El director de la Escuela de Psicología considera decisiva la preparación de profesionales competentes en el área, para ayudar a superar la crisis social nacional y apoyar en el manejo de los trastornos de salud mental que está dejando la Covid-19

A casi dos años de la declaratoria oficial de la pandemia por coronavirus, las repercusiones en el estado psicológico de la población mundial -y por lo tanto de la venezolana- se hacen cada vez más notorias. El aumento de más de 300% en las cifras anuales de miedo, depresión y ansiedad reportadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) han dejado clara la importancia de la formación profesional en el área de la salud mental.

La OMS, que define a la salud mental como “un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”, ha advertido a los gobiernos de los 193 países miembros que la próxima pandemia podría estar relacionada con asuntos psicológicos y ha proyectado que la depresión se convierta en la segunda causa de incapacidad laboral del mundo.

Partiendo de este contexto y consciente de la importancia del contar con una infraestructura profesional capaz de comprender el comportamiento humano, las conductas y atender las necesidades de la población, Danny Socorro, director de  la Escuela de Psicología de la UCAB, apuesta por el fortalecimiento -con rigurosidad y actualización académica- de la formación teórico práctica de los profesionales dedicados a esta disciplina, con el fin de mejorar la calidad de vida de la gente en un mundo postcovid y contribuir con el desarrollo de un tejido social sano para la reconstrucción de Venezuela.

En entrevista con El Ucabista, el psicólogo, filósofo y sacerdote jesuita ofreció algunas consideraciones sobre el trabajo que realiza la dependencia que dirige (la tercera escuela más grande de la  universidad, con un total de 570 estudiantes) para garantizar el éxito de sus egresados y mostró algunos datos sobre los retos y la visión con los que se manejará de cara a su aniversario 65.

También llamó a combatir el peligro del «intrusismo» en el ejercicio de esta disciplina y anunció la puesta en marcha de un grupo de expertos para «investigar sobre el venezolano y su perfil psicológico», con el fin de levantar datos que contribuyan a «enfrentar un escenario de posible reconstrucción de país». 

Como parte del Plan UCAB 2023 -hoja de ruta estratégica que guía a todas las dependencias de la universidad durante los próximos dos años- Socorro dio a conocer que la Escuela profundizará en temas como la internacionalización y diversificación de su propuesta académica, al ofrecer dobles titulaciones, intercambios, Minors y materias transversales con otras carreras.

 

 

¿Por qué estudiar psicología en el contexto actual?

«Estudiar psicología, como cualquier otra área, supone primero una vocación. Hay muchos motivos para hacerlo. El mundo, especialmente en el contexto pandemia, requiere de psicólogos bien formados para estudiar el fenómeno Covid-19 y postcovid, determinar sus efectos y seguir generando indicadores. Si además sumamos toda la situación política y social que vivimos en Venezuela desde hace muchos años (especialmente en el tiempo catalogado como ‘socialista’), es fundamental tener personas formadas en el área para enfrentar un escenario de posible reconstrucción de país, luego de salir de la dictadura.

El avance de la tecnología, las transformaciones político-sociales de los países, la situación de pandemia, abren un mundo muy amplio de posibilidades de trabajo. Incluso en áreas en las que no se trabaja directamente con personas, como psicología animal, están presentes psicólogos. Eso hace que Psicología sea una carrera sea vigente, actual y dinámica».

¿Cuáles son los peligros que enfrenta la psicología?

«Tenemos un grave peligro como profesión. Nuestra área está en boca de mucha gente. Hay personas que,  por sacar un libro Best Seller o brindar una entrevista y utilizar una serie de técnicas, pueden vender sus consultas sin tener la preparación necesaria.  Se necesitan personas en todas las áreas, pero no todo el mundo tiene el mismo perfil. Ser psicólogo supone vocación, una disciplina y la capacidad de entender que lo que se hace en nuestra área de trabajo no se aprende en internet y requiere muchos conocimientos adquiridos en materias teóricas, pero con implementación y procesos prácticos».

¿Qué diferencia a un egresado de la Escuela de Psicología de la UCAB?

«La formación es bastante similar en comparación con otras universidades madres como la UCV. Sin embargo, la principal diferencia es que en otras universidades, a partir de sexto semestre, los estudiantes toman un área de especialización. Nuestra formación, en cambio, es más generalista. Tenemos pasantías en las áreas de psicología clínica, infantil, adolescente, escolar e industrial. El proceso de madurez en los adolescentes suele ser un poco más tardío y no se tiene a veces la capacidad para poder decidir cuál es el área de especialidad que se desea tener. Ver todo el panorama con profundidad  y las complejidades ayuda a tomar esa decisión.

