Lo sustentable viene con todo

UCAB Sustentable ya es una marca en la universidad, más que una etiqueta en las redes (#UCABSustentable) o una frase que se le ocurrió a alguien; es un compromiso con nombre y apellido, para siempre. El profesor Joaquín Benítez presenta la política y sus acciones en esta entrevista

Lo sustentable viene con todo

Joaquín Benítez es ingeniero agrónomo por la UCV con postgrado en gerencia ambiental. Un caballero vertical, transparente y consecuente. Director de Sustentabilidad Ambiental desde 2012, se siente absolutamente comprometido con una UCAB cuyo apellido es Sustentable. Además, profesor en el postgrado de Ingeniería Ambiental. Se ha rodeado de un equipo no menos comprometido que él donde hay colaboradores inmediatos pero también figuras como el co–responsable y el auditor.

En realidad la idea es que todos en la universidad se conviertan en sus colaboradores por propia iniciativa; por conciencia. Por reciprocidad hacia el entorno que da vida.

 

CAMBIO CULTURAL

La universidad debe ser transversalmente sustentable, dice Benítez. Esto desemboca en cuatro claves: en su desempeño, en lo académico, en sus productos de investigación y en cuanto a extensión.

No es nueva la decisión de ser sustentable; pero ahora va con todos los hierros.

Este asunto se planteó, ya desde hace unos años, orgánicamente. Hay unas orientaciones generales de Ausjal (la asociación de universidades de América latina confiadas a la Compañía de Jesús) en su plan estratégico, y dentro de este plan se encuentra la necesidad de motivar la conciencia hacia el desarrollo sustentable. Esas orientaciones están recogidas en el Proyecto Formativo Institucional de la UCAB y en el Plan Estratégico UCAB 20-20. Hay un eje con lineamientos, con su visión y misión de la UCAB Sustentable. De allí se ha desarrollado, dándole cuerpo a través de la Dirección de Sustentabilidad Ambiental.

El Sistema de Gestión Ambiental (SGA) es una iniciativa del plan mencionado. Ataca directamente el ámbito de la gestión.

—Tenemos que lograr que el desempeño de todas las funciones universitarias sea de una forma controlada, minimizando los impactos que generen en el ambiente —dice Benítez.

—Se trata de un cambio cultural también, ¿no?

—Importantísimo. Se trata de que las cosas que venimos haciendo en la universidad las hagamos de forma distinta, asegurándonos de reducir los impactos ambientales.

Pone un ejemplo: compras. Esas compras de materias y suministros que la universidad requiere implican aspectos ambientales, como la disposición de envases en los que vienen algunos productos. Se trata de controlar aquellos que pasen a ser desechos tóxicos, tratarlos adecuadamente.

También está el uso racional de la electricidad así como del agua. Se trata de maximizar la posibilidad del reciclaje en aquellos residuos sólidos que produzca la universidad. Se trata, en fin, de hacer sustentable la excelencia por la cual la UCAB se ha caracterizado a lo largo de su historia.

Y Benítez es enfático: todo eso implica cambios en el comportamiento de toda la comunidad universitaria.

En este cambio necesario ayuda el proceso para obtener  la certificación internacional ISO: hay una especie de prueba piloto, a partir de hoy,  para los estudios de Postgrado; posteriormente se avanzará hacia toda la universidad, poco a poco, involucrando a los co-responsables del SGA ya en funcionamiento. La sede de Montalbán, toda ella, es la meta para conseguir la certificación ISO 14001.

Se puede decir que, con respecto a Venezuela, la UCAB es una universidad líder en este ámbito.

 

CERRAR EL GRIFO

Se le pregunta al profesor sobre cómo ven desde su Dirección los diferentes grupos que hacen vida en la UCAB. Los estudiantes constituyen una gran masa, y quizás haya que trabajar mucho sobre ellos para crear conciencia. También está el grupo de los empleados administrativos y obreros, sobre los cuales recae en gran medida el cuidado de muchos de los aspectos relacionados con la sustentabilidad. Y están los profesores e investigadores, que pueden incidir favorablemente (o no) para cambiar (o no) la cultura que hasta ahora parece reinar sobre lo ambiental, que es más bien de indiferencia o cierto desasimiento ante estos temas.

Contesta el profesor Benítez:

Sí, definitivamente, cada uno de esos públicos tiene su importancia en dos aspectos: uno, en la generación de impactos ambientales; y dos, en la motivación, en la transmisión de mensajes a los otros de modo que generen conciencia y una conducta más proactiva en términos ambientales. No hay duda de que uno de los públicos más importantes son los estudiantes. Más del 80 por ciento de los miembros de la comunidad universitaria son estudiantes. Son unos catorce mil consumiendo agua y electricidad; que utilizan los servicios de comida, que utilizan papel… Ese público es el que está, por ejemplo, íntimamente relacionado con el programa UCAB Recicla, que tiene que ver con plástico.

En efecto, los estudiantes son quienes más consumen líquidos que vienen botellitas plásticas.

Influir sobre ellos es, pues, clave. De allí la cátedra Economía, Amiente y Sustentabilidad, transversal e institucional. La ven todos los estudiantes. Allí se siembra la cultura.

Por otra parte, están los profesionales y contratistas asociados a la universidad, como aquellos que se ocupan de los servicios de comida. El trabajo de todas estas personas tiene también mucha relación con el ambiente, y a ellos hay que dirigirse sobre todo a través de talleres de sensibilización. Se están haciendo.

Por otra parte, se ha implementado un programa de talleres organizado a través de Recursos Humanos, dirigido a empleados, personal obrero y profesores. Se les presenta el SGA y se les informa sobre su participación.

Se ha formado, además, un grupo de auditores dedicados a medir. Las mediciones son claves en esta materia. Existe un grupo de indicadores que señalan qué tanto está la universidad haciendo el trabajo de controlar el impacto ambiental, y el propio SGA los define. Pero hay otro grupo que permite ver “cómo vamos avanzando”. Los auditores en realidad no vigilan el comportamiento de las personas; lo que hacen es verificar cómo está funcionando el SGA. Si los co-responsables están actuando adecuadamente. En la última auditoria se incorporaron quince de los veinte auditores que se han formado hasta ahora.

Un co-responsable es, por ejemplo, Servicios Generales (o digamos, su representante designado como tal) pues maneja algo muy importante: contrata el servicio de limpieza

Hay mucho más que hablar sobre lo que hace falta para que la universidad pise firme en el terreno de la sustentabilidad. La cátedra institucional. El diplomado que forma a los profesores que van a dar esa cátedra. O sea, hay mucha tela que cortar. Y debe tenerse cuidado con los retazos de esa tela. Depositarlos en el lugar adecuado, no dejarlos botados por ahí para que ensucien, sean foco de contaminación y además den mal aspecto.

Y eso vale para todos, sea cual sea su condición.

Como dice uno de los afiches que acompaña esta política en la UCAB (ojo: pocos afiches, solo los indispensables; lo demás viene vía mailing), para cerrar un grifo de agua no hace falta un postgrado.

 

♦ Sebastián de la Nuez

 

 

FOTO: Benítez frente a uno de los “flyers” o piezas para incidir motivacionalmente en la comunidad ucabista.