En una misa celebrada el 20 de octubre, día de su fallecimiento, miembros de la comunidad ucabista dieron gracias por la vida de quien fuera rector de la UCAB durante 12 años y resaltaron la huella pastoral y sociopolítica que dejó en la universidad y el país
Autoridades académicas, profesores, estudiantes y trabajadores de la UCAB se congregaron en la parroquia universitaria María Trono de la Sabiduría, en el campus Montalbán, para celebrar una misa en memoria del sacerdote jesuita Francisco José Virtuoso Arrieta, S.J. (1959-2022), quien fuera rector de esta casa de estudios entre 2010 y 2022.
La ceremonia litúrgica, oficiada con motivo del cuarto aniversario del fallecimiento de Virtuoso, tuvo lugar el 20 de octubre y fue encabezada por los también jesuitas César Muziotti, S.J., director de Identidad y Misión (DIM) y párroco de la universidad, y Jesús María Aguirre, S.J.
En la oración universal, los concelebrantes recordaron de manera especial a la madre del exrector, Antonia Arrieta de Virtuoso, recientemente fallecida. Asimismo, elevaron plegarias por la reconstrucción del tejido social, la renovación de la esperanza y la paz en Venezuela, banderas que enarboló Virtuoso durante su vida.
«La eucaristía de hoy por la partida de José supone dar gracias por la vida de quien conocimos: una persona que supo ir recogiendo lo mejor de lo que absorbía en lógica de servicio y de amistad plena con otros; de compromiso con su país y con su gente», expresó Muziotti antes de dar paso a las lecturas bíblicas.
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Liderazgo desde el servicio
Además de sacerdote, Francisco Virtuoso fue politólogo, historiador y educador. Como el séptimo rector de la UCAB, se consolidó como un referente fundamental en la defensa de los derechos humanos, la democracia y la excelencia académica.
Tomando como base las lecturas litúrgicas y la «Parábola de los siervos vigilantes» del Evangelio de San Lucas (Lc 12, 35-36) sobre mantener las «lámparas encendidas», Muziotti reflexionó sobre el espíritu crítico y la vocación de servicio que definieron la labor de Virtuoso en el ámbito académico y sociopolítico.
El párroco destacó tres lámparas del accionar del recordado rector: la lucidez del pensamiento crítico, el compromiso con el dolor del otro,la empatía activa y la compasión, para responder con creatividad a las urgencias de la comunidad.
«No utilizó el sacerdocio ni el poder rectoral para ejercer la autoridad desde la altura de la montaña, sino para ponerse de rodillas al servicio de sus hermanos, tal como Jesús en el lavatorio de los pies», señaló Muziotti.
Al evocar cómo el sacerdote lideraba protestas en defensa de los derechos ciudadanos mientras compartía espacios sencillos con trabajadores y estudiantes en el campus, resaltó la lucidez ética y la firmeza con la que enfrentó momentos de enorme tensión en la historia reciente del país.
«Admiré en José el cultivar constantemente una conciencia clara que le diera las mejores respuestas para los momentos difíciles que vivíamos, sin tener que esconder la verdad, pero sin ser imprudente».
El compromiso: mantener «encendida la luz» de ciudadanía
César Muziotti también llamó a la comunidad ucabista a seguir manteniendo «encendida la luz» de Virtuoso, instando a evitar la dispersión y la pérdida de rumbo en las tareas fundamentales de la casa de estudios.
«Esta universidad es un taller para la excelencia académica, pero también es un taller para la reconstrucción del tejido social y un faro de conciencia sobre la realidad nacional. Que el recuerdo de un hombre de fe profunda, un ciudadano comprometido y un hermano fundamental, nunca se nos vaya del corazón«, concluyó.
♦Texto: Mariana Pérez Guerra/Fotos: Jessica Borges y Mariana Pérez Guerra
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