El rector Arturo Peraza y el vicerrector Néstor Luis Luengo hicieron balance de la respuesta de la UCAB, como comunidad universitaria y obra de la Compañía de Jesús, ante los terremotos del 24 de junio. Adelantaron la creación de dos cátedras libres para profundizar en la formación en ciudadanía, diálogo y paz, y la disposición de la universidad para formar parte de las tareas logísticas, comunitarias, psicológicas y de asistencia jurídica que sean necesarias
Dos semanas después del terremoto que devastó el litoral central e importantes zonas del valle de Caracas, el rector de la UCAB, Arturo Peraza, S.J., y el vicerrector de Identidad, Desarrollo Estudiantil y Extensión Social, Néstor Luis Luengo, ofrecieron un primer balance público sobre la actuación coordinada de esta institución, a lo interno y a lo externo, como un engranaje de la Compañía de Jesús y de la Iglesia católica venezolana.
Junto con Miguel Goncalves, director del Centro Internacional de Actualización Profesional (CIAP), Peraza y Luengo hicieron recuento de los aciertos de la respuesta de la UCAB a apenas horas de ocurrido el evento y de lo que la universidad se propone hacer y promover en el futuro cercano.
Las autoridades informaron que todas las direcciones involucradas están documentando lo hecho y aprendido para evaluar y mejorar los procesos.
Peraza y Luengo precisaron que la comunidad universitaria fue directamente afectada con la pérdida de al menos 13 integrantes y otra cantidad de desaparecidos, heridos y damnificados que la Dirección de Recursos Humanos sigue consolidando, con la ayuda de un censo interno de situación y estatus.
Luengo afirmó que las acciones se echaron a andar «sin partitura» y la respuesta atendió a los protocolos del sistema de calidad correctivo.
«Nadie estaba preparado, institucionalmente, para la magnitud de la tragedia», admitió, pero destacó que «con el know how y lo que somos como universidad, pudimos improvisar de manera eficiente».
Más de 500 voluntarios por día: ayuda desbordada en el centro de acopio
En el marco de un seminario web titulado «Del centro de acopio a la reconstrucción del tejido social», el rector Peraza explicó que las primeras acciones de la UCAB se volcaron a actuar, en conjunto con la Universidad Central de Venezuela —por la ventaja de su ubicación— como centro de acopio, pero en cuestión de horas se dieron cuenta de que tenían que diversificar los esfuerzos.
Así, se instaló el 25 de junio el centro de acopio de la UCAB en Montalbán —«que se desbordó con 400 a 500 voluntarios por día»— y esto permitió responder a las comunidades del oeste de Caracas deseosas de aportar, que ya estaban también movilizándose a la vecina sede de Cáritas, a un kilómetro de distancia de la universidad.
La Dirección de Identidad y Misión, que maneja el párroco universitario César Muziotti, S.J., se articuló, para el manejo del centro de acopio, con el director de Egresados, Alexander Useche, y Rafael Mendoza, Director de Desarrollo Estudiantil.
El día 26, el centro de acopio ya contaba con su manual operativo (clasificación, inventario, entrada y salida de insumos), con apoyo de la Dirección de Tecnología e Información (DTI UCAB) y con conectividad con la zona de desastre mediante Starlink.
La sede de la universidad en Guayana también se activó para recabar donaciones del sur del país, las cuales sumaron 100 toneladas de insumos movilizados al centro de acopio en Caracas.
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El conocimiento al servicio del país
Peraza dijo que toda la comunidad universitaria nacional se sintió golpeada y ese espíritu explica la rapidez de la respuesta articulada con otras instituciones de educación superior.
«Muchos muchachos de la UCAB, con picos y palas —no sé si con entrenamiento—, se fueron a levantar escombros (…) El espíritu ucabista se materializó y luego se diversificó en otro conjunto de acciones»», relató el sacerdote.
Mencionó que la Escuela de Ingeniería Civil, 72 horas después del terremoto, se montó en la supervisión de infraestructuras; ingenieros egresados de la UCAB se pusieron a la orden de las obras de la Compañía de Jesús y de la Iglesia para evaluar dónde era seguro instalar más centros de acopio y albergues.
Igualmente, Ingeniería Civil se sumó a instituciones del Estado en tareas de evaluación de daños y la Brigada de Seguridad de la UCAB se unió a evaluar, luego del sismo, zonas en riesgo por las réplicas. La Escuela de Ingeniería Industrial y su Laboratorio de Prototipismo aportaron piezas a los rescatistas para inmovilizar miembros traumatizados de las víctimas.
