El médico infectólogo e internista, Julio Castro, dejó claro que en Venezuela la pandemia de COVID-19 no está controlada y que la tendencia, según los números registrados, indica que “muy probablemente se está entrando en la fase exponencial” de los contagios, lo que aconseja ser mucho más cuidadosos con la autoprotección y saber que no habrá en el segundo semestre de este año condiciones para retomar las actividades laborales y escolares de modo presencial.

Según el infectólogo, la vacuna contra COVID-19 no se podrá producir, cuando muy pronto, antes de la primavera de 2021. Sobre la tasa de mortalidad, afirmó que las cifras oficiales están subestimadas y las reales podrían ser el doble, pues señala que solo se contabiliza como muerto por COVID-19 quien ha dado positivo en la prueba PCR y quedan por fuera de las estadísticas los que no se hacen la prueba o a quienes el resultado positivo les llega luego de fallecer.

Conociendo como conozco el sistema de salud, yo no creo que Venezuela tenga condiciones realistas para pensar que vamos a tener menores tasas de muertes que el resto de los países”, afirmó Castro durante la conferencia telemática ¿Son ciertas las estadísticas del COVID-19? ¿No sé en quién creer o qué creer?, que se llevó a cabo este jueves 2 de julio.

La actividad fue organizada por la Escuela de Psicología de la UCAB y transmitida por Zoom y YouTube. El padre Danny Socorro s.j., director de esta escuela, hizo de moderador del encuentro.

La segunda expositora en la conferencia, la también psicóloga Luisa Angelucci, investigadora del Centro de Investigación y Evaluación Institucional (CIEI) de la UCAB, habló sobre los principales hallazgos de su más reciente trabajo demoscópico sobre cómo la gente está afrontando este período. Dijo que detectaron “infoxicación e infodemia”.

Las personas, tratando de eliminar la incertidumbre, buscan mucha información por diferentes medios y se sobrecargan, se intoxican de información y existe la posibilidad de que compartan y consuman informaciones falsas”.

La profesora Angelucci comentó que los venezolanos tienen gran desconfianza en las informaciones y cifras que sobre COVID-19 divulga el Poder Ejecutivo y esa incertidumbre está afectando negativamente la salud de las personas.

Dado el panorama descrito por el médico Julio Castro –quien habló de que tenemos que aprender a vivir “bajo la sombra del coronavirus”– el tercer panelista, el vicerrector académico de la UCAB, doctor en Psicología, Gustavo Peña, recomendó a los venezolanos “rescatar el carácter social de nuestro comportamiento”, conciliando las medidas de distanciamiento físico –que no social– con las medidas de autocuidado del grupo familiar y de los amigos, de modo que se mantengan los contactos a través de las opciones que ofrece la tecnología.

Ese carácter de restricción social es un elemento fundamental en el desasosiego de la gente”, dijo Peña, quien además invitó a diferenciar que, efectivamente, el COVID-19 es “desastroso y temible”, como lo han sido otras pandemias a lo largo de la historia, pero de ninguna manera el coronavirus amenaza con “desparecer a la humanidad” ni es un “castigo divino”.

La mascarilla es clave en reducción de la tasa de contagio

Julio Castro, quien coordina las labores del equipo de expertos designados por Juan Guaidó para atender la emergencia sanitaria, relató cómo las zoonosis, o enfermedades transmitidas por los animales a los humanos, han estado y seguirán estando presentes y representan amenazas para la sociedad tanto como el terrorismo.

Ofreció detalles técnicos sobre las fases de la epidemia en Venezuela y explicó que el país presenta menos casos en relación con otros países de la región “porque estamos más atrás” en la evolución de la pandemia. Sin embargo, recalcó que “no es muy sensato” creer que acá la enfermedad va a impactar menos que al resto del mundo, que cuenta con mejores condiciones sanitarias. Señaló que “el comportamiento del virus es estereotipado” y se comporta igual en cualquier región.

“Los países ricos, que tienen mayor cantidad de gente contactándose en la calle, tienen una pendiente de crecimiento más intensa que los países pobres, pero todos los países tienen una fase lineal y una exponencial, eso es un dogma de epidemiología. Pensar que Venezuela iba a tener solo la fase lineal no es correcto”.

Ofreció también detalles sobre la tasa de transmisibilidad –cantidad de contagiados por cada enfermo– y dijo que localmente se ha calculado a razón de 1,49, “pero está aumentando”.

Sobre el avance de la enfermedad en Maracaibo, Julio Castro dijo que es donde se ha presentado el mayor número de contagios en las últimas tres semanas, pero llamó a prestar mayor atención al progreso de la enfermedad en Apure, que hasta el momento de la charla sumaba 1190 casos y, pese a tener menor densidad poblacional, superaba al Zulia, que reportaba 1189 casos confirmados (1).

Castro reiteró que la clave para mantenerse a salvo de los contagios es, además del distanciamiento físico, lavarse las manos y ponerse la mascarilla. Sobre este accesorio, lamentó que se le dé poca importancia, pues si 95% de la gente la usa todo el tiempo, puede determinar que baje la tasa de contagio y, así, poco a poco, que la epidemia remita.

Consultado sobre cuándo se presentará “el pico” en la evolución de la pandemia, Julio Castro explicó que ese dato estadístico será evidente una vez el número de contagios empiece a bajar. Pero insistió en que lo más importante es tomar conciencia de que la enfermedad está aumentando, pues si se relajan las medidas de control cuando se piensa que está bajando, esto ocasionará “varios picos”, lo que auguró sucederá en 2021.

