A propósito del Día en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, el profesor Carlos De Armas, titular de la cátedra «Judaísmo Contemporáneo» de la UCAB, compartió detalles sobre el genocidio que segó la vida de 6 millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El docente llamó a fortalecer la educación sobre la convivencia para evitar que se sigan repitiendo los crímenes de odio 

Este 2022 se cumplen 77 años de la liberación (el 27 de enero de 1945) del mayor campo de concentración nazi, en Auschwitz-Birkenau, uno de los centros de reclusión donde se ejecutó la masiva política de exterminio instaurada por el régimen nazi de Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

Con la intención de mantener vivo en la memoria colectiva uno de los episodios  más negros de la historia de la humanidad y rendir tributo a los 6 millones de judíos -y otros 12 millones de civiles- asesinados en estos guetos de la muerte, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció  el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.​ Con la fecha, la ONU también «ratifica su compromiso de lucha contra el antisemitismo, el racismo y toda otra forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos”. 

En el marco de esta conmemoración, instaurada en 2005, y ante el resurgimiento de movimientos antisemitas en Estados Unidos y algunos países de Europa, El Ucabista entrevistó al profesor Carlos De Armas para conocer algunos datos sobre los crímenes de odio perpetrados bajo órdenes del régimen de Adolfo Hitler.

De Armas es periodista, educador con 36 años de experiencia y profesor titular de la Cátedra Fundacional Institucional de Judaísmo Contemporáneo y Estudio de la Shoá Zygmunt y Anna Rotter de la UCAB. Además, es autor del libro Hatikvah… : 3 cantos a la esperanza, publicado por abediciones en 2019.

El estudioso del mundo judío insistió en la necesidad de seguir educando a la sociedad y las nuevas generaciones sobre este tema y los valores de la convivencia, para prevenir la ocurrencia de otros genocidios por motivos raza, política, religión o cualquier otra índole. De la misma manera, animó a los organismos internacionales a asumir responsabilidad en la lucha contra las ideologías de odio.

 

Imagen: Holocaust Education Archive Research Team

 1) ¿Qué fue «la Shoá»?

Según De Armas, la Shoá es “uno de los exterminios masivos más grandes de la historia, solo superados por las purgas soviéticas o chinas, llevadas adelante por los modelos comunistas que se implantaron en estos países”. El profesor añadió que “la gran particularidad de este proceso de exterminio masivo es que fue absolutamente planificado”.

«La Shoá», como es conocido el plan de persecución y  exterminio sistemático de judíos por parte el Estado alemán nazi y sus colaboradores, tuvo lugar entre 1935 y 1945. Culminó con el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

2) Origen del término «la Shoá»

Para el mundo hispanohablante, es común denominar a este episodio como “Holocausto”, una palabra proveniente del griego antiguo que quiere decir «quemarlo todo». No obstante, el docente titular de la UCAB indicó que el término más apropiado para referirse al hecho es el de «la Shoá», que en hebreo significa «catástrofe».

Desde Israel y del mundo judío nos piden que utilicemos el término la Shoá’, que significa ‘tragedia’, ya que esto que ocurrió entre 1935 y 1945 fueron 10 años de tragedia.  La palabra ‘holocausto’ está relacionada con sacrificio y aquí, aunque muchas vidas fueron tomadas, no es un acto de sacrificio o personas que mueren porque así lo desean. Entonces, el término más apropiado sigue siendo el hebreo, que hace referencia a una tragedia que llegó de pronto, rompió y acabó con todo lo que pudo”, explicó.

3) Los judíos no fueron las únicas víctimas 

Los judíos, aunque fueron la población más afectada por «la Shoá», no fueron las únicas víctimas. Los historiadores hablan de una pérdida humana de seis millones de judíos y varios millones de otros civiles, entre prisioneros de guerra, disidentes del régimen alemán, personas con discapacidad, homosexuales, serbios, polacos, eslavos, testigos de Jehová y gitanos.

Tomado de elpais.com

El profesor De Armas comentó que niños judíos, gitanos y alemanes con discapacidades físicas y mentales eran frecuentemente vulnerados por los representantes del régimen nazi y estuvieron entre los primeros grupos en ser deportados a los centros de exterminio, en los que se acabó con la vida de más de 1.500.000 infantes.

Un millón y medio de niños fueron asesinados. Niños cuyas enfermedades pudieron haber sido tratadas, niños  con potencial para convertirse en profesionales y que de adultos pudieron aportar grandes construcciones, piezas musicales, actores, actrices, gente y personas importantes que no tuvieron la oportunidad de ser”, manifestó.

4) El odio y el antisemitismo: los grandes causantes

Las ideologías de odio en contra de los judíos no surgieron en la Segunda Guerra Mundial. Por el contrario, desde la Edad Media en Europa esta población ha vivido distintas épocas de discriminaciones religiosas, raciales, culturales y hasta lingüísticas.

Desde el siglo XVI se creía en la existencia de una superioridad de la “raza franca o germánica” sobre la “raza galorromana”. Este mito, conocido como «el conflicto de las dos razas» fue profundizado por Henri de Boulainvilliers, autor francés. La idea de una “superioridad racial” se extendería a otros territorios del continente europeo y se afianzaría en Alemania por el trabajo de Wilhelm Marr, periodista alemán conocido como el autor de la palabra «antisemitismo», que promovería el ataque a los judíos como “raza” y no como seguidores de una religión.

