza de los hilos que unen a los integrantes de las comunidades

La Extensión Social ucabista ha participado en el proyecto, desde sus inicios, a través de su Dirección de Proyección y Relaciones Comunitarias.

«Cuando hablamos de redes de apoyo o de tejido social se pueden venir a nuestra mente las imágenes de las redes para pescar. Las redes son herramientas necesarias para aprovechar las oportunidades. ¿Por qué los pescadores usan las redes para pescar y no sólo sus manos? ¿Qué ganancia les da a los pescadores el uso de la red? (…) ¿Por qué es importante que todos nosotros, los que estamos reunidos aquí hoy, estemos juntos pensando esto? Porque cuando un grupo de personas e instituciones se unen con la finalidad de pensar que el cambio es posible, trascienden a sí mismos y se convierten en agentes de transformación», dijo Hernández.

La psicóloga y docente advirtió sobre el peligro de la división entre los venezolanos.

«Nuestro país ha transitado momentos muy duros y difíciles, pero Venezuela somos nosotros y como nos posicionemos de cara a los retos que tenemos por delante, así podremos avanzar o no (…) Si nos fragmentamos entre nosotros no podremos hacer red, ni tejido, perderemos la oportunidad de sacar del mar las oportunidades que nos nutren, o de discernir lo que no nos ayuda (…) Si no hacemos juntos tejido, estaremos más expuestos y seremos más vulnerables, seremos como una veleta al viento y nos llevará la corriente. Si hacemos red y tejido podremos enfocarnos en un curso, hacia un objetivo que se transforme en calidad de vida para nuestra comunidad».

Sobre la iniciativa en la que han estado trabajando desde hace más de un año los residentes de La Vega, señaló Adle Hernández que «se trata de un espacio para construir ciudadanía, para entendernos cada uno de nosotros (…) como sujetos de derechos y deberes, con derecho a una vida libre de las múltiples formas de violencia que se han experimentado en la comunidad, pero también con el deber y derecho a participar para construir el cambio que sueñan».

(LEER TAMBIÉN: PROVINCIAL ALFREDO INFANTE CELEBRA QUE EXTENSIÓN SOCIAL UCAB VINCULE A ESTUDIANTES CON SU ENTORNO Y LOS TRANSFORME PROFESIONALMENTE)

Confianza y ciudadanía en construcción

El padre Robert Rodríguez, S.J., director de la Fundación Centro Gumilla, habló después de Adle Hernández. Retomó la idea de tejer redes entre los vecinos y exaltó virtudes de La Vega, como su «talento humano, capacidades institucionales múltiples e historias de victorias comunitarias».

Resaltó que esa comunidad está abocada a la tarea de «tejerse en una red constructora de espacios seguros para niñas, niños, adolescentes y jóvenes», en un proceso de «construcción de confianza, de democracia y de ciudadanía», todavía en desarrollo, precisó el sacerdote.

Rodríguez también habló de la necesaria «sinergia comunitaria» que ha encontrado en la preocupación por la seguridad de los niños «el motivo genuino aglutinador».

Calificó las experiencias evaluadas en el evento como «artesanales, forjadas a mano, con mucho esfuerzo, mucha pasión, mucho cariño, con el liderazgo de actores eclesiales, educativos y comunitarios que actúan en La Vega y que comprendieron, de modos distintos, lo que significa espacios seguros».

«Cada experiencia que se presenta aquí resume un tiempo: tiempo de diagnóstico comunitario, tiempo de diálogo reflexivo, crítico, propositivo entre equipos, de planeación real, aterrizada, para hacer cosas con pocos recursos, de acciones procesuales en el espacio educativo, religioso y público».

(LEER TAMBIÉN: ¿CÓMO CONSTRUIR PAZ Y RECONCILIACIÓN? SACERDOTE JESUITA Y MONJE BUDISTA OFRECEN ALGUNAS CLAVES)

Un tejido para proteger a los niños

Tras la presentación de las experiencias vecinales, Manuel Zapata, S.J., que dirige la parroquia eclesiástica San Alberto Hurtado y José Gregorio Hernández, afirmó que lo que se ha venido haciendo «es un verdadero regalo de vida y una profunda lección de dignidad, resiliencia y amor transformador».

«Ninguno de estos avances sería posible sin la visión, el compromiso histórico y el acompañamiento incondicional de la Compañía de Jesús presente en el territorio de La Vega (…) Nosotros, desde el Centro Gumilla, desde la parroquia San Alberto Hurtado, la UCAB, desde los colegios que formamos parte de la Compañía de Jesús, hemos soñado esto con ustedes. Queremos estar allí para acompañar, para continuar estos procesos que ustedes han iniciado (…) Hay que seguir sumando esfuerzos, es una invitación a continuar tejiendo en un momento en el que el país necesita señales que inspiren y favorezcan la vida para todos. Nosotros somos un testimonio de que sí es posible un cambio en el país», dijo el también exdirector del Centro Gumilla.

Zapata valoró el objetivo principal del proyecto —la creación de espacios seguros— como «un ecosistema relacional, pedagógico y afectivo, donde los niños, niñas y adolescentes y sus familias se sienten validados, escuchados y resguardados de los factores de riesgo que están presentes en el entorno (…) Es un refugio de paz que desarma la violencia y enciende focos de esperanza, justo allí donde las dificultades del ambiente desafían nuestra cotidianidad».

«El liderazgo no ha sido impuesto, está encarnado por promotores sociales, docentes y facilitadores comunitarios que guían desde la empatía, la planificación estratégica y la articulación vecinal. Es un liderazgo que sabe escuchar la voz de la gente, para negociar y buscar un bienestar colectivo (…) El verdadero fortalecimiento comunitario surge cuando la comunidad toma conciencia de sus propios recursos y transforma sus realidades desde adentro».

Subrayó que todo el proceso avanza «a través del abrazo entre las escuelas, la Iglesia, el hogar y la comunidad (…) Juntos, nos estamos constituyendo en una sola identidad, en un solo barrio (…) Yo he sido testigo de cómo muchos de ustedes han recuperado el liderazgo en el barrio, se han empoderado y ahora se sienten fortalecidos. Eso ha sido también un logro», reflexionó el párroco.

Valoró el enfoque multidimensional que los equipos han encontrado al problema central, con la incorporación de lo lúdico, lo tecnológico, lo ambiental y hasta de lo culinario, que se suman a las dimensiones formativas, físicas y afectivas para proporcionar espacios seguros.

También consideró «formidable» el liderazgo de los niños y la decisión de los adultos en el barrio San José de consultarlos en el diagnóstico de la zona a intervenir.

♦Texto: Elvia Gómez/Fotos: Manuel Sardá y Centro Gumilla (retrato Manuel Zapata)


(LEER TAMBIÉN: FRANCISCO COELLO: EL SERVICIO COMUNITARIO ESTÁ INTERIORIZADO EN LA UCAB DESDE SU FUNDACIÓN)

Salir de la versión móvil