Un fondo de contingencia para cubrir de tres a ocho meses de gastos, un presupuesto cero para destinar los ingresos a metas específicas y una póliza de seguro son elementos de planificación que, según la experta Isabel Bermúdez, facilitan levantarse en momentos difíciles e inesperados
Por iniciativa del Centro Internacional de Actualización Profesional (CIAP) de la UCAB, Isabel Bermúdez, psicóloga financiera y consultora en liderazgo y negocios, ofreció el encuentro virtual titulado “Economía doméstica de emergencia. Priorizar gastos y administración de recursos”.
Este foro se dio en el marco de “Reconstrucción 360°”, ciclo de charlas web que puso en marcha el CIAP con expertos de diferentes áreas para ofrecer consejos tras el doble terremoto del pasado 24 de junio.
“Cuando la tierra tiembla, ¿las finanzas también?”, comenzó preguntándose Bermúdez, quien discurrió a lo largo de una hora acerca de cómo el movimiento telúrico hizo ver con mayor claridad la necesidad de “herramientas financieras de uso permanente para momentos de crisis como este y otros similares”.
Frente a situaciones inevitables, incluyendo catástrofes que devienen en pérdidas humanas y materiales, resulta fundamental con un respaldo que permita apuntalar la recuperación y minimizar la dependencia de terceros.
“Si dejo de tener dinero, pierdo opciones para superar estas eventualidades. No se trata de estar alerta, sino planificado. El dinero es un aliado, una herramienta, para superar crisis (…) Además, nos permite ayudar a otros cuando nuestras necesidades están satisfechas y nos permite ser libres para tomar las decisiones más oportunas para avanzar”.
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Planificación financiera para salir adelante
Bermúdez invitó a superar diferentes prejuicios en torno al dinero, entre ellos verlo como “sucio, difícil, solo para los ricos. Pero es más que eso, se puede cubrir mucho con él”.
Es por eso que, en primer lugar, destacó el fondo monetario de emergencia, preferiblemente dolarizado y resguardado en banco, para utilizar solo en caso de contingencias.
“Es dinero que no se invierte y no se tiene debajo del colchón. La banca está digitalizada y permite acceder a tu dinero sin importar qué haya ocurrido”.
Con el fondo de emergencia, siguió, “puedes comprar tiempo para conseguir un nuevo lugar para dormir, encontrar un nuevo empleo, reparar la casa que quedó afectada. Un buen fondo de emergencia nos permite tener paz y tomar decisiones que sean eficientes”.
Para armarlo, sugiero que cada persona (o grupo familiar) calcule entre tres a ocho meses de gastos esenciales: “Pagar un techo, mudarme a un hotel, nuevo alquiler, alimentación, transporte, educación. Queremos cubrir eso”, indicó.
Como segunda herramienta sugirió contar con un presupuesto cero, guía de planificación que permite administrar los ingresos y gastos de forma eficiente. “Es un Excel donde ponemos nuestros ingresos, egresos, gastos fijos, inversiones, ahorros o dinero para disfrutar. Cuando conozco mis números reales, cada centavo tiene un propósito”, detalló.
“Lo más importante es establecer límites. Esta herramienta cambia la vida por completo porque, muchas veces, el dinero se va en cosas que no valen la pena y se pueden reubicar en alguna categoría que tenga sentido para mi vida”.
Finalmente, destacó el rol de las pólizas de seguro. “Son productos que nadie quiere utilizar, pero conviene tener porque están hechos para protegerte en momentos de eventualidades que no puedes controlar. Evitan que te quedes en la quiebra y protejas tu patrimonio”.
En ese sentido, invitó a considerar opciones en las áreas de salud, inmuebles, vehículos e incluso vida, pues “brinda cierta estabilidad económica a los familiares que están vivos para recuperarse o avanzar».
“Nos hemos quedado con la idea de que los seguros no pagan o son muy caros, pero no es así (…)Es un mito que nos va a costar un dineral. La tierra tembló y nos recuerda que, si no estamos planificados, nos va a costar levantarnos”, afrimó.
Más allá de lo financiero, Bermúdez agregó que, en momentos de dificultad, también hay que enfocarse en lo positivo desde lo psicoemocional. “Que estamos bien, agradecer por todo lo que tenemos. Ese estado libera hormonas que nos hacen sentir bien y permiten ver la vida de otra manera”.
♦Texto: Grace Lafontant León/Fotode apertura: Google Gemini
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