En alianza con la embajada de Polonia, la universidad albergó una conferencia en la que miembros del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, donde funcionó el mayor campo de concentración nazi de la Segunda Guerra Mundial, urgieron a reforzar entre los jóvenes el conocimiento histórico de los horrores del pasado ante el auge de sistemas políticos y de comunicación que propician el racismo, la xenofobia y la deshumanización. La actividad se realizó en el marco de la primera visita a Suramérica de los representantes del museo

«Hoy observamos cada vez el aumento de sistemas sociales, políticos y de comunicación que propician la indiferencia y el cinismo, que premian el poder, la falta de empatía y la irresponsabilidad hacia los otros. Por esta razón, la cuestión de la memoria no es solamente una cuestión del pasado, es una cuestión del presente y del futuro».

Esta advertencia sobre la realidad del siglo XXI, pronunciada por Maria Anna Ossolińska, jefa del Departamento de Diplomacia de la Memoria del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, definió el espíritu de la conferencia «Una aproximación a Auschwitz», celebrada el pasado 15 de junio en el auditorio Hermano Lanz de la UCAB.

La actividad, organizada por la Dirección General de Cultura de la universidad en alianza con la Embajada de Polonia en Venezuela, tuvo lugar en el marco de la primera visita a Venezuela y Suramérica de los representantes de este museo, que conserva los restos del mayor campo de concentración nazi y promueve la concientización sobre los horrores de la guerra y la violación de los derechos humanos. 

Junto con Ossolińska compartieron, como panelistas, su compatriota Piotr Cywińskiel, director del Museo de Auschwitz-Birkenau; el profesor Benjamín Sharifker, exrector de la USB y UNIMET y presidente de la ONG Espacio Anna Frank, y la politóloga venezolana Nora Fischbach

Por la universidad asistieron, entre otros, el rector Arturo Peraza, S.J.; el decano de la Facultad de Derecho, César Carballo; el director de Cultura, Dizzi Perales, S.J., y la directora del Centro para el Desarrollo de Lenguas Extranjeras (CDLE), Valeska Villarroel.

También estuvieron presentes integrantes de las misiones diplomáticas de la Unión Europea, Rusia, Alemania, Angola e Irak, así como miembros de las comunidades judía y polaca en el país.

Daniel Gromann, encargado de negocios de la República de Polonia en Venezuela, subrayó el valor del encuentro como una herramienta para la defensa de la dignidad humana.

«Auschwitz se ha convertido en un símbolo universal de las consecuencias del odio, la intolerancia y la deshumanización. Hoy en día es también un lugar de memoria y educación», sostuvo el diplomático.

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De campo de muerte a territorio para la memoria

En su intervención, Maria Anna Ossolińska explicó que el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau trabaja en la construcción de una red internacional de cónsules honorarios, cuyo objetivo es ejecutar proyectos sociales y educativos para combatir el racismo y la intolerancia.

Hasta el final de su existencia en 1945, el complejo de Auschwitz (situado a 50 kilómetros de Cracovia, Polonia) funcionó como el mayor centro de exterminio y mano de obra esclava del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Los historiadores estiman que en sus instalaciones fueron asesinadas más de 1,1 millones de personas, en su gran mayoría judíos, junto a decenas de miles de polacos, romaníes, sinti, prisioneros de guerra soviéticos y de otras etnias.

Tras su liberación en enero de 1945 por las tropas soviéticas, y gracias a la iniciativa de los propios prisioneros sobrevivientes, el Estado polaco fundó en 1947 el Museo Estatal y Monumento Conmemorativo de Auschwitz-Birkenau.

Hoy en día, el sitio abarca 191 hectáreas que resguardan las instalaciones originales, recibe anualmente a más de dos millones de visitantes del mundo entero como un símbolo universal contra el genocidio, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

«Nada puede reemplazar una visita personal al memorial de Auschwitz-Birkenau. Y aun así sabemos que millones de personas por muchas razones no van a hacer este viaje. Es por eso que la educación, información precisa y una narrativa responsable sobre el pasado es muy importante. Y por eso la diplomacia de la memoria es tan esencial», apuntó ante los asistentes. 

