Una madre “pana”

Una madre “pana”
“Los jóvenes mantienen mi lozanía”, es la frase que Ybia Nieves, de 52 años, usa para describir el hecho de que los años no hayan pasado por su cuerpo. En su día a día, ella sonríe, juega, baila, canta, sale con sus hijos y, principalmente, disfruta de la vida que Dios le dio. Nieves inició sus labores como secretaria en esta casa de estudios hace 24 años en la Escuela de Administración y Contaduría Pública, luego pasó a la de Educación y, para colaborar en una suplencia, siguió a la de Comunicación Social. “Se la prestamos mientras, pero, nos la regresa”, le dijeron sus compañeros de Educación al director de Comunicación Social en ese entonces, Max Römer Pieretti, quien tiempo después le pidió a Ybia quedarse trabajando con ellos como secretaria y ella aceptó. Actualmente, reconoce que fue una buena decisión, ya que a la profesora Tiziana Polesel la considera más que una jefa, una amiga, una mamá que da consejos y la relación con sus compañeros es excelente, con muchas risas y compañerismo. Además siempre procura que la atención al público sea de la mejor manera posible. Nieves vivió en La Yaguara hasta que, producto de la delincuencia e inseguridad, tuvo que mudarse a los cuatro años a Caricuao, junto a sus tres hermanos y su madre, quien tenía tres trabajos para poder sacar adelante a sus hijos. Ybia se casó a los 18 años y se mudó a dos cuadras de donde vivía de pequeña. Actualmente, vive con sus dos hijos ucabistas: uno de 33, egresado de Educación, mención Ciencias Pedagógicas, y otro de 21, estudiante de Comunicación Social, con quienes asegura tener una relación extremadamente cercana. “Somos mejores amigos”. La juventud es parte del día a día de Ybia: su mejor amiga tiene 27 años; siempre se le acercan personas jóvenes, los amigos de sus hijos son sus “panas”. Para envejecer de la mejor manera, sugiere hacer constantemente ejercicio, cuidar la alimentación, comer carnes blancas y beber mucha agua, así como mantener una mentalidad positiva y decirle no a la negatividad. A las madres venezolanas les aconseja no separarse de sus hijos y comer juntos en familia, ya que considera que  “la mesa y la comunicación son las que unen a la familia”. ♦ LEM