Cada familia necesita cierta educación

La profesora María Auxiliadora Álvarez apunta una verdad irrefutable: la familia es la principal educadora en valores. Ella coordina el Proyecto Familia en la UCAB, en el cual se involucran profesionales de diversas disciplinas. Le hace mucha falta al país que esta experiencia se replique

Cada familia necesita cierta educación

María Auxiliadora Álvarez sabe de lo que habla y se nota el empeño que pone en su tarea: hacer mejores padres a los padres de familia. No lo hace sola, por supuesto; pero es el motor que anima desde el área de Proyectos Pedagógicos y Servicio Social de esta universidad.

María Auxiliadora estudió Filosofía en la UCAB y después Ciencias Pedagógicas en la Universidad Santa Rosa. También hizo un postgrado en Teología en la UCAB. Tuvo lo que llama un regalo de Dios: ganar una beca en la Universidad de Deusto (Bilbao, España) para estudiar el doctorado en Psicología, programa Salud y Familia. “Eso me ayudó muchísimo a sistematizar el trabajo que había acumulado en varios años de trabajo con familias”.

Piensa, como su compañero de trabajo el profesor Ángel Oropeza, que la familia venezolana está sobrecargada con tareas que en teoría le corresponden al Estado:

La familia venezolana tiene muchos problemas y no tiene apoyo. La universidad quiere darle ese apoyo, y que tenga una formación; aunque las personas quieran enfrentar sus retos, no han tenido la oportunidad de educarse y ejercer mejor su papel.

Proyecto Familia nació en 2015 con talleres cuya columna vertebral es la educación en valores dentro de la familia. La idea es abarcar personal de la UCAB pero también gente de comunidades vecinas, en conexión con la Dirección de Proyección a la Comunidad.

Hay un antecedente: el diplomado de Orientación y Educación Familiar, cuya coordinadora es la propia profesora Álvarez. En ese diplomado se han formado 32 personas y están en vías de formación veinte profesionales más: sobre todo psicólogas, trabajadoras sociales, educadoras, enfermeras, abogadas (casi todas damas, pero también hay caballeros). Se forman como facilitadores en escuelas de padres, y en general salen capacitados para transmitir herramientas para atender crisis y problemas en el grupo familiar. La idea: que las familias aprendan de ellas mismas “porque creemos en los recursos que ellas mismas desarrollan”.

El diplomado tiene tres ejes: en primer lugar, ciencias humanas (donde se imparten, entre otras materias, Derecho y Familia, Psicología del Desarrollo, Socioantropología de la Familia Venezolana, Espiritualidad Familiar), luego, habilidades y destrezas hacia el desarrollo personal y responsabilidad social, relaciones personales y destrezas de interacción, orientación familiar en la práctica. Y en tercer lugar, investigación, para que las personas que tengan interés hagan también estudios sobre la familia, elaborando proyectos. Dice Álvarez:

De alguna manera, llenamos una necesidad sentida. Por ejemplo, la revista SIC presentó en 2012 una investigación en todos los estratos sociales: todas las personas ponen como prioridad la familia; sin embargo, no se le había dado una respuesta a eso.

De modo que desde la universidad se están dando pasos en ese sentido. Sana lógica para cubrir una laguna en la sociedad venezolana.

El esposo de María Auxiliadora, el profesor Héctor Rodríguez Moreno, y ella misma, llevan tiempo trabajando en este campo. Los acompañan en el equipo multidisciplinario, entre otros, María Daniela Cuevas (abogada) y el ya mencionado psicólogo Oropeza.

María Auxiliadora y su marido forman un team de educadores con la misma preocupación: ella es maracucha, y él nació en Puerto Ayacucho y se crió en Tucupita. Tienen tres hijos ya profesionales: una psicóloga, un filósofo y un comunicador social. Rodríguez fue director del Departamento de Familia de la Conferencia Episcopal cuando Mercedes Pulido –largamente relacionada a la UCAB− fungía como ministra de la Familia; muchas veces llevaron adelante programas en conjunto.

 

UN PROYECTO

El grupo de profesores que gira alrededor del Proyecto Familia ha pensado, además de los talleres con las materias mencionadas, en el programa Buen Trato en la Convivencia Familiar, nombre positivo para justamente combatir algo muy negativo, que es el maltrato en las familias. Están buscando voluntarios, quienes trabajarán con el respaldo de un orientador que se ha formado en el diplomado antes mencionado.

El diplomado dura un año. Son clases presenciales los sábados de 8:00 a 12:00 en el ITER, el Instituto de Teología que está en la urbanización La Castellana. Los interesados en seguirlo deben dirigirse al Área de Proyectos Pedagógicos y Servicio Social, que funciona en el Parque Social, o escribir a los correos: [email protected] / á[email protected]

La profesora Álvarez, por amar esta rama de la pedagogía, por cristiana y por ucabista de toda la vida, tiene la autoridad suficiente para decir lo que dice:

Los valores de la democracia se aprenden en la familia. Por ejemplo, el respeto, la libertad, el valor de la igualdad, el principio de resolver las situaciones de una manera  pacífica y no violenta.

♦ Sebastián de la Nuez