La Organización Mundial de la Salud ha identificado al surgimiento masivo de información imprecisa, confusa o falsa -denominado “desinfodemia”-  como una “segunda enfermedad” que acompaña a la pandemia de COVID-19. En este sentido, el organismo internacional reconoce a los periodistas, cuyo día se celebra el 27 de junio en Venezuela, como el “antídoto” que garantiza el tratamiento informativo pertinente.

A propósito de esta conmemoración, El Ucabista conversó con dos periodistas y docentes de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB, quienes comentaron sobre el papel del comunicador social en medio de esta crisis sanitaria, los retos que representa el contexto y las recomendaciones para el ejercicio de la profesión en este panorama.

Juan Ernesto Páez Pumar, director del Diario 2001, locutor y catedrático de Periodismo, recalcó que, incluso en las situaciones difíciles, el periodista está en la obligación de informar y hacerlo de la manera más transparente y objetiva posible.

“La responsabilidad del periodista es siempre la misma, en cualquier circunstancia, en buenos y en malos tiempos, es de compromiso con la verdad, con la honestidad, con el equilibrio y, por supuesto, hacer lo mejor posible el trabajo de periodista para el cual fue formado y lo cual es su deber. En esta circunstancia particular hay una responsabilidad de orientación, una responsabilidad de transmitir información utilitaria y evitar, más que en otras otros contextos, caer en el amarillismo, en el alarmismo. A la hora de consultar información es importante recurrir siempre a los portales de los medios de más prestigio y tradición en el país, que todavía están en pie, y contrastar la información oficial. Así como tratar de hacerle el menor caso posible a las cadenas de WhatsApp y a las cuentas desconocidas en las redes sociales”, expresó Páez-Pumar.

Por su parte, Andreína Itriago, corresponsal en Venezuela del portal colombiano El Tiempo y profesora de la cátedra de Periodismo de investigación, destacó la importancia del respeto a la verdad y el rigor en la verificación de la información, con el fin de dar cumplimiento a la tarea del periodista.

“Nuestra responsabilidad es enorme. En una situación tan compleja como esta, inédita y además constantemente cambiante, tenemos el rol de mantener a la población informada. Esto al tiempo que combatimos las noticias falsas que, hoy más que nunca, tienen la facilidad de circular a través de las distintas plataformas digitales y esparcirse con muchísima celeridad. Siempre hay quien aprovecha las  situaciones complejas para divulgar informaciones falsas y es nuestro trabajo desmontarlas. Para combatirlas es necesario verificar la información con las fuentes de origen y, si esto no es posible, acudir a técnicas especializadas de verificación como la geolocalización, las  búsquedas en reversa de Google, entre otras”, dijo la egresada de la UCAB.

Retos ante la crisis sanitaria

Para la también articulista de la agencia de noticias turca Anadolu, quien tiene 14 años en el ejercicio de la profesión, la adaptación a la «nueva normalidad» y el sortear las fallas de los servicios a nivel nacional son dos grandes desafíos que la situación de la COVID-19 ha impuesto a quienes ejercen el periodismo.

“Esto cambió mucho la manera en la que los periodistas estábamos acostumbrados a trabajar, en la calle. Nos encerró en cuatro paredes. Creo que el primer gran reto al que nos enfrentamos son las condiciones de los servicios en el país en el que nos tocó vivir esto. Otro reto es aceptar el cambio y aprovecharlo a nuestro favor. Podemos utilizar el tiempo que nos ahorramos en traslados para verificar las informaciones con otras fuentes a las que quizás, antes, no nos daba chance de visitar. Creo, también, que hay un reto en la actualización tecnológica para algunos y de adaptación a esta nueva normalidad, que no sabemos cuánto va a durar, para poder seguir haciendo nuestro trabajo, que no es otro que informar”, declaró Itriago.

En contraste, el profesor Páez-Pumar, comunicador social con casi 30 años de experiencia, resaltó que, por encima del deber de informar, está el cuidado de la salud de los reporteros, mucho más cuando alertó que el escenario de contagio en Venezuela puede empeorar.

“El periodista debe asumir el reto de preservar su salud, pues, aunque el régimen amenazó a académicos que hicieron una reflexión en días pasados, la realidad de las supuestas cifras y datos oficiales le han dado la razón estos académicos. Lamentablemente, lo que ese hace unas semanas se nos pinta como un mundo ideal, el paraíso terrenal y el ejemplo en el mundo entero de lo que se debía hacer, con tristeza decimos “no ha llegado lo peor”, comentó Páez Pumar.

¿Un nuevo periodismo?

De cara al futuro inmediato, el director del Diario 2001 considera  que “todas las crisis son oportunidades” y cree que el nuevo panorama es un espacio para que los más jóvenes salgan de la “comodidad de una oficina con aire acondicionado” y se enfrenten a los riesgos característicos del oficio. Comenta que el  periodismo “debe ser mucho más sensible, utilitario y cercano y buscar otras formas de poderle llegar a la gente ante la censura y la autocensura que reina hoy en los medios”.

En relación al tema, Itriago espera que este contexto sea usado para aprender, pero no para sustituir el contacto y acercamiento con la sociedad, que considera la esencia y razón de ser del periodismo.

“Quizás aún es pronto para decirlo pero no me gustaría que nos acostumbráramos a trabajar en remoto. Va en contra de lo que es nuestra profesión. Pero sí creo que podemos aprovechar este tiempo para adquirir técnicas con las que luego podemos complementar ese reporteo tradicional, para optimizar nuestro desempeño. Aunque las ruedas de prensa se han mantenido, ahora de manera virtual, me gustaría que los periodistas aprendiéramos de esto a no depender tanto de este tipo de declaraciones que distintos voceros tienen interés en hacer, y en cambio hacer un trabajo más crítico. Es decir, dejar de ser simples replicadores de información”, concluyó la corresponsal de El Tiempo.

Recomendaciones

Realizar el trabajo periodístico en el contexto de la pandemia en Venezuela -con las limitaciones propias del confinamiento, la labor a distancia y los problemas de servicios públicos- requiere planificación y cuidado. A continuación, algunos consejos ofrecidos por los dos expertos:

  • Mantener una rutina lo más parecida posible a la que se tenía  antes del inicio de la cuarentena.

  • Levantarse temprano y estructurar una rutina de trabajo. La profesora Andreína Itriago recomienda aprovechar la mañana para el levantamiento de información, la tarde para escribir, y saber cuándo termina el trabajo porque también es importante descansar.

“Claro que los periodistas no descansamos y si pasa algo de madrugada o un fin de semana, debemos trabajar. Pero que no sea algo de todos los días, ni de todas las semanas. Hay que organizarse para no agotarnos innecesariamente, porque no sabemos cuánto va a durar esto. También considero importante diversificarnos en cuanto a temas y fuentes, también en aras de evitar la monotonía”, explica.

  • Tomar medidas preventivas: Para Páez Pumar lo ideal es utilizar guantes y tapabocas, cubrir los micrófonos a la hora de tomar testimonios y hacerlo de forma apartada. También considera prudente no cubrir todos los días, sino alternarse con los colegas.

  • Tratar de rendir al máximo las horas en las que se cuenta con luz e internet.

Los interesados en conocer más consejos sobre la cobertura responsable de la pandemia de COVID-19, pueden acceder a la guía para periodistas COVID-19: consejos para informar, desarrollada por la Organización Panamericana de la Salud.

♦Texto: Albany Díaz /Fotos: AFP (apertura) y archivo