(Ver también: Vacuna contra la COVID-19 no estará antes de 2021, señaló científica durante conferencia de la UCAB)

COVID-19= incertidumbre, muerte y aislamiento

La profesora Luisa Angelucci definió a la pandemia de COVID-19 como “gran estresor” pues obliga al confinamiento, enfrenta con la muerte, causa angustia y mucha incertidumbre porque no tiene precedentes.

Sobre las circunstancias particulares de Venezuela, comentó que la situación socioeconómica y política aumentan la inseguridad, la desconfianza, el malestar y la insatisfacción, al punto de que 90% de los venezolanos considera poco creíbles los datos oficiales que se proporcionan sobre COVID-19.

Precisó Angelucci que en el estudio que hicieron, en el que consultaron a 2.011 personas en varios países (1.476 en Venezuela), en edades comprendidas entre los 18 y 85 años, en las valoraciones nacionales se asoció COVID-19 a incertidumbre, muerte y aislamiento, en ese orden. En el resto de los países, el “miedo” ocupa el segundo lugar, que en el caso venezolano queda muy postergado detrás de otras opciones.

La psicóloga e investigadora recordó que los venezolanos vienen enfrentando una crisis prolongada en distintos órdenes e invitó a que se den el permiso de sentir miedo. “La idea es canalizar ese miedo, tratar de autorregularlo, asumirlo como un factor estresante que hay que afrontar de manera eficaz”.

“La muestra de venezolanos se presenta con mucha preocupación en altos  niveles, mucha incertidumbre, mucha asociación de COVID-19 hacia la muerte, niveles moderados de ansiedad y malestar psicológico, con infoxicación e infodermia, pero que a pesar de eso busca información en las redes y la comparte con las personas que tiene a su alrededor, aunque esa información podría ser falsa”.

Insistió en que cada uno, a su ritmo, sin sobrecargarse, debe continuar con las rutinas y responsabilidades que tenía antes del confinamiento: “no estamos de vacaciones”, apuntó.

(Ver también: Población está saturada de información sobre la COVID-19, afirma estudio de la UCAB)

 

Peña: hay alta percepción de riesgo

El vicerrector académico de la UCAB, Gustavo Peña, habló sobre un estudio que se hizo hace un tiempo sobre la proxemia,  el cual determinó que a los venezolanos “les gusta mucho andar ‘rejuntados’, cachete con cachete, hablamos a menos distancia que la mitad del largo de nuestro brazo, dentro del área del posible contagio”, de modo que el distanciamiento físico es uno de los aspectos más difíciles de llevar en la coyuntura actual.

Aunque no ofreció mayores detalles, explicó que en otro estudio sobre percepción de riesgo, se evidenció que es muy alta. “Creen que es muy fácil contagiarse”.

También mencionó que producto de la crisis económica y la migración, en Venezuela se está presentando una situación que resultaba ajena, aunque es muy común en Europa y Estados Unidos, como es que los ancianos se queden solos. En general, insistió en fortalecer la dinámica del cuidado mutuo en el grupo familiar.

“La función del grupo es su autocuidado, estar cada uno pendiente de los demás. En la medida en que hay la percepción de que uno de los miembros ha dejado de actuar como habitualmente lo hace, el grupo entra en acción y debe preguntar: ¿cómo estás? Si esa precaución no ocurre las personas mayores están en una situación difícil. Si usted sabe que tiene un tío abuelo, un familiar mayor, hay que crear la rutina de llamarlo y saber cómo se siente y crear un sistema de vigilancia para estar pendiente de todos”.

Peña echó en falta que en Venezuela no existan programas de educación para la salud que faciliten la prevención y la comprensión de lo que está sucediendo y que los sistemas de malariología que mantenía el Estado se desmantelaron.

También señaló que en recientes encuestas se ha determinado que a las personas que son más autocríticas les resulta menos doloroso sobrellevar procesos como el confinamiento, pero opinó que los venezolanos son poco autocríticos.

(Ver también: Historiador Tomás Straka: el COVID-19 puede cambiar la historia)

Como recomendaciones generales para afrontar la cuarentena y el distanciamiento físico, el psicólogo invitó a desarrollar una perspectiva más positiva sobre el futuro y tener esperanza.

“En un futuro cercano o lejano vamos a salir de esta circunstancia, pero vamos a enfrentar otras. El tiempo en el que esto se va a resolver no es predecible, faltan meses, pero se va a resolver porque esa es la cadencia natural del fenómeno”.

Además, destacó que hay que ser “considerado, comprensivo, cariñoso y colaborador con todo el mundo, mucho más con los miembros del núcleo cercano. Tener resiliencia, no aislarse, seguir activo, manteniéndose en movimiento y tener fe en Dios”.

La charla «¿Son ciertas las estadísticas de la COVID-19? ¿No sé en quién creer o qué creer?» esta disponible, vía Youtube, haciendo clic en el siguiente enlace: https://youtu.be/rEzhPB4voms

♦Texto: Elvia Gómez/Fotos: Agencias (apertura), Contrapunto (multitud) y Elvia Gómez (charla)

(1) Para la fecha de publicación de esta nota, el Zulia ya ocupaba el primer lugar en número de contagiados, con 1.302 casos, mientras Apure sumaba 1.212. Sin embargo, la diferencia poblacional entre ambas entidades es grande, lo que indica el peligro de la pandemia en el estado llanero.