Una buena impresión en la entrevista de trabajo

Cuando asistas a una entrevista de trabajo debes estar muy bien vestido, dirigirte con respeto y cuidar tu lenguaje corporal

Una buena impresión en la entrevista de trabajo

Cuando empieza la búsqueda de trabajo, los jóvenes envían sus currículos por doquier. En cuanto la empresa se interesa por ellos, levanta el teléfono y cuadran la primera entrevista de trabajo. Muchos se emocionan o son consumidos por los nervios. Se despiertan ese día, algunos olvidan tomar el desayuno, agarran lo primero que ven en el closet y corren para poder llegar temprano. No obstante, se olvidan de los pequeños detalles.

LA BUENA PRESENCIA

Lo primero que ven los reclutadores laborales cuando entras a la oficina es cómo estás vestido. Lo recomendable, tomando en cuenta la psicología del color, es utiliza ropa de color:

  • Negro si se quiere simbolizar poder y elegancia.
  • Azul si se quiere transmitir poder, confianza y sabiduría.
  • Rosado, de manera moderada, para mostrar el lado amable de su persona.
  • Vinotinto para llamar sutilmente la atención.
  • Verde para representa el éxito y la tranquilidad.
  • Gris si se quiere lucir sofisticado.
  • Blanco para simbolizar la sinceridad y la pulcritud de su trabajo.

Además, debe estar todo bien planchado. Las mujeres no deberían llevar un escote muy pronunciado, una falda muy corta o algo demasiado provocativo. Para los hombres es recomendable no asistir en shorts, bermudas, zapatos deportivos o camisetas.

COMUNICACIÓN VERBAL Y NO VERBAL

Si estás nervioso, no hay problema. Sin embargo, es importante tener un control de nuestro cuerpo y de nuestras expresiones. Proyecta seguridad y profesionalismo sentándote derecho, con la mirada fija y segura, sin ser retadora; cuida tu postura, evita expresiones de fastidio o decepción y muéstrate entusiasmado.

Cuando hables, trata de hacerlo con un tono de voz alto y claro, modulando las palabras y sin olvidar la cortesía y el respeto cuando te dirijas a tu interlocutor. No mientas respecto a tus habilidades, ni exageres acerca de lo que has hecho.

♦ Katherine González