Ciencia ficción, una mentira bien contada

En Venezuela no se ha hecho la primera película de este género, pero los jóvenes ucabistas están interesados en descubrirlo y explorarlo. A finales de 2015 se inauguró una cátedra libre sobre ciencia ficción y dejó expectativas para una segunda parte. ¿Quizás para febrero?

Ciencia ficción, una mentira bien contada

El jueves 19 de noviembre un auditorio del Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza fue la nave que trasladó a treinta personas al mundo de la ciencia ficción. Las ponencias estuvieron a cargo de los profesores Ana Teresa Rodríguez y Francisco Pellegrino, dos aficionados al género que compartieron sus conocimientos sobre cine y literatura.

Una mañana cualquiera en la universidad podría convertirse en inolvidable si llegara a aparecer un platillo volador explorando el cielo. En la realidad esto suena imposible, pero en la ciencia ficción no. Lo magnífico de este género radica en la curiosidad que genera y en la posibilidad de que eso increíble o absurdo pueda ser verdadero.

La profesora de Letras y Psicología, Ana Teresa Rodríguez, se basó en su experiencia literaria y en renombrados autores para explicar detalladamente definiciones y características del tema que le apasiona. “El Señor de los Anillos no es ciencia ficción, es literatura fantástica”, fue la primera aclaratoria que mencionó para separar ambos términos y disipar una de las confusiones más comunes que existen. Para Rodríguez, si no hay extrañamiento y extrapolación, no hay ciencia ficción, es decir, la narración debe contener algo que sea desconocido para el lector y una proyección o conexión con la realidad. Por esto, surge una descripción más apasionada que califica al género como relatos de anticipación, ya que existe la posibilidad de que lo irreal se vuelva verídico.

La profesora Rodríguez creció en una familia atraída por la ciencia ficción. Su padre y sus hermanos eran lectores asiduos del género. A pesar de esto, y de que vio Star Trek cuando era pequeña, no se interesó en el tema hasta que se casó con un aficionado que la impulsó a descubrir ese mundo a través de la novela Los robots del amanecer del escritor y bioquímico ruso Isaac Asimov. Así, estaba en su destino volverse fanática del escritor y científico estadounidense Arthur Clarke, o recomendar, a quienes quieran incursionar en esta materia, la novela distópica Fahrenheit 451 del escritor estadounidense Ray Bradbury.

La Revolución Industrial cambió la mentalidad del ser humano. Se entendió la idea de que existe el futuro e inspiró a los escritores de ciencia ficción. Para Rodríguez, algunos precursores son Julio Verne y H.G. Wells, por libros como Veinte mil leguas de viaje submarino y El hombre invisible, respectivamente, pero indicó que la primera obra clasificada como ciencia ficción fue Frankenstein de Mary Shelley.

Como fiel defensora de la ciencia ficción dura, negó que Star Wars sea parte del género y explicó que lo sería si dentro de la trama se respaldara la “realidad” que se narra. Así que no todo lo que haga referencia al espacio o a seres extraños debe calificarse como ciencia ficción.

Sin duda alguna, uno de los aspectos más interesantes de esta categoría es su poder en la comunicación de masas y cómo logra que la literatura y el cine se apoyen entre sí. Aunque ambos crean productos diferentes, le atraen audiencia al otro. Por eso, después de ver la película el espectador busca el libro, y viceversa. Se logra esa conexión no solo por mostrar grandes incógnitas del ser humano, como el espacio, sino también por representar sus mayores temores, como la muerte.

El profesor de Comunicación Social, Francisco Pellegrino, coincidió con esta afirmación al indicar que el tema principal de la ciencia ficción es la muerte y ser consciente de ella es lo que define al ser humano. Por tratar asuntos tan polémicos o proyecciones futuras con posibilidades reales, es lamentable para él que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas no haya reconocido a ninguna película del género como ganadora en sus premiaciones anuales. Están siendo limitadas a sus efectos especiales y son mucho más que eso.

Pellegrino encontró su afinidad por la ciencia ficción en sus veranos en Italia. Desde muy pequeño prefirió, en vez de jugar, quedarse sentado observando 2001: Odisea del Espacio en los cines al aire libre de un país más cercano al género que Venezuela. Hoy es un experto en el tema que repite monólogos o diálogos de memoria y que cuenta historias con una capacidad envolvente increíble.

Enumeró tres características básicas de la categoría: la supresión deliberada de la incredulidad del espectador, el asombro que despierta y el viaje en el tiempo. La primera porque al saber que es ficción se entiende que es una mentira bien contada, por lo que se acepta ser parte de ella. La segunda y tercera porque la intención es copar los sentidos del público al representar una mentira con basamentos teóricos y situarla como una posible realidad.

Para Pellegrino, Julio Verne no es precursor de la ciencia ficción sino un escritor de novelas cuyos protagonistas son científicos. Reconoce a Frankenstein también como la primera obra literaria y menciona Charcuterie Mécanique, de los hermanos Lumiére, como la primera obra cinematográfica.  Entre las películas que recomendó, las más recientes fueron Gravity e Interstellar, porque “no hay evento que despierte más el asombro en el ser humano que la infinitud y la oscuridad del espacio”, una frase del sofista Gorgias que citó y completó al indicar que también origina temor.

Sin embargo, cualquier planteamiento que se exponga en las obras de este tipo no debe asustar; todo lo contrario, a la larga, el impacto será benigno. Sirve para prevenir infortunios o para abrir investigaciones sobre asuntos poco explorados.

 

 

¿VENEZUELA CREA CIENCIA FICCIÓN?

En la literatura, existieron escritores, como Francisco De Venanzi y Julio Garmendia, que crearon relatos de ciencia ficción, pero que identificaron como fantásticos. Una cercanía al género que se perdió por desconocimiento del tema. Lo más reciente que se ha hecho es 12 grados de latitud norte. Antología de ciencia ficción venezolana, un libro que recopila ocho relatos, enmarcados en el género, de distintos autores del país. Entre ellos, la profesora Ana Teresa Rodríguez.

La televisión lo intentó con Oro Puro, una telenovela de RCTV emitida en 1994, pero la pantalla grande se ha negado. Aún no se ha producido la primera película de ciencia ficción venezolana. Apenas se comienza a dirigir al cine local hacia una tendencia que va más allá de la realidad social. Son los jóvenes audiovisualistas del presente los posibles autores de que el género se cree y se comparta en el país. La UCAB es sede de grandes ideas al permitir que se exponga la teoría y brindar espacios de conversación para los apasionados en el tema, sin importar la profesión o la Escuela a la que pertenezcan.

No se necesita un presupuesto exorbitante ni la tecnología más avanzada para innovar y salir de la temática cotidiana, las nuevas generaciones muestran interés y el talento les sobra, entonces, ¿por qué no crear ciencia ficción?

 

Los expertos recomiendan: películas de ciencia ficción

Francisco Pellegrino Ana Teresa Rodríguez
Metrópolis (1927) La máquina del tiempo (1960)

El día que la Tierra se detuvo (1951)

Invasion of the body snatchers (1956) Soylent Green (1973)
Fahrenheit 451 (1966)
2001: Odisea del espacio (1968)
La naranja mecánica (1971) The Matrix (1999)
Blade runner (1982) El hombre bicentenario (1999)
Children of men (2006) Her (2013)
Distrito 9 (2009)
Interstellar (2014)

 

 

♦ Diana Sanjinés