Cinco clásicos estadounidenses que vale la pena leer

La literatura y dramaturgia son fuentes inagotables de léxico, gramática y sintaxis para todos aquellos que quieran aprender inglés. Los textos de secundaria son fáciles de comprender y ayudan a conectar el idioma con historias

Cinco clásicos estadounidenses que vale la pena leer

Hacer una lista de todo lo que tienen en común los adolescentes alrededor del mundo tomaría demasiado tiempo. Sin embargo, una de esas coincidencias es que deben leer la literatura de su país durante bachillerato. Esos libros forman parte de un programa y tienen un propósito en la vida académica. Ahora, ¿también podrían ser significativos para la vida adulta?

Parte del aprendizaje de idiomas corresponde a la lectura. Es fundamental para comprender la gramática, sintaxis y léxico de la lengua. Por ello, el Centro para el Desarrollo de Lenguas Extranjeras (CDLE) de la UCAB recomienda volver a los clásicos venezolanos, pero también leer literatura estadounidense, en su idioma original, por supuesto. Además de los beneficios técnicos, el lector podrá conseguir conexiones personales, históricas o filosóficas en los relatos.

El CDLE sugiere los siguientes textos:

La lista comienza con el clásico To Kill a Mockingbird, de la escritora Harper Lee. Esta novela fue escrita en 1960 y retrata la vida sureña durante la Gran Depresión – durante los años treinta- en el pueblo ficcional de Mayville Alabama.

A través de las aventuras de una niña de seis años llamada Jean Louise Finch, su hermano, Jem, y su vecino Dill la autora aborda con profundidad temas como el clasismo, la injusticia racial, la ignorancia, los prejuicios y la violencia.

 

J.D. Salinger escribió The Catcher in The Rye en 1951, y cuenta la historia de un joven de 16 años llamado Holden Caufield, quien fue expulsado de la preparatoria Pencey Prep y se dirige a su casa en Nueva York. Durante su viaje, Holden cuestiona lo que representa crecer, pero nadie sabe responderle. La historia se centra en el sentimiento de alienación, la pérdida de la inocencia, la muerte y la ardua búsqueda por la verdad y la sabiduría.

Otro punto importante sobre esta novela es el estilo de narrativa particular que Holden articula: habla en voz pasiva, no utiliza apropiadamente los signos de puntuación, es grosero y le habla con mucha honestidad al lector.

 

Esther Greenwood jamás se imaginó que durante una pasantía en una revista neoyorquina sus paradigmas sobre la feminidad se vieran cuestionados. Que al terminar no sería aceptada en una clase de escritura, pelearía con su novio, terminaría viviendo con su madre el resto del verano y que, finalmente, sufriría un colapso que la internaría en una institución mental. Esta historia dramática pertenece a la novela The Bell Jar, de la poetisa Sylvia Plath, y fue escrita en 1963 bajo el pseudónimo Victoria Lucas.

El título del libro es una metáfora sobre las enfermedades mentales, y la historia gira en torno a lo que es aceptable y lo que se espera de las mujeres estadounidenses en los años cincuenta.

La novela distópica escrita por Ray Bradbury en 1953, Fahrenheit 451, transporta al lector al futuro en un Estados Unidos donde se queman libros constantemente, la gente maneja extremadamente rápido, ve demasiada televisión y escucha una radio pegada a sus orejas.

La censura es uno de los temas centrales que van con la historia del bombero Guy Montag. Él ha guardado libros de manera ilegal y ha hablado con un profesor sobre la importancia de la literatura, sin embargo, un día es forzado a quemar su propia casa. Este acontecimiento lo lleva a seguir a un grupo de personas que viven como la sociedad del pasado.

 

Finalmente, el CDLE recomienda el texto dramatúrgico A Streetcar Named Desire, de Tennessee Williams. Esta pieza de 11 escenas es una tragedia moderna vivida a través de Blanche. Ella es una joven sureña que viaja hasta Nueva Orleans para visitar a su hermana, Stella, y su marido, Stanley Kowalski. Durante su estadía, la joven sufre una transformación absoluta y, así, la imagen inicial sofisticada, calmada, recatada, elegante y adinerada es cambiada por una promiscua, débil, pobre y engañosa. Los personajes de A streetcar named desire representan todo lo que está mal con la sociedad del sur de EE.UU. durante la década de 1940.

Esta pieza entra dentro del género del realismo y el drama. Leer obras de teatro podría parecer intimidante, pero mientras se avanza en la historia y se presta atención a las descripciones del autor, la comprensión de la trama se hace amena.

 

A pesar de que el semestre está pronto a terminar, el Centro para el Desarrollo de Lenguas Extranjeras invita a seguirlos en sus redes @cdle_ucab (Twitter e Instagram). De esa manera podrá obtener recomendaciones al momento de aprender idiomas así como enterarse de los cursos y actividades que realizarán.

♦Texto: Grace Lafontant. Pasante CDLE. Foto: Freepik.es

*Este artículo está disponible en inglés. Para leerlo, solo hay que hacer clic en el enlace: Five American Classics worth Reading

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