Morelia Armas, una voluntaria que vale oro

Armas fue reconocida por el Voluntariado UCAB por sus cinco años de labor en las comunidades mientras estudiaba en la Escuela de Psicología

Morelia Armas, una voluntaria que vale oro

El voluntariado es una valiosa experiencia de formación y aprendizaje para futuros profesionales. Además, representa un aporte significativo para las comunidades que puedan beneficiarse de esta actividad. El trabajo voluntario es una labor de inmenso valor para el intercambio y enriquecimiento de los universitarios ucabistas con las zonas externas al campus.

Gracias a esta labor, los estudiantes de Psicología se benefician de las experiencias de apoyar a personas, familias y comunidades en la Unidad de Psicología Padre Luis Azagra, ubicada en el Parque Social UCAB, frente a la universidad.

Uno de los casos más sobresalientes es Morelia Anaís Armas Molina, de 23 años, quien estudia quinto año de Psicología y lleva cinco años aportando su granito de arena al Voluntariado, principalmente en la Unidad de Psicología. Por ello fue galardonada recientemente como Voluntaria de Oro por su trabajo asistiendo a los que más lo necesitan.

Morelia es una chica simpática, graciosa, comprometida con su país y el área social; además, se siente apasionada por su carrera. Es nerviosa y ansiosa, como cualquier otra joven. Le suma un poco de humor a todo porque considera que hace todo más llevadero. Vive en El Marqués y estudió en el Colegio Cristo Rey, en Altamira, en el cual hacía misiones eclesiásticas en otros estados.

 

UN SEGUNDO HOGAR

Lleva cinco años prestando servicio en la Unidad de Psicología, principalmente en el área de acompañamiento educativo (escritura, lectura y matemática) y cuentacuentos con los niños. Ella, entre sus labores, se encarga de hacer las evaluaciones psicológicas, las cuales dan resultados de diversas índoles (emocionales, académicas, déficit de atención y carencia social), pero que en su gran mayoría son por la situación del país. Agrega:

Muchos me comentan que no duermen por los tiroteos que escuchan en sus comunidades.

A diario recibe personas de diversas comunidades aledañas a la Unidad, pero también de zonas más alejadas como Caricuao y Petare. Por decisión propia ha subido a las comunidades de La Vega y Antímano para colaborar de lleno con las personas y poder evaluar a los jóvenes en sus respectivas localidades.

 

ANÉCDOTAS QUE VALEN ORO

La anécdota que más recuerda en estos cinco años es el caso de un niño que no sabía leer y escribir. Algo que a su parecer era extraño, ya que tenía ocho años de edad. Ella no tenía idea de cómo abordar el caso, pero buscó e ideó diversas maneras para que el él aprendiera. El niño fue educándose poco a poco. Estuvo comprometida con la evolución del infante un año, hasta que su padrastro se lo llevó a trabajar al campo. Acto que para Armas fue muy doloroso, ya que se había encariñado con él.

Otro caso que comenta es el de un niño que llegó al Parque Social cuando tenía seis años de edad, y actualmente tiene 19, tenía diversos conflictos de estudio y era asocial. Hoy en día, Morelia añade que ha visto el cambio y es notorio, ya que la familia reconoce y agradece el esfuerzo de todo el equipo de la Unidad de Psicología.

Este tipo de cosas te marcan como persona. Ver cómo puedes cambiar la calidad de vida del paciente te llena por dentro.

 

MÁS ALLÁ DE LA TEORÍA

Para Armas, la visión teórica del aula de clases cambia con la práctica, ya que cuando se llega a un nivel avanzado se facilita el desenvolvimiento en la materia. “Los factores de riesgos son distintos a los de los libros”, comenta. Las actividades con el voluntariado le han dado otra perspectiva de las situaciones que viven personas que carecen de cosas materiales.

Un ejemplo claro es que gracias a la práctica, materias como Psicología Escolar se tornan más sencillas. El voluntariado es humano y está al tanto de las cosas negativas de la vida. Por eso tratan de cambiar las cosas malas mediante actividades innovadoras y creativas, con el fin de generar un vínculo y satisfacer a las comunidades.

 

DESPUÉS DEL TÍTULO

Morelia Armas aspira a hacer un posgrado en Psicología Clínica Comunitaria en la UCAB. Se quiere especializar con los niños y adolescentes: “Ver cómo los niños avanzan y crecen es gratificante”.

Por otro lado, le gustaría mantener el vínculo con el voluntariado y seguir colaborando con la Unidad de Psicología. Además, espera “tomar las riendas” del Voluntariado de Psicología, para poder formar un puente con los demás equipos y hacer que todos crezcan y se nutran de las diversas carreras de la UCAB. También sueña con un mejor país, en donde pueda ejercer su carrera y seguir colaborando con los más necesitados.

Luis E. Martínez