Mohandas Karamchand Gandhi, mejor conocido como Mahatma Gandhi, nació en Probandar, India, el 2 de octubre de 1869, y murió en Nueva Delhi el 30 de enero de 1948. Graduado de la carrera de Derecho en el University College de Londres, más que un abogado o intelectual, fue un hombre destacado por su lucha no violenta.
Durante décadas, su objetivo principal fue ver a su nación liberarse del dominio del Imperio Británico. Por eso, a lo largo de su vida lideró diversas movilizaciones que, años más tarde, contribuirían con la independencia alcanzada por la India en 1947.
A pesar de su importante influencia política, este hombre es recordado por haber sido un personaje verdaderamente perseverante que defendió sus convicciones siempre de manera pacífica.
Asimismo, es admirado por haberse preocupado y ocupado de diversos temas que afectaban a la sociedad de aquella época. Cuestionó muchas situaciones injustas que sucedían en el mundo del siglo XX y nunca se conformó. Por eso luchó por la abolición de las castas, la transformación de estructuras económicas, los derechos civiles de los hindúes, la superación del racismo y la concordia entre religiones.
Gandhi estuvo preso en varias ocasiones, precisamente por defender sus ideales, por no dejarse envolver por la política extremadamente corrupta de la India de su tiempo y, sobre todo, por conseguir que muchos de sus compatriotas se sintieran identificados con su labor de defender la igualdad y se sumaran a las acciones de desobediencia civil que promovió.
Este hombre vivió la primera y la segunda guerra mundial, vio cómo se violaban los derechos de millones de personas y fue testigo y víctima de innumerables atropellos por parte del gobierno británico. En fin, se jugaron muchas cartas en su contra, pese a lo cual nunca se rindió, nunca se arrepintió de su lucha, nunca dudó de sus convicciones, nunca cayó en las provocaciones violentas de las autoridades y jamás renunció al pacifismo que defendía. A pesar de las circunstancias, siempre fue fiel a sus principios y valores como persona.
‘‘Nunca te disculpes por ser correcto’’, dijo en algún momento de su vida. La frase contiene la esencia de su pensamiento y forma parte de una reflexión completa en la que mencionó lo siguiente:
“Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto o por estar años delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad”.