Por otro lado, nos diferencia la filosofía de vida en nuestra universidad. Por ser una universidad de inspiración cristiana con valores netamente ignacianos, los énfasis que tenemos están en lo social. La pasantía de Psicología Escolar, por ejemplo, la tenemos como una opción en los sectores menos favorecidos».

¿Cuáles son los principales retos de la Escuela, basándose en las premisas del Plan UCAB 2023 de conectar, diversificar y consolidar calidad con sustentabilidad?

«El primer reto es cómo llenar una serie de lagunas que traen los estudiantes en muchos casos, para lo que se tiene que crear un piso en áreas como Biología y Matemáticas, con el fin de permitirles adentrarse luego en lo concerniente a la carrera. La idea de crear este piso es que los estudiantes puedan manejar el área cuantitativa, ya que está supone la diferencia entre un psicólogo y alguien no preparado.

La internacionalización es otro de los grandes retos que tenemos para la celebración del 65 aniversario de la Escuela, que será este año 2022. Ya hemos dado unos primeros pasos en ese sentido. En 2019, a través de la gestión de una egresada nuestra y actual profesora de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, firmamos un convenio con nuestra homologa para la ejecución de un programa llamado ‘Inicia’, creado con la intención de formar a estudiantes de pregrado en el área de investigación.

Este programa tiene una duración de 3 años de formación; al finalizar, los estudiantes obtienen el título propio de máster en Investigación e Innovación. En estos momentos tenemos a 10 estudiantes en el programa, que fueron seleccionados por sus destacados promedios y perfiles académicos».

¿Hacia dónde se dirige la psicología y cómo se ha ido adaptando el mismo al perfil que debe tener un psicólogo?

«La psicología es muy polifacética. Un área clave es el tema educativo. En una Venezuela con un sistema educativo destruido, psicología escolar, psicología educativa y asesoramiento psicológico son áreas fundamentales para trabajar a la familia, la institución educativa en sí misma. A nivel mundial, el contexto de pandemia apunta más hacia las áreas de psicología clínica, social y política, aunque no se deja a un lado el área empresarial y religiosa.

La Escuela realizó un cambio de pensum para pasar de ser una carrera anual a una carrera semestral, detectó unas debilidades en la ubicación de algunas cátedras y se realizó un ajuste a la distribución académica».

 ¿Cuáles son las expectativas de la Escuela de cara al 2023?

«Esperamos profundizar el proceso de internacionalización y lograr la doble titulación con al menos un par de universidades. Dados los resultados de la alianza con la Universidad Francisco de Vitoria, quisiéramos que se dé con ellos y con otras casas de estudio españolas del ámbito jesuítico, en esta primera etapa.

La diversificación de la oferta académica es parte del movimiento mundial y, por lo tanto, es uno de nuestros ejes centrales. Pensamos crear el Minor en Psicología, articular la posibilidad de ver materias de intercambio e investigaciones conjuntas y fortalecer el área de postgrado, a través de las acreditaciones en áreas especializadas de la psicología. La obtención de las acreditaciones supondría la realización de unos cursos especiales.

También queremos investigar sobre el venezolano y su perfil psicológico. Estamos iniciando un grupo de investigación, integrado por múltiples expertos, con la idea de levantar datos de una Venezuela en donde no hay datos, no hay información, hay mucha tristeza, situaciones muy críticas, pero también muchas capacidades. Este trabajo se realizará especialmente pensando en esta construcción de país.

Por último, queremos articularnos más con nuestros egresados y quisiéramos aprovechar los 65 años de la Escuela para darle vida a la idea de crear una red de egresados».

¿Cuál es el mensaje que brinda a los ucabistas?

«Mi mensajes es que no desperdicien la oportunidad que significa estudiar en la UCAB y que confíen. Están en una universidad que se preocupa por no solamente por tener excelencia académica, sino por ofrecer también muchas oportunidades de crecimiento. En función de esas premisas, la internacionalización nos está llevando a conectarnos a través de diferentes vías y con diferentes personas, tanto dentro como fuera de la universidad, Además, el hecho de ser la primera universidad privada del país da un sello y un aval para abrir muchas puertas».

♦Texto: Albany Díaz / Fotos: Manuel Sardá


*Esta entrevista forma parte de una serie que Elucabista.com está publicando con los directores de las escuelas de la UCAB, para conversar sobre los retos de la formación profesional en la actualidad y exponer las líneas de trabajo que está adelantando la universidad para mantenerse a la vanguardia en calidad académica.

Para leer las anteriores entrevistas, los interesados pueden hacer clic aquí: https://bit.ly/3rz6vLg