Por su parte, el director del Museo, Piotr Cywiński, enfocó su discurso en la distinción entre el conocimiento histórico y la función activa de la memoria. El historiador argumentó que la memoria opera en el presente y se presenta como una polifonía, donde distintas generaciones y grupos construyen sus propias experiencias de recuerdo de acuerdo con sus contextos.

«Es imposible, creo, entender tantas fases de nuestro mundo de hoy sin tener en mente esta experiencia crucial del pasado«, aseguró Cywiński, que advirtió sobre la falta de efectividad que supone «imponer» el recuerdo de estos hechos a los jóvenes bajo la premisa del «deber» o la «obligación». En su lugar, sugirió una aproximación basada en la experiencia.

Ante el contexto contemporáneo, marcado por la inestabilidad geopolítica y la evolución tecnológica que altera los modelos de comunicación, concluyó que el estudio del Holocausto «proporciona los puntos de referencia necesarios para identificar los peligros del antisemitismo y la xenofobia en la actualidad».

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La diplomacia de la memoria: contra la normalización del odio

En el marco de la actividad en la UCAB se procedió al nombramiento oficial de la profesora Nora Fischbach como cónsul honoraria del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau en Venezuela.

Ossolińska detalló el perfil de la designada, destacando su formación como doctora en Ciencias Políticas y su labor docente en la UCAB, donde impartió clases sobreestudios judaicos e historia del Holocausto.

Añadió que el peso de su investigación tiene raíces familiares, ya que sus abuelos estuvieron internados en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras la designación, Fischbach ofreció unas palabras centradas en el análisis del colapso moral que permitió la «normalización» de los horrores durante la guerra.

Detalló cómo Auschwitz mutó de un campo para prisioneros de guerra polacos a un centro de aniquilación mediante el trabajo y, posteriormente, en 1942, a un complejo destinado al asesinato en masa,

«No nos referimos nada más a la escala, también nos referimos a la sofisticación de la organización y de la meticulosa planificación que se necesita para mantener la rueda de la matanza. ¿Cuál fue la naturaleza del colapso moral que convirtió a este horror en la normalidad y la normalidad del día a día? Todos los panelistas han coincidido en decir que tenemos que ver a Auschwitz como una enseñanza de la vida. Y por eso tenemos que mirar hacia atrás, no muy lejos, y hacer un mundo más tranquilo, no para el mañana, sino para el hoy», reflexionó.

Auschwitz y educar para la coexistencia

En su carácter de presidente de la ONG Espacio Anna Frank, el también académico Benjamín Scharifker intervino para hablar de la coexistencia, la cual definió como una decisión moral y una responsabilidad cívica que requiere un apego irrestricto a la verdad factual.

«Coexistir no es debilidad, todo lo contrario. Coexistir es un acto de profundo coraje, es un acto de profunda responsabilidad», remarcó.

Scharifker trazó paralelismos entre el uso de la propaganda durante los regímenes totalitarios del siglo XX y la actual circulación de desinformación.

Exhortó a los estudiantes a mantener el pensamiento crítico frente a las redes sociales, espacios donde la dinámica de los hechos suele ser reemplazada por reacciones emocionales.

«Eso no empezó en cámaras de gas, no empezó en lugares de exterminio. Empezó con palabras, empezó con propaganda, empezó con mentiras, con desinformación, con noticias falsas, con una serie de fenómenos que están hoy presentes».

En nombre de la UCAB, el decano de la Facultad de Derecho, César Carballo, celebró la realización de esta actividad en la universidad y manifestó el compromiso de la institución de estudiar el pasado y educar para que sus horrores no se repitan.

«La presencia del Museo Estatal de Auschwitz en nuestra casa no es un evento académico más como los tenemos todos los días. Esto es un llamado de conciencia, nos convierte en un territorio de memoria, nos compromete con ese pasado que nos aterra, que todavía puede volver y que se asoma constantemente. Auschwitz es una herida, una cicatriz de la humanidad. Es un grito que no cesa y que no debe cesar. La memoria no trata de desbaratar el olvido. La memoria no deja de narrar lo que sucedió mirando hacia adelante«, afirmó el abogado.

♦Texto: Juan Sánchez/Fotos: Manuel Sardá y auschwitz.net (imágenes del Museo de Auschwitz)


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