Este miércoles 27 de septiembre se llevó a cabo en el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello el «IV Encuentro Educación de Calidad: Educar en tiempos de D…», actividad que reunió a diversos especialistas para reflexionar sobre la tarea del docente en Venezuela, a la luz del contexto social, económico y político y de la reforma curricular hecha por el Ministerio del Poder Popular para la Educación.
El evento contó con la presencia del sacerdote jesuita, Luis Ugalde, quien intervino para cerrar la jornada. Bajo el título “Educar en tiempos de dictadura”, la participación de exrector de la UCAB partió de la pregunta sobre qué debe hacer el educador ante la realidad del país, ante la cual respondió con esta explicación:
“Vivimos con una Constitución democrática y con un gobierno dictatorial, que no es lo mismo que vivir con una Constitución dictatorial y un gobierno dictatorial. Nuestra Constitución democrática pone en evidencia la vocación totalitaria del gobierno”.
Para Ugalde es central que el gremio docente no caiga en pánico y no contribuya con la desesperanza. Por ello invitó a aprender de la experiencia de resistencia a este gobierno acumulada por el sector durante los últimos años. Recordó que la lucha en el ámbito educativo comenzó en el 2001 frente el decreto 1011 (aquella medida anunciada por el entonces presidente Hugo Chávez que establecía supervisores itinerantes en las escuelas y el apoyo de Cuba en los procesos educativos, y que al final no se concretó gracias la presión ciudadana)
“Tenemos que ver que hemos resistido, que a pesar de las amenazas a las instituciones educativas siguen abiertas, trabajando. Aprendamos de nosotros mismos”.
Para superar los miedos y las amenazas, el padre instó a apelar a la serenidad y a la libertad de conciencia; y ante la orden insensata actuar con «sentido común y autonomía». Agregó que es necesario acabar con el lastre que carga la educación venezolana según el cual el educador debe ser un funcionario que acata órdenes y no debe pensar.
Por último, Ugalde invitó a sus colegas del magisterio a sembrar la esperanza realista y recordó que estamos en un momento en el que debe crecer la solidaridad.
“La luz no es necesaria de día, es necesaria de noche y estamos en una noche, por tanto, la luz es más necesaria que nunca. Nosotros tenemos centros de luz y somos personas de luz. Todas las cosas buenas que estamos haciendo que se conozcan, que se vean, que se contagien y eso es fuente de esperanza, de entusiasmo. Estamos viviendo momentos difíciles que pueden ser las bases para una reconstrucción ya no de la Venezuela saudita, sino de una Venezuela basada en el talento, en el esfuerzo y no en la fácil renta y no con una gran fuente de corrupción que ha sido esa renta”.