La Academia de Gastronomía hizo alianza con World Central Kitchen para la entrega de comidas preparadas para damnificados, rescatistas y equipos de emergencia en La Guaira y Caracas. Además, el equipo de especialistas de Psicodata Venezuela se esforzó por proporcionar primeros auxilios psicológicos, junto con la Escuela de Psicología y la Unidad de Psicología (UPLA) de la Extensión Social.
Desde la Extensión Social también se desplegaron los abogados del servicio de Clínica Jurídica, con los profesores de la Facultad de Derecho, para la orientación y atención de casos producto directo de la catástrofe, como los niños, niñas y adolescentes que quedaron sin sus padres o representantes.
Más recientemente, la Dirección de Sustentabilidad Ambiental está ofreciendo recomendaciones sobre lo que debería ser el manejo apropiado de los escombros.
Luengo destacó también la importancia que cobró, en esta coyuntura, la relación institucional de la UCAB, a través de los diplomados del Centro de Innovación Educativa (CIED), con la ONG Coromoto 2020, lo que les permitió tener una localización detallada en La Guaira de los maestros, profesores y escuelas, así como de las parroquias eclesiásticas a las que se debía priorizar en la distribución de la ayuda.
«El capital social que tiene la UCAB nos permitió llevar, con bastante certeza, la ayuda a la gente que lo necesitaba y hubo respuesta con celeridad, gracias a la coordinación del profesor Eduardo Cantera y a los alumnos que tenían redes, medios de transporte y la posibilidad de llegar donde no era fácil hacerlo. Fue una conjunción que se logró gracias a esas voluntades que se involucraron. Eso fue determinante», relató el vicerrector.
Asimismo, resaltó que es en estas circunstancias cuando se pone de manifiesto la identidad de una organización.
«Identidad no es aprenderse el himno de la universidad, la identidad tiene que ver con valores, compromiso y en la manera en que la competencia y los recursos los pones al servicio de los demás».
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La etapa que viene
Luego de las evaluaciones que la UCAB está haciendo sobre las afectaciones materiales y humanas causadas por el terremoto, la universidad abordará sus posibles aportes académicos a las políticas públicas y a la legislación que deba ser revisada, explicaron.
Luengo recalcó que todo eso interpela a la universidad en sus áreas de investigación, docencia y extensión.
«El grueso de la siguiente etapa para la UCAB es trabajar en temas logísticos, de atención comunitaria, psicológica y de asistencia jurídica», explicó.
Sobre este último aspecto, adelantó la conformación de un centro de coordinación, en conjunto con las universidades Monteávila y Metropolitana, que dirigirá la Clínica Jurídica de la UCAB.
«Nosotros tenemos 30 años con la Clínica Jurídica. Otras universidades abordan el servicio comunitario de otra forma no institucionalizada como lo hacemos nosotros, que tenemos una máquina que funciona con precisión (…) La UCAB está brindando a otras universidades su conocimiento para que ellas se sumen a lo que nosotros hacemos históricamente», sostuvo.
Ambos directivos hablaron de la necesidad de formación especializada en patología de obras civiles, diseño y construcción bajo las normas más avanzadas de sismorresistencia, así como de planificación urbana, pensando en la zona del litoral.
El rector Arturo Peraza retomó algunas ideas clave de las reflexiones que compartió durante la misa en el Aula Magna, el pasado 1 de julio, y abogó por recuperar la base social de Venezuela, que perdió el pacto social conformado a partir de 1958 y carece de otro que lo sustituya.
Informó que el Consejo Universitario aprobó dos nuevas cátedras libres. La primera estará dirigida a pensar en el tejido social y político del país con criterio institucional: «Diálogo, Justicia, Reconciliación y Paz». La segunda es una sobre ciudadanía que llevará el nombre de la filósofa española Adela Cortina.
Destacó el comportamiento de los venezolanos ante la devastación, que sobrepasó al Estado y que, en lugar de canalizar esa voluntad ciudadana, por el contrario, su accionar se volvió obstructivo.
Finalmente, Arturo Peraza dijo que a la UCAB le corresponde promover actividades académicas que permitan «hacer preguntas incómodas» sobre las causas de la magnitud del daño sufrido, cuál es el modelo de desarrollo económico para La Guaira y cómo ayudar a la recuperación del trauma psicológico de una población que ya acumula heridas políticas.
«La universidad siente que tiene un compromiso muy radical, esta fue solo una primera fase de emergencia. Este es un momento para hacer preguntas, incluso incómodas. Debemos descifrar cómo acompañar el alma de este pueblo que ha sufrido muchísimo. Este compromiso debe traducirse en respuestas concretas para generar soluciones a mediano y largo plazo», afirmó.
♦Texto: Elvia Gómez/Fotos: Manuel Sardá y capturas de pantalla
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