Caricatura antisemita que muestra a un judío que lleva a un oficial soviético de una correa. La leyenda dice: “La persona ‘ideal’ para el pueblo elegido: sobre gustos no hay nada escrito”. Fuente: US Holocaust Memorial Museum, cortesía de Frank Liebermann

Según De Armas, el odio de los alemanes hacia los judíos los llevaría a responsabilizarlos por la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial, negar su humanidad y ejecutarlos por su origen.

La Shoá es expresión de hasta dónde puede llegar el odio cuando el ser humano se deja abatir por la pasión. Es un acto indudablemente pasional en donde hay un odio visceral y una falta de respeto hacia la otra persona, se niega la otredad y la humanidad al otro porque es judío, gitano, homosexual, disidente político. Se le odia por ser quien es”, agregó.

Asimismo, afirmó que el régimen nazi buscó crear explicaciones pseudocientíficas con la intención de restarles humanidad  a los judíos, que incluían las teorías de que estos eran “especies de ratas súper evolucionadas, que propagaban enfermedades y contaminaban”. Recalcó que estas declaraciones sin  ningún asidero científico real  “solo pretendían sustentar el proceso de ‘la Shoá‘”.

5) «La Shoá» fue planificada y tuvo varias etapas

El estudioso de la historia judía advirtió que los años de propaganda antisemita, el incumplimiento del Tratado de Versalles en marzo de 1935 con la creación de «la Wehrmacht» (las fuerzas armadas alemanas de Hitler), el estallido de violencia contra propiedades y viviendas judías en noviembre de 1938 (conocido como «Noche de los cristales rotos”) constituirían los pasos iniciales del proyecto creado por Hitler.

Ese plan contemplaba también la invasión la invasión alemana a Polonia, la estructuración de guetos, la imposición de trabajos forzados y la “Operación Reinhard”  (programa secreto de los funcionarios nazis, creado el 20 de enero de 1942 en la Conferencia de Wannsee, para “discutir el asesinato de los once millones de judíos vivos en Europa”).

Posteriormente, se da la creación de los primeros campos de exterminio masivo: Belzec, Sobibor y Treblinka y se desarrollan cámaras de gas con emisiones de motores diésel para los prisioneros judíos-polacos: Zyklon B en Majdanek y Auschwitz II-Birkenau.

 

Gas con el que mataban a los judíos. Fuente: El Mundo.es

 

El proceso va sucediendo en etapas. Se inicia con las leyes de limpieza racial para tratar de identificar a ese público ‘con el que hay que terminar’ y luego van aplicando estrategias. Van apareciendo las prisiones, las primeras persecuciones, La Noche de los cristales rotos, luego vendrá la tapa de la de la ‘guetización’, se reduce a las personas espacio limitado después de andar tras los trabajos forzados en campo de concentración hasta llegar a partir de 1943 a la ‘solución final’. Aparecen los campos de exterminio masivo y rápidamente estos espacios se convierten en industrias de muerte«, aclara De Armas.

De Armas expuso que el plan de Hitler “no consistía en quedarse en Europa, sino en extenderse por el mundo y que, una vez se extendiera en América, Asia  y África, ir exterminando a toda la población que él consideraba ‘racialmente impura‘, lo que,  seguramente, era el principio de un proyecto de dominación global y de un proyecto de exterminio mayor”.

6) Responsabilidad y omisión de Occidente 

«Lo que hubo fue silencio, complicidad, hasta colaboración, matizado por un ingrediente de miedo que anuló la valentía moral de la mayoría«, comentó De Armas en  relación con los hechos de «la Shoá».

De acuerdo con el catedrático, la decisión de proclamar el 27 de enero de cada año como Día internacional de conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto o  «la Shoá» es un acto a través del cual “las naciones, avergonzadas por su no accionar,  buscan contribuir para que no vuelvan a ocurrir tragedias tan graves como esta”.

En su momento Occidente miró para otro lado. Las naciones occidentales negaron tener conocimiento de lo que estaba ocurriendo cuando la información fluía y estaba detallada. Las fotografías aéreas de los campos de exterminio fueron tomadas por los aliados occidentales, pero no sé bombardeaban las líneas de trenes que iban hacia los campos de concentración y exterminio porque no eran objetivo militar”, aclaró.

7) Recordar y educar para no repetir

El profesor Carlos De Armas advirtió que el Holocausto  “demuestra el peligro que los humanos representamos para nosotros mismos”  y que “recordar lo que fuimos capaces de hacer los seres humanos a otros seres humanos durante la Shoá es fundamental para no volver a repetirlo”.

«La Shoá fue y es una fuente inagotable de dolor, que nos lanza a la cara, constantemente, la vergüenza que significa pertenecer a una desoladora humanidad”, recalca.

De Armas aprovechó para animar a los países miembros de la ONU a “realizar acciones y actividades que permitan pues recordar y transmitir a sus poblaciones información real y ciertas sobre lo que fue la Shoá”.

Si bien la educación no nos inmuniza contra las causas que generaron eventos como este, lo que podemos hacer efectivamente para tratar de que no se vuelva a repetir es insistir a través del proceso educativo y  formativo, no solo hablando del acontecimiento, sino fomentando valores de convivencia entre las nuevas generaciones”, concluyó.

Sobre este asunto, el jueves 20 de enero de 2022, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que «condena el negacionismo del Holocausto y pide a las autoridades de todo el mundo y a las redes sociales más medidas para combatir este tipo de contenido y el antisemismo en general», según reseñó la agencia EFE en una nota informativa.

♦Texto: Albany Díaz/Fotos: BBC (apertura) y Manuel Sardá (retrato)