Profesores que inspiran: Jenifer Campos

Dedicada a la enseñanza desde que estaba en bachillerato, esta docente de 33 años busca hacer entender a sus alumnos que las matemáticas no son solo números, sino una forma de ver la vida que permite resolver problemas en la realidad

Profesores que inspiran: Jenifer Campos

Jenifer María Campos Silva egresó de la UCAB en 2008 como Licenciada en Educación, mención Física y Matemáticas, con ganas de ocuparse de la formación del futuro del país. Actualmente, se desempeña como profesora de Economía a tiempo convencional y jefa de la cátedra de Matemáticas en la Escuela de Administración y Contaduría.

Campos, quien estudió en el Colegio María Auxiliadora, ubicado en Altamira, asegura que desde antes de graduarse de bachiller sintió la vocación por la enseñanza, por lo que trabajó en el área de matemáticas con los niños de la ONG Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA) durante su labor social.

Deseosa de ampliar sus conocimientos en el ámbito docente, obtuvo una maestría en la Enseñanza de la Matemática en el Instituto Pedagógico de Caracas y en la actualidad, cursa un Doctorado en Estadística.

A lo largo de su paso por la universidad, esta profesora de 33 años de edad ha logrado trabajar de la mano de la Escuela de Educación en la formulación del Plan de estudio de la carrera, aprobado en 2017, y en la implementación del Sistema de Evaluación de Conocimientos en Línea, una plataforma que pretende obtener data confiable sobre cuáles son los conocimientos que tienen los estudiantes de bachillerato en Venezuela.

Debido a su metodología que integra la parte teórica, la práctica y la racional, sus alumnos del semestre pasado le otorgaron una evaluación sobresaliente, por lo que fue galardonada con el “Reconocimiento general a la labor docente 2019”, premio otorgado por las autoridades de la UCAB.

Para Campos, la UCAB representa un hogar en el cual ha aprendido muchas cosas, personales y profesionales, y un lugar en el que ha tenido la posibilidad de formar una “familia” con colegas y alumnos en las distintas escuelas en las que ha desempeñado.

¿Cuándo incursionó en la docencia?

“Cuando hice la labor social del colegio en el instituto radiofónico de Fe y Alegría, que funcionaba los días domingos, empecé a dar clases ahí los días domingos. Primero como parte de mi labor social y luego me quedé ahí trabajando precisamente en matemáticas. Cuando estaba en la universidad, fui preparadora de Matemática General y Física General a partir de tercer año y participé en el voluntariado ucabista del propedéutico de matemáticas. Luego de graduarme como licenciada, en 2008, fui asistente y seguí trabajando la parte práctica de física y química en la Escuela de Educación. En el 2014 ingresé a la Escuela de Administración».

¿Cómo ha sido su paso por la Escuela de Educación?

“Di clase en la Escuela de Educación, en la que me dieron la tarea de hacer parte del programa de Estadística aplicada a la Educación. En Educación también participé en algunos proyectos de elaboración del Diplomado de Enseñanza de la Matemática y como facilitadora en el del programa integral de enseñanza de la matemática”.

¿Cómo define el proceso de creación del Sistema de Evaluación de Conocimientos en Línea (SECEL)?

“Fue un proyecto que empezó el año pasado con el tema de las investigaciones de Reto País y, como parte del equipo de Educación, me pidieron colaborar en la elaboración de la parte de Matemáticas. La primera etapa fue pensar en cuáles eran las competencias que tenían que tener los estudiantes, tanto generales como específicamente en matemáticas y cómo las íbamos a medir, cuáles iban a ser esos indicadores, luego elaboramos los ítems de matemáticas y posteriormente, colaboré en la validación y la confiabilidad de las pruebas que ahorita se están aplicando”.

¿Por qué surge la inquietud de realizar la prueba?

“Recibimos muchas quejas de que los estudiantes están mal preparados o que llegan a la universidad y no tienen los conocimientos o las competencias necesarias, pero no había una medición clara ni data actual por parte del Gobierno. Sabemos, porque es de conocimiento popular, que hay diferencias entre colegios y escuelas, que no todos los profesores están dando todos los contenidos. Surge como una necesidad de cómo lo podemos saber y para que los colegios que creen que lo están haciendo bien, puedan tener una medida de qué tan bien lo están haciendo. El proyecto se ha lanzado a nivel nacional para que todas las unidades educativas puedan aplicarlo. La idea de las pruebas es que sean aplicadas al final inicio del año escolar para medir lo que aprendiste durante ese año o, en otro caso, a inicios del próximo año escolar”.

¿Cómo se sintió al recibir el Reconocimiento general a la labor docente 2019?

“Sorprendida, porque no me lo esperaba. Uno hace el trabajo lo mejor que uno puede. Siempre reviso las evaluaciones de los estudiantes para saber en qué estoy fallando y qué cosas les parece que estoy haciendo bien. Estoy muy contenta y agradecida con la universidad porque creo que, sobre todo en esta situación país que estamos viviendo, es bueno sentirte valorado y sentir que el trabajo que uno está haciendo con esfuerzo, dedicación y cariño es reconocido por la institución”.

¿Qué representa para usted la UCAB?

“La UCAB es mi casa de estudios. Cuando decidí estudiar en la universidad tenía la posibilidad de estudiar en la UCV o venir aquí. Finalmente decidí venir aquí y no me he arrepentido nunca. Siempre me he sentido bienvenida, independientemente de la escuela en la que haya trabajado. He sentido que he crecido con la universidad y me siento satisfecha de verla adaptarse a los nuevos tiempos. Me ha enseñado muchas cosas a nivel profesional y personal, tengo amistades aquí que considero familia”.

¿Cómo es su relación con los estudiantes?

“Siempre me  he sentido muy cercana con mis estudiantes. Al principio del semestre puede que no me sientan tan cercana como al final, pero es porque creo que es importante establecer qué cosas están permitidas dentro del aula de clases y cuáles no, porque tomo en cuenta que les doy clase en primer semestre y que vienen con una mentalidad distinta. Trato de ser una especie de mediadora entre la matemática y lo que ellos van a necesitar para su vida, porque sé que no a todo el mundo le gusta la matemática. Estoy dispuesta a solventar las dudas en clase y pretendo dejarles la idea de que todos podemos equivocarnos y eso es parte del aprendizaje”.

¿Cuál es la metodología que utiliza para sus clases?

“Trato de ser muy abierta acerca de cuál es el lenguaje profesional y su equivalencia en el lenguaje coloquial, que no siempre es el más adecuado. Además, busco concentrarme no solo en el algoritmo y en decir esto hace así por esto. Les explico por qué se hace de esa manera pues lo que busca la matemática es enseñarle al estudiante a ver el mundo de una manera distinta. A verlo en función de factores, de relaciones y de cómo eso nos puede ayudar a resolver problemas reales”.

¿Cuál es el mensaje que desea transmitir a sus alumnos?

“Creo que la conciencia de uno mismo es importante y darte cuenta de cuáles son tus errores y cuáles son tus fortalezas para mejorar. Otro punto importante es la constancia, y la matemática te lo enseña. Hacer un ejercicio o resolver problema no es suficiente. Hay un trabajo individual que se debe hacer. Una carrera universitaria, una carrera profesional y una vida requieren que te esfuerces día a día para mejorar”.

♦Texto: Albany Díaz /Fotos: Miguelángel Paiva