Mala gerencia agudiza crisis del sector salud

En el marco de la Semana de Postgrado UCAB, el especialista Gustavo Pereda ofreció una breve radiografía sobre la situación del sector tanto en el área pública como privada. Aseguró que la disponibilidad de camas en los centros de salud por cada 1000 habitantes se ha reducido casi 90%. La centralización, el despilfarro y la corrupción son algunas de las causas del problema

Mala gerencia agudiza crisis del sector salud

Este 07 de junio Gustavo Pereda, director del posgrado de Gerencia de Salud de la Universidad Católica Andrés Bello, dictó una conferencia sobre la crisis actual que presenta el sistema de salud en Venezuela.

Durante el foro, realizado como parte de las actividades de la Semana de Postgrado UCAB,  el ponente destacó que la principal causa del deterioro del sector es la mala gerencia que el Ejecutivo Nacional viene aplicando. Calificó las políticas gubernamentales  como “deficientes y con poca capacidad resolutiva, lo que genera sobrecargas de pacientes en los centros de atención privados”.

Cinco son las causas principales que mencionó el experto:

  • Visión centralizada de la salud, lo que origina respuestas tardías y poco adaptadas a la realidad del paciente.

  • Manejo ineficiente de los recursos de los centros de salud, puesto que "los doctores no tienen una formación en materia de gerencia".

  • Improvisación de soluciones parciales para atender los problemas.

  • Despilfarro y corrupción en el sector, acentuados por la ausencia de transparencia y control en el manejo de los recursos.

  • Ausencia de emisión de informes epidemiológicos, herramienta fundamental para tomar decisiones sobre atención de enfermedades.

MENOS CAMAS, MENOS HOSPITALES

“Un paciente con un traumatismo fue atendido en el piso porque el centro asistencial no disponía de camillas. Algo que es asombroso de ver, se vuelve parte de la realidad del país”.

Con esta afirmación el profesor Pereda denunció que la insuficiencia de los centros de atención médica en el país es dramática.  Según sus datos, la cantidad de camas disponibles en hospitales y clínicas por cada 1000 habitantes se ha reducido casi 90% en los últimos siete años.

"En el año 2010 existía un índice de 10,5 camas por cada 1000 habitantes. Hoy en día este promedio bajó a 1,35 camas. Según la Organización Mundial de la Salud, lo idóneo sería contar con entre 3 y 4 camas de hospital por cada 1000 habitantes".

Pereda también señaló que hay graves problemas con los centros públicos de atención primaria.  Hizo especial mención a los módulos de Barrio Adentro. "De 18 núcleos de Barrio Adentro inaugurados en 2012, menos del 30% se encuentran operativos".

El especialista mencionó que a este drama se suma el deterioro de la infraestructura y la escasez de insumos y medicamentos. “Entre otras promesas incumplidas por el gobierno se encuentra la actualización del servicio de emergencia en el Hospital de los Magallanes de Catia, por poner un ejemplo. En los hospitales no hay insumos y los doctores están improvisando técnicas rudimentarias para poder salvar la vida de los pacientes".

¿Y EL SECTOR PRIVADO? 

Aunque la medicina privada siempre ha sido una alternativa para muchos venezolanos ante las deficiencias de los centros de atención públicos, Gustavo Pereda  señala que la crisis también está golpeando a las clínicas.

“Los centros de salud privado han sobrepasado el 95% de su capacidad de atención. Están abarrotados porque en los públicos no se puede hacer nada”.

Indica que las inversiones en este sector se han reducido. Menciona como ejemplo que en Caracas se han construido en los últimos años solo dos clínicas tipo 1 y 2: El Centro Médico Docente La Trinidad y la Clínica Sanitas de Santa Paula.

El aumento de los costos, las dificultades para ajustar las tarifas de los servicios y los problemas de pago de las aseguradoras están generando complicaciones financieras en las clínicas y reduciendo su capacidad de maniobra, algo que al final golpea al paciente.

"El flujo de efectivo cada vez es menor en las clínicas. Las aseguradoras tardan entre 90 y 180 días en pagar a las clínicas. Esto genera un déficit de circulante para hacer frente a las obligaciones inmediatas de la organización, como pago de insumos, material médico quirúrgico y salarios, entre otras obligaciones. Lo peor es que sabemos que hay inversores que creen en el país pero no quieren hacerlo  por la inseguridad jurídica y la inestabilidad del Estado”.

♦Luis E. Martínez