Durante un foro realizado en la UCAB, los economistas María Antonia Moreno, Tamara Herrera y Ronald Balza advirtieron que dolarizar requiere restaurar la autonomía del BCV y frenar el gasto público para evitar distorsiones. Señalaron que un sistema bimonetario puede ser una alternativa
La dolarización no resuelve por sí sola la complejidad económica de Venezuela. En esta advertencia coincidieron los economistas María Antonia Moreno, Tamara Herrera y Ronald Balza, quienes, en un foro realizado en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), concluyeron que cualquier estrategia, sea oficial o mixta, solo funcionará si el gobierno recupera la disciplina fiscal, acumula reservas suficientes y respeta las leyes.
Durante el encuentro “Actualidad Económica: ¿dolarización en Venezuela?”, Moreno, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB, aclaró que el proceso de “dolarización de facto” que opera en el país no es una distorsión, sino a “una respuesta racional de personas y empresas para protegerse de la inestabilidad” de la moneda nacional frente a la inflación y la ausencia de disciplina fiscal.
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Estadísticas para conocer el impacto
Herrera, directora de la firma Síntesis Financiera, añadió que el uso del dólar se encuentra completamente «inoculado» en la dinámica cotidiana de la sociedad, cuyos ciudadanos y actores económicos se han generado expectativas altas con base en información parcial.
“Se ha sembrado mucha incredulidad y desconfianza, es la base fundamental del problema que tenemos y, por eso, la discusión sobre la dolarización toma visos de clamor (…) Borrar esa costumbre es algo muy difícil”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que asumir una dolarización formal exige contar con estadísticas oficiales transparentes del Banco Central de Venezuela (BCV) para evaluar el impacto real sobre la industria y el sector formal.
En medio de una contracción económica sostenida, Herrera sostuvo que esta decisión requiere, sobre todo, rigor técnico.
«Este es un país que necesita comprenderse para saber para qué se prepara, sea para preservar la moneda nacional o para una sustitución», afirmó.
Dolarizar podría generar distorsiones
Balza, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la UCAB, advirtió que este proceso “no protege de las pérdidas del poder adquisitivo y puede causarlas”. Aunque podría frenar la inflación, aclaró que su implementación, mediante la fijación del tipo de cambio, podría generar distorsiones al beneficiar a unos sectores y perjudicar a otros.
Instó a la divulgación completa de las estadísticas para conocer la gestión del BCV y justificar una sustitución de la moneda.
«Si el argumento es que habrá mejores ingresos y mayor capacidad de planificación por el uso de otra moneda, eso no es seguro. Porque todo depende de los ingresos disponibles y las deudas que se tienen que pagar. Pero sin información confiable es muy difícil tomar decisiones”, dijo Balza.
¿Un sistema bimonetario como alternativa?
María Antonia Moreno explicó que la adopción de una dolarización de jure u oficial, aunque elimina el riesgo cambiario, no soluciona la vulnerabilidad externa del país.
Señaló que este paso exige altas reservas internacionales para sostener la liquidez; elimina la política monetaria, el “señoreaje” y la función de prestamista del BCV y, además, expone al país a choques externos derivados de la fluctuación de los precios del petróleo, principal fuente de divisas del país.
Como alternativa, Moreno planteó un sistema bimonetario —circulación legal del dólar junto con el bolívar— que, contrario a la oficialización absoluta, amortigua los choques del tipo de cambio y conserva la liquidez.
Recalcó que este esquema solo puede funcionar en Venezuela si existen reglas macroeconómicas e institucionales claras, tal como ocurre en naciones latinoamericanas que lo implementan, como Perú y Paraguay, donde este modelo ha logrado frenar el avance de la inflación.
“El régimen cambiario actual no cumple con las condiciones del bimonetarismo, ya que tiene que sujetarse a una estricta disciplina fiscal, porque si no, su tipo de cambio entre bolívar y dólar no va a ser creíble”, dijo.
La investigadora del IIES-UCAB resaltó que el gobierno nacional tendría que reformar las leyes para restituir la autonomía del BCV y fijar límites estrictos al gasto público y al endeudamiento.
“Se pueden aprobar con la misma rapidez con que se aprobó la Ley Orgánica de Hidrocarburos, en un solo día”, enfatizó Moreno al destacar que estos cambios están amparados en la Constitución.
*Por Armando Altuve/Fotos: Manuel Sardá y Jéssica Borges
